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El Mundo

Ghana: escepticismo sobre fondos UE

Las medidas adoptadas por la Unión Europea para frenar la migración ilegal son recibidas en Ghana con escepticismo ante la falta de oportunidades de de los jóvenes que solo ven un camino: emigrar.

Emigrantes de Ghana en la frontera entre Libia y Túnez.

Emigrantes de Ghana en la frontera entre Libia y Túnez.

La Unión Europea aprobó en Malta destinar 1.878 millones de euros a un fondo de apoyo para países africanos, destinado a financiar iniciativas que frenen el flujo de migratorio que llega a una Europa sobrepasada por las cifras de refugiados. Aunque las intenciones sean buenas, muchos ponen en entredicho la efectividad de esa medida y a los ciudadanos afectados les falta entusiasmo. Por ejemplo en Ghana, donde los más escépticos opinan que dichas ayudas no solucionarán mucho.

Una salida necesaria

“Si quieren que no vayamos deberían devolver todo lo que se han llevado. Y el dinero prometido no llega ni a la cuarta parte”, opina el joven Josef Kpo. “Si el presidente acepta y la ayuda sirve para algo, sería bueno”, cree por otra parte Sidi Mensah, “pero, honestamente, la economía del país es realmente pobre y me iré si tengo posibilidad de hacerlo”.

Según las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) más de 300.000 jóvenes de Ghana abandonaron el país en dirección a Europa o América entre 2010 y 2011. En los próximos años, las cifras podrían incluso aumentar y supondrán un gran reto para Europa. Pero muchos jóvenes africanos no ven otra alternativa que la de abandonar su país debido al índice de pobreza y la falta de oportunidades.

Soluciones a medias

Este tipo de desplazados podrían ser catalogados como emigrantes económicos y fueron el objetivo de las políticas europeas sobre migración de los últimos años. Pero ahora, el reto para Gobiernos de países como Ghana es crear nuevas oportunidades para que la gente joven no abandone el país. Para Abu Sakara, analista de desarrollo y político, las ayudas aprobadas no bastan y los líderes europeos están sobrepasados ante el reto de la inmigración ilegal global.

“Aunque sean soluciones completas, que abarcan todas las grandes inversiones que necesitamos y sus destinatarios, es muy simplista pensar que repartiendo el dinero se termine el problema. Hay que controlar la inversión y emprender un camino propio, para asegurar que podemos crear el tipo de trabajos que a la gente joven le gustaría tener aquí en África”, opina el político.

Sylvia López-Ekra, jefa de la misión de Ghana de la Organización Internacional para la Migración, cree cualquier solución propuesta que no se dirija a la juventud será un fallo: “Necesitamos enfocarnos e invertir en campañas informativas. Aquí la gente joven está muy desinformada y no es consciente del peligro al que se enfrentan con la emigración ilegal, dejando enormes sumas de dinero en manos de contrabandistas cuando podrían usarlas para construir algo aquí”, aclara la experta.

Estas campañas también son el objetivo de algunas autoridades como el ministro Eric Opoku Manu que, trabajando con grupos sociales y medios, trata de desmotivar a los que quieren escapar a Europa. “Tenemos que trabajar juntos y conseguir que la gente no recurra a la emigración ilegal, a los riesgos y las muertes que provocan las rutas no oficiales”. Ante la medidas aprobadas en Malta, habrá que monitorearlas de cerca y muchos participantes en las campañas confían con acabar pronto con el problema.

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