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Ciencia y Ecología

Fraunhofer: investigar lo que la industria necesita

La Sociedad Franhofer cumple 60 años. Sus institutos que investigan por encargo de la industria son cada vez más y más exitosos.

Zwei Brocken polykristallines Silizium (so genanntes Feedstock-Silizium) - das Ausgangsmaterial für Solarzellen - hält ein Mitarbeiter des Fraunhofer Center Silizium-Photovoltaik in Halle (Saale) in den Händen, aufgenommen am 04.02.2009. Die Einrichtung des Fraunhofer Institut für Werkstoffmechanik forscht an der Optimierung von Solarzellen. Dabei wird am Institut der gesamte Herstellungsprozess auf Verbesserungsmöglichkeiten untersucht, vom Schmelzen des Siliziums bis zur Montage des Panels. Foto: Jan Woitas +++(c) dpa - Report+++

Silicio, material base de celdas solares del Centro Fraunhofer de Fotovoltaica

Los investigadores de los Institutos Fraunhofer no tienen en la mira sólo conseguir la fama científica, sino lograr que sus investigaciones tengan eco en la vida real. Desde ese punto de vista, el sistema es único: dinero del Estado y dinero de la industria corren en la misma dirección para que los investigadores apoyen a las empresas en el desarrollo de nuevos productos que puedan tener acogida en el mercado.

Con casi 1500 millones de euros trabajan estos institutos para que las empresas puedan brillar con sus innovaciones. En tiempos de la Guerra Fría, la mayoría de los fondos se destinaron al desarrollo de armamento. Esto ha cambiado. Casi no existe un campo de la investigación aplicada en el que no esté presente un Instituto Fraunhofer.

Schalltoter Raum im Fraunhofer-Institut für Digitale Medientechnologie in Ilmenau

El Instituto Fraunhofer para Tecnología Medial Digital

Un ejemplo en 3 D

Los colaboradores del Instituto Franhofer de Equipos de Producción y Técnicas de la Construcción en Berlín están muy orgullosos de un nuevo instrumento que ayudaría a los diseñadores a producir mejor elaboradas y complejas formas en 3 D. Con estas gafas, el recién diseñado sillón de cabina de avión casi podría ser tocado. Éste es un ejemplo del trabajo de los investigadores de la Fraunhofer, una labor de la que sacan provecho sobre empresas pequeñas y medianas, pues éstas no pueden pagarse ni un laboratorio propio ni secciones de investigación.

Investigación por pedido

La investigación por pedido es el elemento central del “Modelo Fraunhofer”. Esta sociedad, con sus 57 institutos y sus 15.000 empleados, orienta su trabajo a la industria; a la investigación aplicada. Por cada euro que le llega de la industria, el Estado pone otro. Así se equipan estos centros científicos; además, los que consiguen muchos pedidos, reciben más dinero del Gobierno central y de las regiones.

En 1949 cuando se fundó la Sociedad Fraunhofer en Múnich, no estaba claro el rumbo que debía tomar. El nombre se lo dio su fundador, Joseph von Fraunhofer, científico e industrial. En los primeros años, sólo pudo sobrevivir gracias a los encargos del recién fundado Ejército alemán.

La ciencia no puede ser secreta

“A mitad de los años 60 esta fuente de ingresos se fue reduciendo en la misma medida que la Sociedad Fraunhofer iba entrando al círculo de las organizaciones científicas de renombre”, explica el historiador Rüdiger von Bruch. “Dado que publicar los resultados de las investigaciones era un requisito para ser reconocido como científico, la investigación en el campo militar –que es secreta- no era demasiado compatible con el instituto”, añade.

Después de su reorientación comienza el ascenso de la Sociedad Fraunhofer. Cada vez son más los institutos que se acogen bajo su techo: nanotecnología, microelectrónica o investigación de células madre. Sesenta años después de su fundación se puede decir que el modelo funciona.

Autor: Gerlind Vollmer
Editor: José Ospina-Valencia

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