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El Mundo

Francisco inaugura Sínodo para la Familia en el Vaticano

El papa realizó una misa en la basílica de San Pedro y llamó a “buscar, acoger y acompañar” al ser humano.

Pocas horas después de que el Vaticano expulsara a un teólogo por haber reconocido su homosexualidad, el papa Francisco inauguró este domingo (04.10.2015) el Sínodo Ordinario para la Familia con una misa en la basílica de San Pedro, en la que hizo un llamado a “buscar, acoger y acompañar” al ser humano “en un contexto social y matrimonial bastante difícil”. El encuentro busca analizar el rol de la familia en la actualidad.

Francisco centró sus palabras en tres aspectos: la soledad, el amor entre el hombre y la mujer y la familia. El pontífice católico habló de la soledad como “el drama que aún aflige a muchos hombres y mujeres”, como a los ancianos, a las personas abandonadas por sus parejas, a los inmigrantes que huyen de la guerra o a los jóvenes “víctimas de la cultura del consumo”. Agregó que la sociedad globalizada carece, de forma paradójica, del “calor de hogar y de familia”.

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Comienza el Sínodo de la Familia

La reunión de obispos sirvió como escenario para que Francisco subrayara la indisolubilidad del matrimonio. “Para Dios, el matrimonio no es una utopía de adolescente, sino un sueño sin el cual su creatura estará destinada a la soledad”, señaló el pontífice, quien recordó las palabras del Evangelio según San Marcos en las que se dice que “lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”. Expresando su postura ante el tema, Francisco reiteró que el matrimonio es, desde su perspectiva, la unión entre un hombre y una mujer.

No se esperan decisiones determinantes

Jorge Mario Bergoglio citó al polaco Karol Wojtyla, Juan Pablo II, que dijo que “el error y el mal deben ser condenados y combatidos constantemente, pero el hombre que cae o se equivoca debe ser comprendido y amado”, y destacó que “una Iglesia con las puertas cerradas se traiciona a sí misma”. Tras la misa de inauguración, el papa presidió el rezo del Ángelus dominical y, desde la ventana del Apartamento Apostólico, urgió a “no ser sociedad-fortaleza sino sociedad-familia, capaz de acoger, con reglas adecuadas” a quienes sufren o huyen de la guerra.

Hasta el 25 de octubre un total de 270 obispos y cardenales de todo el mundo debatirán sobre temas en torno al matrimonio y la familia en la Iglesia católica. Entre otros se abordarán también cuestiones difíciles como la posición respecto de los divorciados vueltos a casar, los homosexuales, la anticoncepción y el aborto. No se esperan decisiones determinantes del encuentro, en el que participan también laicos y expertos.

DZC (EFE, dpa)

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