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Sociedad

Jóvenes delincuentes: ¿Es peor mandarlos a prisión?

Muchos jueces alemanes prefieren condenar a jóvenes delincuentes a labores sociales, en vez de mandarlos a prisión. Un estricto juez de menores rechaza esta práctica, aunque la juventud alemana nunca fue tan pacífica.

Taller para jóvenes criminales en la cárcel de Leonberg, Alemania.

Taller para jóvenes criminales en la cárcel de Leonberg, Alemania.

Andreas Müller, juez de menores, presentó un libro sobre el tratamiento adecuado de delincuentes menores. Müller es conocido por ser uno de los jueces más estrictos. En su libro exige que se termine, por una buena vez, con la benevolencia con los jóvenes, porque, según él, eso solamente crea nuevos criminales.

“Normalmente no quiero encarcelar a un joven, pero a veces es necesario”, dice Müller en una entrevista con DW. El Estado no puede seguir mostrando tanta debilidad, si se trata de sancionar a los adolescentes violentos.

En su sala de audiencias hay que obedecer sus reglas: espera que los presentes se levanten en cuanto él entre en la sala. Además, prohíbe que se lleven botas militares durante las audiciones judiciales. Eso se debe a que son parte del uniforme de los neonazis y él quiere que esté claro que hay límites. Los criminales tienen que saber que van a ir a prisión si sobrepasan esos límites.

¿Es la cárcel la solución?

Por otro lado, en opinión del criminólogo alemán, Christian Pfeiffer, la cárcel no es la solución adecuada para los jóvenes que delinquen: “Las cárceles son una escuela de la violencia y no una institución de prevención como deben ser”, advierte el criminólogo. Un equipo alemán de criminología realizó estudios con 6.000 detenidos y comprobó que cada tercero había sido una víctima de violencia en las últimas cuatro semanas. “Algunos se benefician de las terapias que reciben en la cárcel pero la mayoría simplemente empeora su actitud”, subraya el especialista. Las cárceles alemanas ofrecen ayudas para mejorar la actitud de los jóvenes como psicoterapias, tratamientos para drogadictos y diferentes trabajos manuales.

Cárcel juvenil de Regis-Breitingen, Alemania.

Cárcel juvenil de Regis-Breitingen, Alemania.

En 2013 hubo 400.000 denuncias contra jóvenes entre 14 y 21 años, según la Oficina Federal de Investigación Criminal. La Ley alemana estipula que jóvenes entre 14 y 17 años están en edad penal y así, son castigados bajo el derecho penal juvenil.

Dicho derecho se subdivide en cuatro etapas: 1. Normas de educación: prohibiciones, tareas de castigo, participación de cursos sociales. 2. Metódos de disciplina: condiciones de resarcimiento como pagar una multa o disculparse. 3. Arresto juvenil: corto hasta 6 días, arresto de tiempo libre por los fines de semana (máximo 2 semanas), arresto largo de 1 a 4 semanas. 4. Pena de privación de libertad: 6 meses a 5 años (en el caso de asesinato se sube la prisón a 15 años) Si adolescentes de 18 a 21 años todavía son castigados, según el derecho penal juvenil depende de la personalidad del jóven.

“Es un hecho que Alemania es el país europeo con el mayor descenso de la criminalidad juvenil,” dice el criminólogo. Adolescentes en Alemania nunca han sido tan pacíficos como hoy en día.

¿Descenso de la criminalidad juvenil?

Taller de boxeo para jóvenes criminales en Kassel, Alemania.

Taller de boxeo para jóvenes criminales en Kassel, Alemania.

Andreas Müller no presta mucho interés a los números porque dice que la violencia es omnipresente. Pero aún piensa que el descenso de la criminalidad juvenil solamente ha sido posible por jueces que también toman medidas rigurosas como él mismo. Ese hecho muestra que la idea de no poder sancionar tan duramente a los adolescentes ya va cambiando y con ello mejorando la situación con los delincuentes.

Su crítico, el criminólogo Pfeiffer, juzga la situación de otra manera. El dice que el descenso de menores encarcelados se debe a sanciones suaves y la labor pedagógica. Desde el año 2000 el número de detenidos juveniles se ha disminuido por un quinto. Además añade que también ha habido cambios en las leyes alemanas desde el año 2000. Una de ellas fue la abrogación del derecho de castigar con golpes a sus propios hijos. Pfeiffer explica que los niños que han sufrido golpes muchas veces son más violentos. Otras tendencias, según el experto, son el descenso del alcoholismo, así como del desempleo juvenil y la aceptación de violencia.

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