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Así es Alemania

Equal Pay Day: ¡a las mujeres no les pagan lo que se merecen!

Equal Pay Day, una jornada dedicada a promover la igual salarial entre hombres y mujeres, recuerda que por el mismo trabajo con la misma cualificación se debería recibir la misma remuneración. En Alemania no es así.

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Una jornada dedicada a exigir igualdad salarial entre hombres y mujeres: Equal Pay Day

Por segundo año consecutivo, el 20 de marzo se dedica a promever la igualdad en los ingresos de hombre y mujeres. Equal Pay Day es fruto de una iniciativa de mujeres de la empresa privada y está patrocinado por el ministerio alemán de Familia. Las más de 100 actividades a nivel nacional están orientadas a fortalecer la conciencia de la igualdad de géneros a nivel salarial.

Las mujeres en Alemania reciben, en promedio, por el mismo trabajo con la misma cualificación 20 por ciento menos salario que sus colegas masculinos. Este fenómeno debería haber desaparecido, puesto que hace más de 30 años rige legalmente el principio “el mismo salario por el mismo trabajo”. A pesar de ello, en la práctica es diferente. Así lo prueba las estadísticas que al respecto publica la Unión Europea y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Según éstas, Alemania ocupa penúltimo lugar de los 27, seguida sólo por Estonia y Chipre. Cabe resaltar que la diferencia salarial entre un obrero y una obrera es menor que entre los empleados de mayor jerarquía. Al más alto nivel, la diferencia roza el 35 por ciento.

Un mito que se resiste a desaparecer

Esto ha movido a la Asociación Business and Professional Women a protestar contra la desigualdad, al igual que su organización hermana en Estados Unidos. Según esta asociación, diversos son los motivos de esta diferencia en los salarios en Alemania. A las mujeres alemanas les importa más la calidad de su trabajo y el ambiente empresarial que la remuneración se aduce como una de las causas. El principio de "salario acorde al rendimiento" y la negociación individual del sueldo son otros factores que ponen a las mujeres a la cola en la tabla de ingresos. El origen de esto es el anquilosado mito de que el hombre es el sostén económico de la familia y que la mujer sólo aporta al presupuesto.

Silke Anger, del Instituto Alemán de Investigación Económica, se dedica a estudiar el trabajo no remunerado. Anger sostiene, por ejemplo, que el trabajo doméstico empobrece. “La energía que se invierte en la casa, hace falta en el trabajo”, opina la economista y puntualiza: “quien en casa plancha, lava y hace la compra, no tiene la mente libre para las tareas remuneradas”.

COL Plakat zum Frauentag am 08.03.1914: OT: Heraus mit dem Frauenwahlrecht. Den Frauen, die als Arbeiterinnen, Mütter und Gemeindebürgerinnen ihre volle Pflicht erfüllen, die im Staat wie in der Gemeinde ihre Steuern entrichten müssen, hat Voreingenommenheit und reaktion„re Gesinnung das volle Staatsbürgerrecht bis jetzt verweigert. Dieses natürliche Menschenrecht zu erkämpfen, muss der unerschütterliche, stete Wille jeder Frau, jeder Arbeiterin sein. Hier darf es kein Ruhen kein Rasten geben. Kommt daher alle, ihr Frauen und Mädchen in die am Sonntag den 08. März 1914 stattfindenden Öffentlichen Frauenversammlungen frauen wahlrecht. Bild: ullstein bild - Stary

Cartel promoviendo el derecho femenino al voto, 1914

Mucho tiempo en tareas domésticas

También en parejas en donde ambos tienen empleos a tiempo completo, la mujer invierte más horas que el hombre en tareas cotidianas. Los hombres asumen, normalmente, más bien asuntos como la declaración de impuestos y el mantenimiento del automóvil; tareas que se pueden realizar el fin de semana, cuando hay tiempo.

Anger sostiene que, desde un comienzo, los empresarios ofrecen a las mujeres casadas un salario menor, pues las oficinas de personal parten del supuesto de que las madres de familia tendrán que dividir su energía entre la casa y la profesión.

Según Business and Professional Women, la falta de transparencia en las empresas alemanas aporta mucho a esta situación de desigualdad. Es más, en muchas empresas se recomienda expresamente a sus empleados no hablar de su sueldo. Siguiendo el modelo sueco, esta iniciativa promueve la transparencia: publicar quién gana cuánto debería ser una obligación.

Autora: Henriette Wrege/Mirra Banchón

Editora: Claudia Herrera Pahl