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América Latina

Juicio político contra Dilma pondría a Brasil “bajo fuego”

Según el presidente del Senado, Renan Calheiros, la prioridad no es someter a la mandataria a una instancia que podría significar su destitución.

La crisis política que afecta a Brasil ha llevado a numerosos críticos del gobierno de Dilma Rousseff, entre ellos parlamentarios opositores, a promover un juicio político que podría significar la destitución de la mandataria, a quien se le recrimina su inacción ante la crisis de corrupción en Petrobras y el haber incumplido la ley –presuntamente– manipulando las cuentas fiscales para permitir un mayor gasto del Gobierno en los meses previos a la elección que ganó en octubre pasado.

Este lunes (10.08.2015), sin embargo, la jefa de Estado recibió un inesperado apoyo de parte del presidente del Senado, Renan Calheiros. El parlamentario, líder del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el mayor del país, dijo ante la prensa que promover la salida de Rousseff podría “poner a Brasil bajo fuego”. Más moderado de lo usual tras reunirse con el ministro de Hacienda, Claheiros sostuvo que dicho juicio no era una prioridad.

Rousseff, que además enfrenta una crisis financiera, dijo este lunes que la sociedad debía ignorar a aquellos sectores políticos que apuestan por el fracaso de su gobierno, asegurando que la crisis que vive el país es algo “pasajero” que será superado. “Brasil necesita más que nunca de personas que piensen en el país, y que solo después piensen en sus partidos y proyectos personales”, apuntó la jefa de Estado, en aparente referencia al senador Aécio Neves, quien ha insinuado varias veces estar listo para asumir el poder.

Preparan protestas

Durante una actividad de entrega de casas a familias pobres, la presidenta de Brasil reconoció que la economía del gigante sudamericano cerrará 2015 con una contracción del 1,5 por ciento, pero sostuvo que para salir de las zozobras se requería “estabilidad”. Por ello, dijo que “cuando hay alguna dificultad, no sirve estar peleando unos contra otros” y que “nadie que piense en Brasil y en su pueblo puede aceptar la teoría de que si no le gusta el Gobierno hay que debilitarlo”.

Rousseff aludió así directamente a los sectores opositores que han convocado a grandes manifestaciones para el próximo domingo. A diferencia de las dos protestas anteriores, en esta oportunidad la movilización cuenta con el apoyo expreso del principal partido opositor, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), cuyo presidente, el senador Aécio Neves, fue derrotado por Rousseff en la segunda vuelta de las elecciones generales de octubre pasado.

DZC (Reuters, EFE, dpa)