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Europa

Grecia: aún no se ha dicho la última palabra

Tras la renuncia del ministro de Hacienda Yanis Varoufakis, Grecia apuesta por un nuevo comienzo en las negociaciones con los acreedores. Pero las posturas siguen siendo rígidas. Jannis Papadimitrou informa desde Atenas.

Dos horas después del cierre de los locales de votación, todo estaba claro. Según el Ministerio del Interior griego, en ese momento el bando del “no” alcanzaba ya un 61 por ciento de los votos y ganaba en casi todos los distritos electorales del país.

La fiesta de los partidarios del “no” se prolongó hasta el amanecer en Atenas. La magnitud de su triunfo sorprendió, porque las encuestas habían vaticinado una carrera muy estrecha.

La participación en el referéndum se elevó al 65 por ciento, superando ampliamente el mínimo de 40 por ciento requerido. “La amplia participación del pueblo disipará cualquier duda acerca de la legitimidad del referéndum”, indicó Nikos Filis, portavoz de la bancada de Syriza, en una entrevista concedida al canal de TV Mega. Antes del plebiscito, diversos constitucionalistas habían puesto en duda la legalidad de la consulta, sobre todo debido a la compleja y poco clara formulación de la pregunta y al inusualmente corto período de campaña.

Especulaciones sobre el “grexit

Tras el claro triunfo del “no”, la prensa de Atenas especula más que nunca sobre un “grexit”, es decir, una salida de Grecia de la eurozona. “Acuerdo o grexit”, esa es la cuestión, según el periódico económico liberal Kathimerini. “Reformas o grexit”, titula el rotativo Ta Nea. Otra lectura es la que plantea Avgi, el diario de la izquierda griega: “61 por ciento dice ‘no' a la austeridad”.

Jubilados esperan ante el Banco Nacional Griego.

Jubilados esperan ante el Banco Nacional Griego.

Pese a las reacciones de otros países de la UE, el gobierno de Tsipras quiere que no se entienda el resultado del referéndum como un final, sino, por el contrario, como un nuevo comienzo para las negociaciones con los acreedores. “Estamos trabajando para lograr un acuerdo. Nuestro pueblo ha demostrado que puede resistir”, afirmó el ministro del Interior, Nikos Voutsis, el domingo por la noche en la TV. Y añadió: “La gente ha aguantado toda una semana y podrá aguantar unos días más”. Una clara alusión al cierre de los bancos, que podría prolongarse por falta de liquidez.

El economista Kostas Stoupas cree, en cambio, que el gobierno griego está en un callejón sin salida. En su opinión hay peligro de atraso en los pagos de empleados públicos y amenaza una escasez de alimentos, medicamentos y gasolina. Stoupas está seguro de que “la victoria del ‘no' en el referéndum hace más difícil la posición de Grecia en las negociaciones”.

Regreso a la mesa de negociación

El gobierno de Atenas tiene otra apreciación. El primer ministro Alexis Tsipras afirmó en un discurso televisado que el resultado del referéndum no implica una ruptura con los acreedores. A su juicio se puede encontrar soluciones sostenibles, pero que hay que hablar también sobre una reestructuración de las deudas griegas.

Tras el referéndum comienza “la parte sustancial de las negociaciones”, señaló por su parte el portavoz gubernamental Gavriil Sakellaridis. Tsipras ya había anunciado hace tiempo que se podría llegar a acuerdo con los acreedores “en el lapso de 48 horas tras el referéndum”.

La dura derrota de los partidarios del “sí” ha tenido entretanto también consecuencias para la oposición griega. Su líder, el expremier Antonis Samaras, renunció.

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