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El Mundo

Grecia y Ucrania marcan la primera jornada del G7

Marcada por la ausencia del presidente ruso, Vladimir Putin, y las protestas de miles de críticos, la situación de Ucrania y Grecia dominaron las conversaciones de la primera jornada de la cumbre del G7.

El tono de la reunión que tuvo lugar hoy (07.07.2015) en el palacio de Elmau, un lujoso hotel situado unos 100 kilómetros al sur de Múnich, quedó definido desde temprano por la canciller alemana y también anfitriona del evento, Angela Merkel, y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Los dos principales líderes del bloque acordaron continuar con las sanciones a Moscú "hasta que Rusia respete por completo los acuerdos de Minsk y la soberanía de Ucrania", informó la Casa Blanca tras una reunión bilateral entre ambos mandatarios previa a la cumbre.

"Creo que enviaremos un mensaje de unidad desde aquí", confió luego Merkel en una entrevista con la cadena alemana ZDF, aunque añadiendo que las sanciones "no son un fin en sí mismo, sino un instrumento para lograr objetivos". Muchos analistas -y la propia canciller- consideran el diálogo con Putin imprescindible para resolver un amplio rango de temas, desde terrorismo hasta clima, pasando por Ucrania. Pero la posibilidad de que Merkel, Obama y sus pares de Francia, Italia, Reino Unido, Japón y Canadá abrieran la mano al regreso de Putin, excluido del grupo el año pasado tras la anexión rusa de Crimea, quedó por el momento enterrada en el primer día de cumbre.

También preocupa Grecia

Más abierta quedó la situación de Grecia, abordada durante la sesión sobre economía global liderada por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Tradicionalmente comprensivo con Atenas, Juncker se mostró hoy casi exasperado con el tira y afloja con el Gobierno heleno de Alexis Tsipras y la falta de propuestas de reforma que convenzan a sus acreedores internacionales y eviten una bancarrota del país. "Era mi amigo y sigue siéndolo", afirmó Juncker sobre Tsipras. "Sin embargo, el Gobierno griego debe presentar finalmente algo. Al final del día no llegará alguien a sacar un conejo del sombrero que nos permita lograr un acuerdo sin problemas". Juncker, Merkel y el presidente francés, François Hollande, mantendrán diversas reuniones con Tsipras el miércoles en Bruselas durante la cumbre de la Unión Europea (UE)-América Latina.

Tras la sesión de hoy, también Merkel evitó entrar en detalles. "No pudimos decir aún que el problema se haya resuelto, sino que hemos dicho que trabajamos con insistencia y gran presión", dijo a la ZDF. "Pero también dejamos claro que en Europa van de la mano por unlado la solidaridad y por otro lado también el esfuerzo propio de cada uno", recordó antes de acudir a la cena de trabajo con los líderes del G7.

Un entorno idílico

El primer día de la cumbre dejó además su imagen más pintoresca gracias al desayuno con salchichas y cerveza que Merkel ofreció a Obama en el idílico pueblo alpino de Krün, entre decenas de sus poco más de 1.900 vecinos ataviados con trajes típicos. El entorno folclórico, las bromas sobre esa "Oktoberfest" reducida y la música local sirvieron a dos de los líderes más poderosos del planeta para dejar atrás los roces por el escándalo del espionaje estadounidense y para escenificar una alianza que Obama calificó como "una de las más fuertes que el mundo ha conocido jamás".

Al igual que en anteriores cumbres del grupo, la de Elmau viene acompañada por protestas de grupos de izquierda y anticapitalistas. El temor a disturbios motivó un masivo despliegue de seguridad con más de 20.000 policías, pero las marchas de hoy hacia la sede del evento dejaron solo incidentes aislados y fueron mayormente pacíficas. Los líderes del G7 discutirán mañana sobre otros puntos fuertes de la agenda, como terrorismo, clima y energía, en parte con varios mandatarios africanos invitados, antes de emitir su declaración final.

MS (dpa/efe/rtrla)