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Sociedad

"Guardar silencio protege al maltratador"

Una de cada cuatro mujeres en Alemania es víctima de la violencia de género. Muchas guardan silencio. Katja Schneidt lucha para que las víctimas hablen abiertamente.

Katja Schneidt es una mujer con mucha energía, segura de sí misma y que habla abiertamente de su pasado violento, mientras toma un café: "Fui una de las primeras muchachas en Hessen que se formó como conductor profesional”, cuenta. Sabe que muchos piensan que "no tengo el perfil de una víctima”, añade. Todavía se le pone la piel de gallina cuando piensa en los comentarios de sus conocidos. Le decían que ella misma tenía la culpa de lo sucedido por estar con un extranjero, un turco.

Caída por las escaleras

Katja Schneidt, autora de libros sobre violencia machista.

Katja Schneidt fue víctima de la violencia de género y es autora de varios libros sobre violencia machista.

La pareja se había mudado hacía poco a una casa, cuando ella sola visitó a su madre en un pueblo cercano. De regreso había atascos. Su pareja le exigió una explicación por la tardanza. "Tuve que reírme, porque no entendía su enfado”. Entonces me atacó con "una brutalidad que nunca imaginé que fuese posible”. Cuando él se calmó, la dejó a ella sola en un taxi de camino a urgencias.

Cuando el médico le preguntó lo que había sucedido. Ella se avergonzó: "Respondí con el típico caso de caída por las escaleras”. El médico, escéptico, le dijo que "había sido la caída más espectacular que había visto en 30 años de servicio”. Eso sucedió hace 26 años.

La primera estadística criminal

Una de cada cuatro mujeres en Alemania es víctima de la violencia de género. Por primera vez, la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) evaluó los casos de maltrato contra las mujeres registrados por la Policía en 2015. El balance: más de 104.000 casos en los que un hombre actuó violentamente contra una mujer. Muchas de estas mujeres son víctimas de la violencia machista durante muchos años.

El presidente de la BKA, Holger Muench, aclaró que "la violencia hacia las mujeres tiene muchas caras”. Según dicha estadística hubo en 2015 más de 65.800 casos de lesiones leves premeditadas, alrededor de 16.200 amenazas, más de 11.400 lesiones físicas graves y 331 asesinatos y homicidios.

Huir, pero ¿a dónde?

Imagen representando la violencia machista.

Una de cada cuatro mujeres en Alemania sufre violencia machista.

La pareja de entonces de Katja Schneidt fue tras ella al hospital y la esperó fuera, sentado y llorando. Pidió disculpas, pero ella quería separarse. Él dormía en el sofá y ella buscaba otra vivienda, pero tras la Reunificación de Alemania "lo que había no era asequible”, explica.

Las mujeres deben valorar que, al huir del entorno violento, no solo se escapan de sus maltratadores, sino que además la mayoría renuncia a su estructura tanto financiera como social. No pueden retirar dinero de la cuenta bancaria común. No pueden hospedarse en un albergue de mujeres, porque no hay sitio para ellas. Las viviendas asequibles son tan limitadas como las plazas en las casas para mujeres maltratadas.

¿Quién le salvó la vida?

Tras una fase marcada por la normalidad, con el paso del tiempo "me parecía que no me hubiese sucedido a mí, sino a otra gente”, dice Schneidt. Pero su expareja volvió a las andadas y la amenazó de muerte. Tras intentar escapar, su pareja la golpeó con una piedra dejándola inconsciente en la entrada de su casa.

"Le debo mi vida a una persona que se preocupó”, añade. Se trata de una colega de trabajo de la panadería del pueblo, donde podía trabajar unas horas a la semana. Su pareja la hirió de gravedad, cuando un día se quedó trabajando más tiempo de lo habitual. Esa colega preguntó por Schneidt a su pareja, ya que no fue a trabajar al día siguiente. Este respondió que había ido a ver a su madre enferma al pueblo. La colega, sin embargo, vio el coche de Schneidt en el patio de la casa.

Esta alarmó a la policía. Desde entonces, Schneidt no tiene contacto con la mujer que le salvó la vida por motivos de seguridad. Schneidt huyó a casa de su madre, luego a Múnich y a otras partes de Alemania. Siempre con protección policial.

La vergüenza alimenta el silencio

Integración, mujeres y sociedad. Estos son los temas que determinan su vida actual. Ha escrito varios libros sobre sus experiencias violentas. No solo se trata de los golpes, las amenazas, sino también de la vergüenza y la falta de confianza que las hacen callar. "Tiene que romperse el tabú de no poder hablar sobre ello”, dijo Manuela Schwesig, ministra alemana de Familia. La violencia de género no es un tema privado, "es un delito que hay que perseguir”, añadió Schwesig.

A través de números de teléfonos e información sobre casas para mujeres maltratadas en Internet, las mujeres pueden encontrar ayuda más fácilmente. Schneidt también ayuda a otras mujeres a que huyan de sus maltratadores. Aconseja a las víctimas de violencia de género que den a conocer la violencia que están sufriendo. "Guardar silencio protegerá al maltratador”, aclara Schneidt.

Autor: Maximiliane Koschyk

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