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Alemania

Hillary Clinton recibe a jefe de la diplomacia alemana Steinmeier

Frank-Walter Steinmeier, ministro de Exteriores alemán, fue recibido por Hillary Clinton en su recién estrenada calidad de secretaria de Estado. Un encuentro que al alemán le podría ser útil en diversos aspectos.

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Frank-Walter Steinmeier y Hillary Clinton en Washington.

Dicen los políticos que el cargo de ministro de Exteriores es uno de los más agraciados. Se viaja por el mundo en elegante representación diplomática, se estrechan manos, se sale en las fotos, se llega a acuerdos, se acude a conferencias internacionales y, sobre todo si la cartera está situada en algún país europeo, se promueve la solución de conflictos y se abandera la paz universal, al menos de cara a la galería. Un trabajo limpio.

Steinmeier besucht Schule in Abu Dhabi

Frank-Walter Steinmeier de visita una escuela en Abu Dhabi, 2008.

Por eso, los encargados de estas carteras suelen encontrarse entre los mejor valorados de los gobiernos y, mientras muchos olvidan el nombre del responsable de transportes, la mayoría conoce al de Exteriores. En Alemania, según varias encuestas aparecidas en los medios de comunicación, sólo la canciller, Angela Merkel, gana a Frank-Walter Steinmeier en popularidad y ella la única que, a ojos del ciudadano, le supera en competencia para dirigir un país.

En teoría, al ministro debería alegrarle el resultado, si no fuera por el pequeño pero significante detalle de que precisamente la canciller será su contrincante en el próximo duelo por la jefatura del Gobierno. El estrecho resultado de las elecciones de 2005, y la “Gran Coalición” resultante, hicieron convivir en el Ejecutivo alemán a socialdemócratas como Steinmeier con democratacristianos como Merkel. Ahora que se acercan nuevos comicios y ambos han sido nombrados candidatos por sus respectivos partidos, cada cual prepara el paulatino regreso a su trinchera.

Y a veces, tomar el té en Washington puede ser una valiosa arma electoral.

Me quedo a comer

Aussenminister Frank-Walter Steinmeier spricht beim SPD Sonderparteitag in Berlin am Samstag 18. Oktober 2008.

Frank-Walter Steinmeier, candidato electoral del Partido Socialdemócrata Alemán.

Al mentor de Steinmeier, el ex canciller Gerhard Schröder, la carta de Estados Unidos le sirvió para ganar unas elecciones en las que no lo tenía nada fácil. Schröder no se tomó el té con George W. Bush, ni tampoco se comió las pastitas que llevaban a la guerra en Irak. Los alemanes, mayormente contrarios a una implicación de su país en el conflicto, le recompensaron el gesto con cuatro años más de gobierno.

Sin embargo, ahora las cosas han cambiado en la Casa Blanca, y ya no hace falta avergonzarse por pasar a saludar a la administración de Barack Obama y, si lo invitan, por supuesto que se queda uno a comer. “Primero, [Steinmeier y Hillary Clinton] se encontrarán en un almuerzo de trabajo, y después las delegaciones tendrán la oportunidad de conversar extensamente”, explicaba el portavoz del Ministerio de Exteriores germano Jens Plötner.

Bundeskanzlerin Angela Merkel spricht am Montag, 1. Dez. 2008, beim CDU Parteitag in Stuttgart. (AP Photo/Matthias Schrader) --- German Chancellor Angela Merkel delivers her speech during the party co

Angela Merkel, candidata electoral de la Unión Democratacristiana Alemana.

Con independencia de lo que dictaminen las urnas en este 2009 electoral, el próximo Ejecutivo alemán querrá trabajar intensamente con el actual Gobierno estadounidense ya que, como dijo Steinmeier antes de partir hacia Washington, la física es otra. “Me puedo imaginar perfectamente que haya un cambio de temas a tratar en las relaciones transatlánticas. Seguramente, ahora encuentre interlocutores para cuestiones sobre las que antes no podía hablar con nadie”, declaró el ministro.

Temas sobre la mesa

Frank-Walter Steinmeier tiene el honor de ser uno de los primeros homólogos europeos a quien la secretaria de Estado, Hillary Clinton, recibe en la Casa Blanca. Lo que, si no diera para acortar distancias con respecto a Merkel en las encuestas, seguro que sí sirve para pulir el perfil de estadista, estar unos minutos bajo la luz del “áurea Obama”, arrancar un grado de popularidad o convertirse en una cara con nombre en la mente de algún desinformado votante.

Obama in Berlin Steinmeier

Frank-Walter Steinmeier y el todavía candidato electoral Barack Obama (dcha) se encuentran en Berlín, julio de 2008.

Y pese a todo, los comicios de 2009 en Alemania aún no han sido convocados, ni la campaña electoral ha empezado oficialmente. Así que Steinmeier viaja a Estados Unidos todavía en calidad de viceprimer ministro y ministro de Exteriores, y en esta función tiene, sin duda, tareas a abordar.

Alemania espera poder ver plasmada la firma de Obama sobre el tratado “post-Kioto”, por eso el cambio climático será uno de los temas a tratar entre los ministros. Después de los incidentes con el gas ruso este enero, y con lo mucho que los germanos tienen para ofrecer en materia de energías alternativas, Steimeier quiere tocar en Washington la cuestión de la seguridad energética. Y en otro orden de cosas también estará Rusia presente en las conversaciones: Steinmeier, como buen pupilo de Schröder, se entiende bien con Moscú y ofrecerá a Clinton ayuda para mejorar las dañadas relaciones ruso-americanas.

Irak, la crisis económica y la reunión de la OTAN en abril estarán igualmente sobre la mesa. Y la secretaria de Estado seguro que no olvida preguntar a su invitado si Alemania está dispuesta a acoger a presos liberados de Guantánamo o si, por fin, acepta implicarse más en el conflicto en Afganistán.

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