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Hábitat III

Hábitat III: contra el caos de las grandes urbes

Se prevé que más de dos tercios de la población mundial vivan en ciudades en 2050. Oficiales reunidos en la conferencia Hábitat III en Quito elaboraron una nueva agenda para ayudar a sobrellevar los centros urbanos.

La conferencia Hábitat III, que se llevará a cabo en Quito, del 17 al 20 de octubre, intentará abordar esta cuestión. La "Nueva Agenda Urbana”, que debe adoptarse en este evento, pretende proporcionar una hoja de ruta para el desarrollo urbano en los próximos 20 años. DW habló con Monika Zimmermann, vicesecretaria general del Secretariado Mundial de ICLEI (Gobiernos Locales por la Sustentabilidad).

DW: ¿Qué es la "Nueva Agenda Urbana”?

Monika Zimmermann: La agenda es un documento que ha sido debatido y discutido mucho durante los meses pasados. Guiará a los diferentes actores, especialmente a los gobiernos federales a cómo lidiar con la urbanización y cómo pasar de la urbanización desorganizada a lo que llamamos desarrollo sostenible urbano o urbanización sostenible.

¿Puede considerarse como un plan maestro para los próximos 20 años de planeamiento urbanístico?

Eso es lo que esperamos, pero no estamos seguros que el documento cumpla con ese objetivo. Estamos un poco decepcionados, esperábamos una nueva agenda urbana más fuerte, pero al menos es un documento donde se incluyen muchas visiones y objetivos, y que puede guiar la actuación de muchos gobiernos, investigación, empresas y sociedad, ya que al final lo que contará es la implementación. 

¿Cuál es la importancia de las ciudades cuando se trata de poner en práctica los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y las metas climáticas?

Las ciudades no solo son cruciales, sino que son el factor crucial. Hay una cita celebre del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, que dice que la batalla del desarrollo sostenible (y también podríamos añadir el cambio climático) se perderá o se ganará en las ciudades. Todos sabemos que el índice de urbanización está creciendo de forma dramática. En pocos años, dos tercios de personas en el mundo vivirán en áreas urbanas.

También sabemos que el consumo de recursos de los ciudadanos urbanos es mucho más elevado que el de los rurales. Otro aspecto más positivo es que, que esta infraestructura urbana, y específicamente densa, también ofrece beneficios.

Por ejemplo, se puede tener un transporte público mejor en una ciudad densa y se pueden tener diferentes tipos de sistemas energéticos. Por lo tanto, las ciudades plantean retos específicos, pero también ofrecen oportunidades específicas.

Monika Zimmermann, vicesecretaria general del Secretariado Mundial de ICLEI

Monika Zimmermann, vicesecretaria general del Secretariado Mundial de ICLEI

La red de ICLEI abarca a cerca de 1.500 ciudades, regiones y mega ciudades en más de 80 países. Estos lugares, ¿comparten retos comunes o los retos son muy distintos?

Asombrosamente, creo que hay muchos retos comunes, pero por supuesto también hay algunos que son más específicos en el hemisferio norte o el hemisferio sur. Un reto común es la brecha creciente de lo que sabemos que debería hacerse y las restricciones que los responsables enfrentan para hacerlas realidad.

En Alemania, por ejemplo, sabemos que tenemos demasiado tráfico en nuestras ciudades. Eso genera ruido y contaminación, y sabemos qué debería hacerse: cerrar el centro de las ciudades a los coches, aumentar el transporte público, promover los desplazamientos a pie o en bicicleta y otras formas de movilidad sostenible. No obstante, solo unas pocas ciudades actuaron al respecto. La mayoría no se atreven, y eso es en parte porque los responsables temen que los ciudadanos no estén contentos con las restricciones. 

Muchas ciudades tienen problemas graves. Si usted tiene un índice de urbanización con el que obtiene 10.000 nuevos ciudadanos cada mes (como por ejemplo en algunas partes de Asia o África) no es fácil proporcionar la infraestructura necesaria, la energía, el agua, el transporte, la escolarización, etcétera. 

Las ciudades también tienen que luchar contra el aumento de la desigualdad. Un gran número de personas viven en suburbios, mientras que a la vez hay rascacielos y áticos. ¿Cómo la planificación urbanística puede abordar la pobreza urbana y la desigualdad?

La brecha creciente entre ricos y pobres es uno de los mayores retos y preocupaciones. Aconsejamos a las ciudades hacer todo lo que puedan para cerrar esa brecha e igualar el acceso a los servicios porque esa es una de las mejores inversiones en el futuro.

El sistema de transporte, por ejemplo, puede determinar cómo  ir al  trabajo y cuánto tiene que pagar para llegar hasta él.  Las energías renovables también pueden ayudar con cosas como el acceso al agua y a la electricidad. No obstante, no hay una receta o solución única.

¿Qué le gustaría que la conferencia Hábitat III logre en Quito?

Tenemos 15 años de margen para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible, porque el año objetivo es 2030. Espero que por entonces hayamos roto la tendencia del incremento del consumo de recursos, por lo que la ciudad sostenible sería una en la que las personas no consuman más recursos de los que la Tierra puede reponerse. Un objetivo básico, pero uno que todavía es muy difícil de alcanzar. También sería una ciudad con una mayor calidad de vida, con menos contaminación, un mejor acceso a instalaciones sanitarias y a los servicios de salud y donde las personas se sientan respetadas como ciudadanas.

¿Tiene algún buen ejemplo dónde ya esté pasando?

Está pasando en muchos lugares, pero no creo que exista ya la ciudad sostenible exista. Muchas ciudades son muy buenas en una o dos áreas específicas, pero pueden ser insuficientes en otra área. Un ejemplo famoso es el de Copenhague, que cambió completamente el comportamiento de los ciudadanos sobre el transporte. Muchos se desplazan en bicicleta o a pie.

También hay ciudades como Vancouver o Malmo, las cuales han establecido objetivos futuros usando energías 100 por ciento renovables. Aunque a menudo hacen frente a condiciones mucho más difíciles, las ciudades del hemisferio sur también son ambiciosas. Kasese, en el oeste de Uganda, una ciudad de 700.000 habitantes, pretende suministrar mucha de su energía a través de renovables en el futuro. Desde una perspectiva de condiciones naturales, pueden estar en una mejor situación que en algún lugar en Copenhague, pero desde una perspectiva de gobernanza y tecnología, deben luchar más. Estos aspectos organizativos y financieros son con los que, a menudo, las ciudades a menudo necesitan ayuda.

Monika Zimmermann es la vicesecretaria general del Secretariado Mundial de ICLEI. Se unió a ICLEI en 1993 cuando empezó desarrollarse el Centro de Entrenamiento Internacional en el Secretariado Europeo de ICLEI. Se incorporó al Secretariado Mundial en 2010. Ahí gestiona los equipos de trabajo sobre eventos mundiales, gestión del conocimiento, investigación urbanística, ecomovilidad y los líderes de las ciudades del futuro.