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Europa

¿Es viable la paz en Ucrania?

La última tregua entre nacionalistas y separatistas ucranianos ha sido la más duradera desde que empezó la guerra civil en esa exrepública soviética. El armisticio definitivo será negociado en París este 2 de octubre.

Aunque hay razones para temer que la cumbre de París concebida para negociar la pacificación de Ucrania fracase este viernes (2.10.2015), los habitantes de esa exrepública soviética tienen la esperanza de que la misma culmine con la declaración de un armisticio definitivo.

En la capital francesa estarán el presidente ucraniano, Petró Poroshenko; la canciller alemana, Angela Merkel; el mandatario galo, François Hollande; y el jefe de Estado ruso, Vladimir Putin, quien se verá fortalecido a la hora de negociar por su nuevo papel clave en la crisis siria y la lucha contra Estado Islámico.

Los ucranianos perciben como una señal alentadora la longevidad de la última tregua sostenida por nacionalistas y separatistas en el este del país; la más duradera desde que empezó la guerra civil; pero diplomáticos occidentales en Kiev sugieren que los combates pueden recomenzar en cualquier momento.

Así de voluble es la situación en Ucrania. A principios de semana, gracias a la mediación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, Kiev, Moscú y los secesionistas apoyados por Rusia convinieron retirar sus respectivos arsenales pesados de la línea de confrontación. Está por verse si ese pacto se cumple.

El de 2015 fue un verano tranquilo en el este de Ucrania.

El de 2015 fue un verano tranquilo en el este de Ucrania.

“Líneas rojas”

Nadie en Kiev habría apostado a que el verano transcurriría sin enfrentamientos en Ucrania Oriental. Al contrario, muchos anticipaban una fuerte ofensiva de los rebeldes. Pero, según un asesor de Poroshenko, los esfuerzos diplomáticos –incluidos los de Alemania y Francia– impidieron el reinicio de las agresiones.

Vistos los frutos que puede dar el diálogo, el Gobierno de Kiev trabaja desde hace semanas en una estrategia para propiciar el entendimiento, definiendo tópicos de necesaria discusión en París, como las elecciones que los rebeldes pro-rusos quieren organizar en el este de Ucrania sin la presencia de observadores internacionales.

Entre las otras “líneas rojas” que Kiev quiere trazar este 2 de octubre, con la esperanza de que los separatistas no las crucen, están la solicitud de reconocimiento internacional de las regiones ocupadas en Ucrania Oriental y las “actividades terroristas con saldos mortales” perpetradas por fuerzas pro-rusas.

Kiev también traerá a colación la figura de los “soldados rusos de la paz”; pero, por otro lado, exhibirá comedimiento en relación con sus propias exigencias: la votación parlamentaria en torno a la descentralización del país, base para que los secesionistas administren sus territorios, se pospuso de octubre para diciembre.

Presencia internacional

El Gobierno ucraniano no quiere soltar tan rápidamente un recurso que bien puede servirle para negociar con los rebeldes. Sin embargo, la idea de poner regiones enteras en manos de los separatistas no cala bien entre los nacionalistas armados; éstos claman que si ese proyecto cristaliza, su lucha habrá sido en vano.

Tan delicado es ese asunto que, durante la primera lectura de la reforma constitucional el pasado 31 de agosto, granadas de mano estallaron e hirieron a varias personas frente la Rada Suprema, el Parlamento de Kiev. Es también por eso que el presidente Poroshenko quiere que haya mayor presencia internacional en Ucrania.

Además, muchos en Kiev desean que una misión liderada por la Unión Europea se encargue de vigilar las fronteras de Ucrania porque dudan que los puntos expuestos en el pacto de Minsk vayan a cumplirse; ese acuerdo fue suscrito en febrero de 2015 por las partes en discordia y vence el 31 de diciembre.