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Cultura

Harnoncourt o la búsqueda del sonido auténtico

Este 6 de diciembre, el director y violonchelista Nikolaus Harnoncourt cumple 85 años. Pionero de la interpretación informada, Harnoncourt es uno de los músicos más importantes de nuestro tiempo.

En el último movimiento de la conocida como Sinfonía de los adioses, de Franz Joseph Haydn, los músicos van abandonado uno a uno sus atriles. Al final, solo queda sobre el escenario un violinista, que toca la última nota de la obra. De esta musical manera, el patrón de los músicos, el príncipe Esterhazy, recibió el mensaje de que sus empleados querían marcharse de vacaciones para estar con sus familias.

Este es solo uno de los muchos ejemplos de cómo la música puede transmitir un mensaje. Los diferentes ritmos, melodías y sucesiones armónicas pueden expresar un amplio rango de emociones, pero hoy día nos resulta complicado captar la semántica del lenguaje musical. En el ensayo La música como discurso sonoro, publicado en 1985 por Nikolaus Harnoncourt, el conocido director explica que el mensaje de la música solo puede aprehenderse en su contexto temporal. Según Harnoncourt, la "música seria" del siglo XX se convirtió en una especie de "ornamento vacío", algo que la gente disfruta, pero que no entiende.

Al principio fue la palabra

La música como discurso sonoro se convirtió en el manifiesto de los partidarios de la interpretación musical históricamente informada. Harnoncourt no fue el pionero en esta práctica, pero sí el más influyente. En 1953 fundó junto a su esposa, Alice, que era violinista, el legendario grupo Concentus Musicus Wien, con el fin de imprimir en la música la "viveza del barroco". Sus métodos: el meticuloso estudio de las fuentes y la utilización de instrumentos de época, que sonaran tan parecido como fuera posible al sonido que conoció el compositor. Las claves del movimiento historicista: énfasis en la articulación rítmica, en los contrastes abruptos y en las melodías cantabile. Harnoncourt partió de que la música instrumental, no solo la barroca, se basa en última instancia en la palabra hablada. Así, considera que la música profundiza y refuerza el contenido de las palabras.

Nicolaus Harnoncourt, dirigiendo La flauta mágica durante el Festival de Salzburgo en 2013.

Nicolaus Harnoncourt dirigiendo "La flauta mágica" durante el Festival de Salzburgo en 2013.

Como las palabras, la música puede provocar o perturbar. A veces puede ser dura, incómoda e incluso fea. El paradójico resultado de los planteamientos de Harnoncourt es que la interpretación basada en la dura investigación académica acabó siendo vívida y expresiva. Harnoncourt tenía claro su papel: "Nosotros, los músicos, no somos artistas, sino intérpretes".

Un acontecimiento radical

Las raíces de Harnoncourt se asientan en la nobleza de Luxemburgo y Lorena. Johannes Nicolaus Graf de la Fontaine und d'Harnoncourt-Unverzagt nació en Berlín el 6 de diciembre de 1929. Creció en Graz, Austria, y comenzó a tocar el violonchelo a los 10 años de edad. Tras estudiar en la Academia de Música de Viena, ingresó en la Orquesta Sinfónica de Viena, que entonces dirigía Herbert von Karajan. Al joven músico, el estilo de Karajan le parecía plano y falto de expresión.

10 años más tarde, se produjo un radical acontecimiento en la escena musical: la grabación de los Conciertos de Brandeburgo, de Johann Sebastian Bach, en la versión de Concentus Musicus Wien, el grupo formado por Harnoncourt. En 1972, Harnoncourt comenzó a trabajar en el Mozarteum de Salzburgo, y, a principios de 1975, la reconstrucción e interpretación de varias óperas de Claudio Monteverdi, lo convirtió en una figura de la escena internacional.

El primer concierto de Concentus Musicus Wien, en 1957, provocó el enfado del público, acostumbrado como estaba a las versiones tradicionales de la música de siempre. El sonido Harnoncourt estaba a años luz del de Karajan. La "bella" estética de este último está hoy día totalmente desfasada, mientras que los directores más relevantes de la actualidad, ya sea Norrington, Thielemann, Nelsons o Rattle, reconocen su deuda con la interpretación históricamente informada.

Camino hacia el éxito

En los 70, Harnoncourt comenzó a trabajar con orquestas convencionales, tanto por tamaño como por los instrumentos utilizados: primero fue el Concertgebouw de Amsterdam, después las Filarmónicas de Berlín y de Viena y la Orquesta de Cámara de Europa. Desde los 90, ha actuado regularmente en el Festival de Salzburgo. En 2014, Harnoncourt ganó en Alemania el prestigioso Premio ECHO Klassik a toda su carrera.

Con motivo de su 85 cumpleaños, Harnoncourt dirige a Concentus Musicus Wien en una versión del oratorio de Haydn La Creación. Tras una primera colaboración con el director, el pianista chino Lang Lang dijo que, gracias a Harnoncourt, se sentía "transportado a la época en que la música fue compuesta". Deutsche Welle lanzará el 11 de enero de 2015 el documental "Misión Mozart: Lang Lang y Nicolaus Harnoncourt".