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Los expertos opinan

¿Es posible curar el Alzheimer?

En todo el mundo hay casi 37 millones de pacientes de Alzheimer. Y la cifra aumenta. Sin embargo, ¿podrían dos nuevas sustancias activas detener la enfermedad? El biólogo molecular Konrad Beyreuther es optimista.

DW: Los medicamentos existentes contra el Alzheimer retrasan el avance de la enfermedad sólo por poco tiempo. ¿Para qué sirven los nuevos principios activos?

Dr. Beyreuther: El punto de vista sobre cómo hay que tratar el Alzheimer ha cambiado por completo en los últimos cinco años. Una vez que se ha perdido un gran número de células nerviosas, ya no se puede someter a terapia un cerebro vacío. Por eso, los nuevos principios activos se están probando en pacientes en los estadios iniciales de la enfermedad, en los que alrededor del 60 por ciento de las células nerviosas están destruidas. Ya no se trata de eliminar los depósitos de amiloides o placas cerebrales, sino los elementos tóxicos previos. Los nuevos principios activos están seleccionados de tal forma que se limitan a eliminar sustancias tóxicas solubles, para que ya no se acumulen. Después de suministrar estos preparados, se aprecia una reducción significativa de los amiloides en el cerebro, algo que hoy también se puede ver en un paciente vivo gracias a las técnicas de diagnóstico por imagen.

¿Considera que es un verdadero avance en la investigación?

Estamos muy cerca de descubrir qué es lo que realmente destruye las conexiones neuronales. Dos compañías farmacéuticas estadounidenses han logrado a raíz de las últimas investigaciones producir dos sustancias activas: solanezumab y aducanumab. No obstante, sólo pueden ser efectivas en los primeros estadios. Si el Alzheimer está muy avanzado, ya no se puede curar. Lo que me hace ser optimista es que el aducanumab se obtuvo del cuerpo de un hombre mayor que, a sus 90 años, no tiene ningún tipo de pérdida de capacidad intelectual y tiene un sistema de defensa contra la formación de placas propias del Alzheimer. Esta sustancia activa es muy prometedora. Sin embargo, ambas se encuentran en la fase experimental y aún no están en el mercado.

Pero esto presupone un diagnóstico precoz. Si éste es tan importante, ¿quién deberá examinarse en el futuro? ¿Todo el mundo a partir de una edad determinada?

Mientras no haya una terapia, sólo se permite un diagnóstico precoz con fines de investigación o de planificación familiar. Si se tiene algún familiar de primer grado que, debido a una predisposición genética, falleció de Alzheimer con 30, 40 o 50 años, y el interesado quiere formar una familia, puede solicitar dicho diagnóstico. No obstante, esto presupone se que busque asesoramiento psicológico, para que, en caso de un diagnóstico positivo, la persona pueda enfrentarse a ello. Hoy en día ya tenemos las posibilidades tecnológicas para poder diagnosticar el comienzo de la enfermedad entre 20 y 30 años antes. Pero no todos desarrollarán la enfermedad. Siempre hay gente que, a pesar del mal pronóstico, no se ve afectada. Aún no sabemos por qué. Aconsejamos empezar con el diagnóstico cuando se presentan los primeros signos cognitivos. Ello sucede 5 años antes de los síntomas reales y, para detectarlo, hay maneras muy seguras.

¿Es el Alzheimer hereditario? Es decir, ¿una disposición familiar hace aumentar las probabilidades de padecer la enfermedad?

En el Alzheimer hay dos grupos de componentes hereditarios. Por un lado las mutaciones genéticas que aparecen muy pronto, generalmente antes de cumplir los 60. Y luego hay factores de riesgo genéticos que no tienen por qué manifestarse. Uno de cada dos pacientes de Alzheimer tiene un factor de riesgo que está relacionado con el colesterol. Pero hoy se sabe que las predisposiciones genéticas de riesgo sólo se manifiestan cuando el portador tiene hipertensión a edad madura. Si no la tiene, las predisposiciones son irrelevantes y el riesgo es el mismo que el de un no portador. Hay otros 20 factores de riesgo importantes que pueden cambiar el comienzo de la enfermedad o provocar su aparición temprana. En todos se puede influir con el estilo de vida o con la reducción de los factores de riesgo comunes. No obstante, cuando se presentan varios factores de riesgo en una familia, eso puede desencadenar una irrupción prematura de la enfermedad. Y, por otro lado, hay personas que no contraen Alzheimer porque tienen un buen sistema inmunológico. Aquellos con padres que alcanzaron los 90 años sin sufrir Alzhéimer no necesitan realizar consultas preventivas. Pero aquellos cuyos padres hayan muerto a causa del Alzheimer entre los 60 y 70 años, deberían, en caso de existir una terapia, someterse a exámenes a eso de los 50 años.

