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Ecología

Industria avícola: la vida que no vale nada

La matanza de pollitos recién salidos del cascarón es una práctica habitual de la industria avícola. El gobierno del Estado de Renania del Norte-Westfalia quiso prohibirla. Pero no tuvo éxito ante los tribunales.

El fallo emitido este viernes por el Tribunal Administrativo Superior de Münster fue “una amarga derrota para la protección de los animales en Alemania”. Así lo calificó Johannes Remmel, ministro del Medio Ambiente del estado federado de Renania del Norte-Westfalia y miembro de Los Verdes, quien había intentado en 2013 prohibir por decreto la matanza de pollitos recién nacidos cuya crianza no resulta rentable para industria avícola. Los criaderos afectados recurrieron a la Justicia y obtuvieron ahora un veredicto favorable, según el cual la práctica es compatible con las leyes vigentes.

Economía y moral

La Asociación Protectora de Animales criticó por su parte el fallo, afirmando que se han priorizado los “intereses económicos”, lo que consideró inaceptable. Efectivamente, el tribunal estimó que la crianza de los pollos machos empollados de una raza de gallinas ponedoras representa para los criaderos un “esfuerzo desproporcionado”, ya que prácticamente no se los podría comercializar. De eso derivó que la matanza de pollitos es “parte del proceso para el abastecimiento de la población con huevos y carne”.

El juez Franz Oestreich expuso que “existe un conflicto de objetivos entre la industria agrícola y la ética”, pero explicó que el tribunal debe juzgar en base a la legislación. No es, por lo tanto, un juicio moral el emitido en Münster. El ministro Remmel subrayó en consecuencia que “la decisión tuvo una fundamento puramente jurídico-formal, y no representa un cheque en blanco para la industria avícola”. De acuerdo con un comunicado de prensa, hizo también hincapié en que “la trituración o asfixia de animales no tiene aceptación social ni política” en el país.

Küken in einer Hühnerfarm

Hasta 50 millones de pollitos machos son exterminados al año en Alemania, según defensores de animales (afp).

El abogado de las empresas querellantes había acusado en el proceso al ministro Remmel de llevar adelante un juego político, a sabiendas de que iba a perder el juicio. Pero los defensores de los animales destacan el mérito de la batalla. Un experto en la materia indicó a la agencia dpa que “iniciativas como la emprendida por Remmel en 2013 son la causa de que hoy aquilatemos el tema de una manera un poco diferente”.

En busca de alternativas

En efecto, la opinión pública está ahora más sensibilizada y en el Ministerio Federal de Agricultura, en Berlín, se ha manifestado la esperanza de poder poner fin a la polémica práctica a mediano plazo, mediante un sistema que permitiría reconocer el sexo del embrión a los pocos días de la fecundación. Con ello se evitaría empollar a los machos de razas ponedoras y, por ende, su exterminio apenas nacen.

Pero, mientras ese método no llegue a aplicarse, son los consumidores los que pueden oponer resistencia. El periódico Kölner Stadt Anzeiger, que calificó el fallo judicial de “vergonzoso”, plantea en un editorial al respecto: “Quien solo compra los huevos más baratos, no debe sorprenderse si criaderos pequeños recurren a estos métodos”. También el diario Westfälischen Nachrichten, de Münster, comenta que a la hora de comprar, la gente velar por llevar a casa huevos que no provengan de los criaderos masivos convencionales, y apunta: “Si entonces el huevo cuesta unos centavos más, ese puede ser un aporte a la defensa de los animales y ayudar a muchos pollitos a no terminar en la basura”.

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