1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

El Mundo

¿Es Obama un europeísta?

El presidente estadounidense apeló al Reino Unido para que permanezca en la Unión Europea. Gero Schließ opina que los intereses de EE.UU. se esconden tras el llamado de Obama.

Tanto tiempo los estadounidenses tomaron una actitud distante hacia Bruselas, reservando para la Unión Europea tan solo una sonrisa cansada, que el asunto ha provocado que muchos se froten los ojos de admiración. De repente, ocurre que un presidente de EE.UU. se interesa por la cohesión de Europa: Obama insta a los británicos a no dar la espalda al club de los 28. Todavía está por verse si con esta inusual apelación pública, el mandatario ha hecho un favor a la causa y a sí mismo. Los euroescépticos británicos ya han dejado claro que no tolerarán intromisiones del presidente.

Obama ya había dicho anteriormente que no podía imaginarse una Europa sin el Reino Unido, pero nunca lo había manifestado tan claramente de forma pública. ¿Se ha vuelto de repente un europeísta convencido? ¿Es que dados los acuciantes conflictos del mundo ha aprendido a apreciar cuán valiosa es una Europa fuerte y unida? Eso es una verdad a medias. La auténtica realidad es que a Obama lo que le importan son los intereses de su propio país.

Obama teme un Reino Unido débil

Durante la Segunda Guerra Mundial, británicos y estadounidenses eran estrechos camaradas de armas. Incluso décadas después, EE.UU. confiaba en que Reino Unido lo acompañaría en sus batallas, a pesar de su decadente poder. Pero ahora surge el miedo en Washington de que los británicos queden fuera del tablero de juego internacional: débiles en lo militar, paralizados por su política interior y con apenas influencia en una Europa cuyo centro político asumen Alemania y Francia.

Gero Schließ, de la redacción de Deutsche Welle.

Gero Schließ, de la redacción de Deutsche Welle.



Los recortes en el presupuesto militar de los últimos años han reducido notablemente la capacidad de intervención del Reino Unido. Así ha ocurrido con las fuerzas que enviaron a luchar con Estado Islámico en Irak. En vano buscamos su presencia en la crisis con Rusia por Ucrania, en la que Alemania juega un papel crucial. Y lo mismo ocurre con la gestión de la crisis griega.

Bajo los mandatos de Margaret Thatcher y Tony Blair, Gran Bretana trató de aumentar su peso en Europa y el mundo. Justo lo contrario que ahora sucede con David Cameron como primer ministro. Absorbido por los asuntos domésticos, Cameron dedica sus energías también a lidiar con las consecuencias de la crisis económica. Mientras, la presencia internacional del Reino Unido languidece.

Está previsto que en 2016 o 2017 tenga lugar un referéndum sobre la permanencia del país en la Unión Europea
. Hay un serio riesgo de que los euroescépticos se impongan. El asunto exigirá toda la atención del Gobierno, dejando pocas fuerzas para ocuparse del papel internacional del Reino Unido. Washington tuvo claro que los británicos se despedían de ese rol cuando el Parlamento inglés rehusó aprobar que su fuerza aérea participara en los ataques contra Estado Islámico en Siria.

Con su llamado a permanecer en la Unión Europea, Obama hace todo posible por revertir esa tendencia. Porque si Reino Unido abandonara Europa, rápidamente perdería valor como socio estratégico de Estados Unidos en la zona.

El puente de Obama hacia Europa

Durante mucho tiempo, Gran Bretaña ha supuesto un importante intermediario entre EE.UU. y Europa. Es un país con el que EE.UU. comparte muchos intereses. Después de todo, fueron los británicos los que alertaron a Europa sobre la importancia del intervencionismo en el exterior y la seguridad, y quienes han mantenido vivo este espíritu. Y, sobre todo, fue Reino Unido el país que argumentó con firmeza a favor de la liberalización de los mercados europeos y por el libre comercio mundial. En ese sentido, los británicos son el “mejor aliado” para EE.UU., tal y como dijo Obama. No es de extrañar que no quieran prescindir de él.

Además, Obama prefiere llevar a cabo misiones militares en zonas de conflicto junto al Reino Unido. A los alemanes se los considera todavía demasiado complejos para involucrarlos en asuntos militares y la nueva cooperación con los franceses no le acaba de infundir confianza. Así pues, los oficiales estadounidenses respiraron con alivio cuando supieron que el presupuesto militar británico será incrementado nuevamente y que el país reconsiderará su compromiso militar en Siria.

El hecho de que Cameron sea capaz de convencer a sus compatriotas de la importancia de permanecer en la Unión Europea solo servirá para ralentizar la progresiva pérdida de la relevancia británica en el panorama internacional. Ello no conseguirá frenar los movimientos tectónicos que actualmente tienen lugar en las entrañas de Europa y que conducen hacia otro país: Alemania.