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Cuba

Fidel Castro, el último revolucionario

Fidel Castro fue el último gran líder revolucionario del siglo XX, cuya acción política desbordó los límites de su Cuba natal para convertirse en un protagonista de la historia de América Latina y el Tercer Mundo.

Su nombre aparecerá en una reducida lista de personalidades que incluye a Emiliano Zapata, Ernesto "Che" Guevara, Mao Tse-tung, Ho Chi Minh, Vladimir Ilich Lenin, José Stalin y Josip Broz "Tito". Al igual que ellos, la figura del Fidel Castro fue objeto de una enorme controversia histórica, marcada por la distancia abismal entre las opiniones de los que lo reverenciaban sin límite y los que lo odiaban hasta desear su eliminación física.

Para los enemigos encarnizados del "comandante en jefe", especialmente los que huyeron de Cuba para vivir como exiliados en Miami, Fidel Castro siempre fue el peor de los tiranos, a quien acusaban de haber traicionado los ideales de libertad y democracia de la revolución para implantar una férrea dictadura comunista que reprime cualquier manifestación de un pensamiento político disidente, llevando a la cárcel o al paredón a miles de opositores, y que arruinó la economía cubana condenando a la población a una dura lucha por la supervivencia diaria.

"Segunda independencia"

Por su parte, para sus acólitos incondicionales, Fidel Castro no sólo fue quien liberó a Cuba de la sangrienta dictadura del general Fulgencio Batista, sino que también conquistó para la antigua colonia española la "segunda independencia", la del poder que ejercía sobre la isla Estados Unidos, y puso en el mapa del mundo a la pequeña Cuba como potencia deportiva y médica y como uno de los países líderes del llamado Tercer Mundo.

Los seguidores y admiradores de Fidel Castro también defendían apasionadamente a su "máximo líder" cuando se trataba de destacar conquistas revolucionarias como la supresión de las diferencias de clases sociales, la reforma agraria y urbana, y la implantación de un sistema de educación y salud pública gratuitas para toda la población.

"Soy un esclavo de mi pueblo"

Tanto los idólatras como los detractores de Fidel Castro, quizás, sólo coincidan en reconocer su poder omnímodo, su liderazgo avasallador, su excepcional inteligencia y astucia política, o su legendario talento oratorio, capaz de seducir a las masas. Todas estas cualidades contribuyeron a que Castro, nacido el 13 de agosto de 1926, lograra mantenerse en el poder durante 47 años consecutivos, hasta que una hemorragia intestinal lo obligó, el 31 de julio de 2006, pocos días antes de cumplir 80 años, a traspasar el poder a su hermano menor Raúl, primero de manera provisional y un año y medio después de manera definitiva.

Aunque antes de triunfar la Revolución cubana, en enero de 1959, había asegurado que el poder no le interesaba y que después de la victoria guerrillera retomaría su antigua profesión de abogado, Castro se convirtió en el político que más tiempo estuvo al frente del gobierno entre todos los líderes del siglo XX. "Soy un esclavo de mi pueblo", expresó en cierta ocasión al justificar su prolongada permanencia en el poder.

FEW (dpa)

 

 

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