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Cultura

Jeff Koons: escándalo en Versalles

Hace años que una exposición no generaba tanto revuelo en Francia como la muestra "Jeff Koons en Versalles", abierta hoy al público.

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Escultura en tamaño natural de Michael Jackson y un chimpancé, de Koons.

Desde hace semanas, profesionales de la cultura y habitantes de la localidad ubicada 20 kilómetros al oeste de París protestan contra la exposición, que hoy fue abierta al público oficialmente.

Los objetos del "rey del kitsch" expuestos en los aposentos reales del Palacio de Versalles hasta el 14 de diciembre son considerados por muchos una mancha en el legado cultural francés. Es como pegarle una barba falsa a la Mona Lisa, comentó el presidente de la asociación francesa de escritores, Arnaud-Aaron Upinsky.

En realidad, el artista conceptual neoyorquino, con su perro gigante de acero de color rojo o su conejo de Playboy, sólo quiere confrontarnos con imágenes que fueron parte de nuestra infancia, asegura.

Jeff Koons, Ausstellung Split-Rocker in Versailles

Rey de kitsch en el reino del rey sol.

Pero muchas personas parecen no entender ese enfoque artístico. Para ellas, los 17 objetos de consumo que Koons elevó a la categoría de objetos de arte son pura provocación. "La provocación sólo por la provocación misma es un juego que no es muy interesante. Creo que mi trabajo es más bien liberador", dijo el artista.

"Las obras fueron elegidas de manera que estén en relación con cada uno de los salones", dijo el promotor de la exposición, Jean-Jacques Aillagon, presidente del museo. Aillagon es amigo de Koons y lo nombró en 2001 -cuando era ministro de Cultura- caballero de la Legión de Honor. "Este no es más que otro negocio entre amigos", critican algunos profesionales de la cultura.

Diálogo poco logrado

En cada uno de los salones de los aposentos reales en la primera planta del Palacio de Versalles hay una obra del estadounidense. En muy pocos casos parece logrado el diálogo con el entorno.

Jeff Koons, Ausstellung Split-Rocker in Versailles

¿Arte o provocación?

A primera vista, es difícil entender por qué el "Balloon Dog", de dos metros de altura, está parado en medio del Salón de Hércules. El gigantesco perro de color rojo oscuro de acero inoxidable está entre dos murales clásicos, uno de los cuales fue pintado por Paolo Veronese en 1570 y representa "Una cena en casa de Simón el Fariseo".

Un Michael Jackson neobarroco de tamaño natural de porcelana reina en el Salón de Venus, la diosa del amor. Está sentado en el suelo y sostiene un mono en su brazo. Detrás de él, en un hueco, el busto de Luis XIV, el antiguo dueño de Versalles, creado por Jean Warin en

1672.

Ninguna de las obras seleccionadas de Koons fue creada especialmente para la exposición. La mayoría de ellas son de los años 80 y 90, como la instalación de las aspiradoras en cajones de cristal iluminados con luces de neón. Los electrodomésticos están en la

Antichambre du Grand Couvert, en la que cuelgan los retratos de las reinas de Francia.

Complejas alusiones

Las alusiones de Koons son complejas: el tubo es un símbolo fálico. Aspirar representa una actividad femenina típica. Y la novedad de los aparatos se refiere a la virginidad y la inmortalidad.

"Realmente me pregunto qué pensaron los curadores y el artista con esta contraposición", dice una empleada de Versalles.

Los objetos de acero coloridos y brillantes como el martillo gigantesco, que cuelga de una cadena de hierro del cielo raso, o la luna azul enorme, en la que se reflejan las incontables arañas del famoso Salón de los Espejos generan un efecto espectacular.

También el "Split Rocker" de once metros de altura y consistente en más de 90.000 flores, expuesto en los jardines, impone por su tamaño y su originalidad. Ya en 2000 generó admiración en el Festival de Aviñón.

En Francia, cada vez más los grandes museos invitan a artistas contemporáneos a exponer. También el Louvre. Hace pocos meses, en los salones de arte flamenco, entre obras maestras de Jan van Eyck, Peter Paul Rubens y Pieter Brueghel el Viejo, se vieron, en una lograda contraposición, instalaciones y esculturas del provocador artista belga Jan Fabre, entre ellas, gigantescos gusanos de plásticos y escarabajos muertos.

La exposición en Versalles, en cambio, parece un colorido espectáculo de marketing. "Intento transmitir la historia de mi cultura y mostrar a la gente cuál es la suya", dice Koons. La prensa francesa tituló: "El rey del kitsch en el reino del rey sol".

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