¿Cuáles son los factores de riesgo que favorecen la aparición de la enfermedad?

Existen siete factores de riesgo que dependen del estilo de vida y que representan la mitad de los factores de riesgo del Alzheimer. La otra mitad depende de la predisposición genética. Estos siete factores de riesgo son muy interesantes, pues la mayoría son controlables. El factor de riesgo más importante es la depresión, que pueden tratarse con diferentes terapias. El segundo factor de riesgo es la falta de movimiento, por eso se recomienda caminar 10.000 pasos al día. El tercer factor de riesgo es la presión arterial alta en la mediana edad, aunque no en la ancianidad, pues en ese caso ya no tiene importancia, ya que el Alzheimer necesita 30 años para manifestarse. El cuarto factor de riesgo es el sobrepeso en la edad mediana. Cada vez es más evidente que la obesidad es un factor muy importante. A esto se agregan la falta de actividad intelectual, el tabaquismo y la diabetes. Hay nuevos estudios que muestran que la diabetes puede desencadenar una hipoglucemia a nivel cerebral, lo que representa un importante factor de riesgo para el Alzheimer, ya que el cerebro se alimenta exclusivamente de glucosa. Pero todos estos factores son controlables.

¿Se puede hacer algo para prevenir la enfermedad o al menos para ralentizar su evolución?

Uno puede frenar el avance de la enfermedad. El cerebro es como un ladrón de energía. Un cuarto de la energía que empleamos cada día es consumida por cerebro. Eso hace que allí surjan muchas moléculas de oxígeno extremadamente agresivas. Por eso se recomienda una dieta rica en frutas y verduras, con hincapié en las verduras, pues la fructosa de la fruta puede provocar algunos problemas. Las neuronas aman los nutrientes vegetales, así como también el aceite de pescado y el ácido graso omega 3, que también es importante para el corazón. Además, es aconsejable estimular el cerebro por otras vías, como por ejemplo la música. E igualmente con el movimiento, que favorece la conectividad entre las células de tiempo y lugar alojadas en el hipocampo y que estimula la memoria biográfica. Por otra parte, mantener a raya el estrés y dormir bien son extremadamente importantes. El cerebro necesita fases de reposo para asimilar la gran cantidad de estímulos.

Se dice que para el año 2050 se habrán triplicado los casos de Alzheimer. A partir de las investigaciones actuales, ¿comparte usted ese pronóstico?

Nadie puede predecir el futuro, pero yo no creo que vaya a aumentar el número de casos de Alzheimer en todo el mundo sino que se mantendrá más o menos en los niveles actuales. Podría pensar en un ligero incremento pero sólo basado en el aumento de la población. Actualmente, las personas tienen una conciencia mucho mayor sobre los temas de salud, están más atentos a su presión arterial, al peso y a los niveles de colesterol. Además aumentó la práctica deportiva y esto conlleva un estilo de vida más saludable. Ese es uno de los motivos por el cual el número de casos disminuyó entre un 20 y un 25 por ciento en algunos países del norte de Europa. No obstante, en esos países los enfermos de Alzheimer reciben una mejor atención médica, así que allí en número de pacientes actuales disminuye de una manera que no resulta comparable a nivel mundial. Aún no se sabe lo que pasará en los países en vías de desarrollo. Pero allí también aumenta la educación y la gente se informa a través de internet. En la era digital hay menos enfermedades y éstas se manifiestan más tarde. Por todo eso no puedo creer que se tripliquen los casos de casos de Alzheimer hasta el año 2050.

El catedrático Konrad Beyreuther es biólogo molecular en la Universidad de Heidelberg y una de las eminencias mundiales en materia de Alzheimer. Tuvo un papel decisivo en el descubrimiento de la estructura química de las placas amiloides y del material genético de la enfermedad de Alzheimer, por lo que fue distinguido en numerosas oportunidades. Además fundó y dirige la "Red de Investigación para los Procesos de Envejecimiento " en la Universidad de Heidelberg.

www.nar.uni-heidelberg.de

Entrevista: Marita Brinkmann