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Alemania

Industria alemana del acero: miles de empleos en juego

El sindicato del metal moviliza en Alemania contra la importación acero barato de China y las reforzadas regulaciones ambientales de la UE. Miles de puestos de trabajo están en juego.

Los productores alemanes de acero y la Unión Industrial de Trabajadores del Metal (conocida como sindicato IG Metall) han tocado al unísono la alarma contra Bruselas. El sindicato movilizó este lunes (10.04.2016) a alrededor de la mitad de los trabajadores del metal en el país.

Hasta 45.000 manifestantes se tomaron las calles de Berlín, la región del Sarre y otras ciudades del país, sobre todo, Duisburgo. Piden medidas proteccionistas contra la inundación del mercado alemán con importaciones baratas chinas, así como que se aligeren las recién reforzadas regulaciones ambientales de la Comisión Europea. Temen por sus empleos.

Representantes de la industria y el sindicato llevaron sus preocupaciones a Bruselas en febrero. Pero hasta ahora no ha pasado nada, se quejan: responder con aranceles por debajo del 20 por ciento a márgenes de dumping de hasta el 60 por ciento, no resolverá el problema.

Solo el año pasado, 12 millones de toneladas de acero subvencionado por el Estado chino llegaron al mercado europeo. El volumen de importaciones de acero barato chino se ha duplicado en los últimos tres años. Y China aún busca colocar un sobrante de 325 millones de toneladas, calcula la industria. En comparación, la producción anual de los productores alemanes asciende a 41 millones de toneladas.

Unos 17 mil manifestantes protestaron en Duisburgo, sede gigantes como Thyssen-Krupp, ArcelorMittal y HKM.

Unos 17 mil manifestantes protestaron en Duisburgo, sede de gigantes como Thyssen-Krupp, ArcelorMittal y HKM.

Precios caen en una cuarta parte

El pasado año, la presión hizo caer los precios de los productos de acero en una cuarta parte, como promedio. El ministro de Economía alemán, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, apoya a la industria y los sindicatos alemanes. No hay forma de escapar de la competencia global, pero "esa competencia debe ser justa", subraya.

La industria emplea a unas 87.000 personas en todo el país. De ellos, 47.600 están localizados en el estado de Renania del Norte Westfalia, al que pertenece Duisburgo. En esa ciudad de la Cuenca del Ruhr, la mayor productora europea de acero, producen gigantes como Thyssen-Krupp, ArcelorMittal y HKM.

Según cálculos del Instituto de Investigaciones Económicas de Renania del Norte Westfalia (RWI), cerca de 3,5 millones de puestos de trabajo del país dependen directa o indirectamente de la industria del acero, una importante suministradora para las constructoras de máquinas y vehículos, así como para la industria electrónica.

Pero la amenaza no viene solo de China. También se preveen pérdidas millonarias si la Comisión Europea no rebaja sus exigencias para la reducción de las emisiones de CO2. El encarecimiento de los derechos de contaminación calculado hasta ahora por Bruselas podría costarle mil millones de euros anuales a la industria, a partir de 2021.

Hans Jürgen Kerkhoff, presidente de la Asociación de Industriales del Acero (WV Metall) asegura que estos planes podrían provocar una "acelerada desindustrialización". Si la UE no cede, advierte el líder sel sindicato IG Metall, Jörg Hofmann, los talleres alemanes "se cerrarán en un tiempo previsible".

Más de 300.000 puestos de trabajo amenazados

Encima, un informe de la consultora Prognos ha reforzado los temores. Prognos analiza las consecuencias del "peor escenario" posible para la economía alemana, en caso de que la UE se mantenga firme. Según el estudio, unos 380.000 puestos de trabajo se perderían hasta 2030. Junto con la industria del acero, se verían afectadas la industria electrónica y, sobre todo, las constructoras de máquinas y vehículos.

También el director ejecutivo de ThyssenKrupp, Heinrich Hiesinger, ve en peligro la producción en Duisburgo en caso de que la UE no afloje sus exigencias, aún cuando el acero continúa siendo la materia prima fundamental que necesita la empresa para producir sus elevadores, submarinos, equipos y maquinarias.

La reducción de las horas semanales de trabajo no logrará compensar la amenaza. Según Hiesinger, podría estar acercándose el día en que la industria alemana del acero viva un cambio radical. Por eso no excluye la posibilidad de fusionarse con otros productores europeos. La industria y el sindicato continúan apostando a que el gobierno alemán haga presión en Bruselas.

Al menos el vicecanciller y titular de Economía, Sigmar Gabriel, parece estar dispuesto a intentarlo. Además, los ministros de Economía de los estados alemanes productores de acero (Renania del Norte Westfalia, Brandeburgo, Baja Sajonia y Sarre) han escrito una carta a la Comisaria de Industria de la UE, en la que advierten de los miles de puestos de trabajo amenazados.

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