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El Mundo

Estrategia rusa en Siria: desafío para EE. UU.

El conflicto en Siria puso a Washington entre la espada y la pared desde un comienzo, pero los últimos avances militares rusos en ese país opacan aún más las esperanzas de una solución política del conflicto.

En lo que parece un esfuerzo coordinado justo a tiempo para la apertura de la Asamblea General de la ONU, Rusia e Irán han aumentado su apuesta militar y diplomática en Siria. Mientras Moscú extendió en los últimos días su presencia militar en ese país, Teherán anunció el martes que, luego de haberlo consultado con el Gobierno ruso, comenzaría a implementar su plan político para resolver el conflicto en los próximos días.

Parecería que Washington fue tomado por sorpresa por los últimos avances en relación a Siria. “No es de mi conocimiento que se haya notificado previamente a EE. UU. con respecto a estas actividades adicionales de Rusia”, dijo John Kirby, portavoz del Departamento de Defensa de EE. UU., el martes. Eso hizo que secretario de Estado, John Kerry, expresara una vez más su preocupación sobre la estrategia de Moscú a su homólogo ruso, en la tercera llamada telefónica a Serguei Lavrov en un lapso de diez días.

Moscú dijo que aumentará su apoyo militar al régimen de Assad en Siria.

Moscú dijo que aumentará su apoyo militar al régimen de Assad en Siria.

Sin estrategia alguna

No hubo reacción oficial de parte de Estados Unidos al anuncio de que Teherán comenzaría en breve a implementar su plan político para Siria. “El plan de la República Islámica de Irán para resolver la crisis siria entrará en la fase operativa luego de las consultas con los oficiales rusos, en los próximos días”, dijo el ministro interino de Asuntos Exteriores iraní, Amir Abdollahian, de acuerdo con la agencia semioficial siria Fars News Agency.

A James Davis, un estudiante de Política Exterior en la Universidad de St. Gallen, no lo sorprende la lentitud de la respuesta de Gobierno de Barack Obama a los avances militares y diplomáticos de Rusia e Irán. “Esta administración no ha mostrado tener mucha habilidad en concebir una estrategia coherente para Medio Oriente en su conjunto o para Siria en particular”, explicó Davis a DW. “Una de mis críticas al enfoque de Obama es que no decidimos aún si es lo suficientemente importante para nosotros.”

Desde el comienzo, añadió David, EE. UU. se ha mostrado renuente a actuar en la crisis siria. En lugar de promover un debate contundente sobre Siria, “hemos apoyado tibiamente a algunos grupos rebeldes y luego decidimos que la organización terrorista Estado Islámico era el verdadero peligro, mientras que, al mismo tiempo, criticamos el comportamiento abominable del presidente sirio, Bashar al Assad”, explicó.

EE. UU. se unió a una alianza que combate a Estado Islámico en Siria desde 2014.

EE. UU. se unió a una alianza que combate a Estado Islámico en Siria desde 2014.

Escalada diplomática entre EE. UU. y Siria.

La decisión de Rusia de aumentar su presencia militar en Siria en un intento de levantar el alicaído régimen de Assad disminuye las esperanzas de alcanzar una solución diplomática para el conflicto. Michael Ratney, el nuevo enviado especial de EE. UU. para Siria, se ha esforzado en encontrar esa salida diplomática en constantes viajes entre Ginebra, Moscú y Riad desde que asumió su cargo, en julio de este año.

Pero los últimos avances militares de Moscú tienen consecuencias que van mucho más allá de lo inmediato para el conflicto sirio. “También es un paso más en la escalada entre EE. UU. y Rusia”, dijo a DW Kristina Kausch, directora del programa para Medio oriente del equipo de expertos FRIDE, con sede en Madrid. “Para Occidente es importante entender que para el presidente Putin el problema no es Siria, sino sostener sus demandas geopolíticas en una región que considera cada vez más asediada:” Con los derrocamientos de los dictadores Saddam Hussein, en Irak, y Muamar Gadafi, en Libia, llevados a cabo directamente por EE. UU. o con su ayuda, Moscú perdió a sus antiguos aliados en la región. Incluso Irán, otro socio tradicional del Kremlin, dio un importante paso hacia EE. UU. con la firma reciente de un tratado nuclear.

La decisión es de Washington

En tanto el aumento del apoyo militar de Moscú a Assad no contribuya a facilitar una solución en Siria, afirma, por su parte, Pavel Baev, experto del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo, seguramente no será un factor clave de cambio. “Creo que es importante no reaccionar exageradamente”, apuntó en entrevista con DW, añadiendo que Putin reconoció que Turquía está preocupada por los kurdos, que Europa está en medio de una crisis migratoria y que la campaña de Estados Unidos contra Estado Islámico no progresa demasiado. “Putin está tratando simplemente de explotar la confusión extremadamente obvia de la política occidental con respecto a Siria en beneficio propio”, subrayó el experto. Esa es, según él, la razón por la cual es tan importante que el gobierno de Obama tome por fin una decisión con respecto a Siria.