En busca de la verdad | Matar en nombre de Tito | DW | 02.10.2014
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Matar en nombre de Tito

En busca de la verdad

Robert Zagajski tenía 17 años cuando su padre fue asesinado por orden de los servicios secretos yugoslavos. La incertidumbre por no saber qué ocurrió exactamente entonces lo sigue torturando aún hoy.

Los servicios secretos yugoslavos ordenaron asesinar a al menos 29 personas en la antigua República Federal Alemana, desde 1967 hasta la caída del Muro de Berlín. Todavía hoy, los hijos y las viudas de las víctimas ignoran los detalles de los hechos.

Mord in Titos Namen – Geheime Killerkommandos in Deutschland – Familienbild

Robert Zagajski (el segundo por la izquierda) no ha superado aún la muerte de su padre, Djuro. A día de hoy, las circunstancias y los autores del crimen continúan siendo un misterio.

El reportaje “Matar en nombre de Tito”, producido por Deutsche Welle y Bayerische Rundfunk, acompaña a Robert Zagajski en su búsqueda de la verdad. Revisamos los archivos y escuchamos los testimonios de testigos y de un exagente secreto.

Las consecuencias de la mayor serie de asesinatos no esclarecidos de la antigua Alemania Occidental siguen torturando a los allegados de las víctimas.


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Croacia / Alemania: esperando una satisfacción (07.03.2013)

Las familias afectadas han sufrido rechazo por partida doble: por una parte el de la sociedad alemana, que considera a muchas de las víctimas de los servicios secretos como parte de una red criminal de inmigrantes de la antigua Yugoslavia y, por otra, el de sus propios compatriotas residentes en Alemania, que creen que los homicidios tenían una causa justificada. Ese era justo el objetivo de los estrategas de los servicios de inteligencia yugoslavos: crear un clima de inseguridad entre los disidentes croatas exiliados en Alemania. Para ello desplegaron un dispositivo de cientos de colaboradores (algunas fuentes afirman que hasta 3.000) en Alemania, quienes siguieron los movimientos e indagaron en las vidas de los disidentes y sus familias.

Aún hoy se desconoce cómo tal contingente de agentes y espías yugoslavos pudo dejar semejante rastro de sangre a través de toda Alemania sin llamar la atención de las autoridades. Tampoco está claro el papel de los servicios secretos germanos. De lo que no hay duda es que entre los informantes de los servicios secretos yugoslavos había también agentes dobles que trabajaban para instituciones alemanas como la Oficina Federal para la Protección de la Constitución. Uno de ellos era Vinko Sindicic, quien en la década de los 70 trabajó en el sector de la hostelería en el estado federado de Baden-Wurtemberg. En 1972 la policía de Heidelberg lo consideró sospechoso del asesinato del disidente croata Josip Senic, pero las investigaciones se cerraron sin resultado.

Mord in Titos Namen – Geheime Killerkommandos in Deutschland – Gastarbeiter

Entre los muchos yugoslavos que emigraron a Alemania, al menos 9.500 desempeñaban labores de activismo político en la antigua República Federal. Eran opositores al régimen que gobernaba su patria, Yugoslavia, y se convirtieron en blanco de los servicios secretos de ese país.

A Vinko Sindicic también se lo relacionó con el asesinato en Stuttgart de los Sevo, una familia de inmigrantes. Padre, madre e hija fueron hallados muertos cerca de Venecia, donde pasaban sus vacaciones. Al parecer, Sindicic había sido visto con ellos antes del homicidio. Un caso misterioso: el documento de la Brigada de Investigación Criminal de Baden-Wurtemberg presentado a Deutsche Welle y Bayerische Rundfunk revela que la Oficina Federal para la Protección de la Constitución había costeado el abogado de Sindicic. Durante la realización del reportaje “Matar en nombre de Tito” preguntamos a las autoridades alemanas reiteradamente al respecto, pero no hubo respuesta.

Mord in Titos Namen – Geheime Killerkommandos in Deutschland – Fahndung Perkovic Mustac

El fiscal general alemán acusa al último jefe de los servicios secretos yugoslavos, Zdravko Mustac, de haber organizado el asesinato de Stjepan Djurekovic.

En la actualidad, Vinko Sindicic vuelve a tener un papel importante como principal testigo de cargo en el proceso por asesinato contra los dos antiguos jefes de los servicios secretos yugoslavos Josip Perkovic y Zdravko Mustac, que se iniciará en Múnich el 17 de octubre. Se espera que el juicio esclarezca el asesinato de un croata exiliado en 1983 cerca de esta ciudad alemana: el del alto directivo croata y posterior disidente Stjepan Djurekovic. El presunto exagente Sindicic inculpa a los acusados. Según se ha podido ver durante los interrogatorios, la Fiscalía alemana basa el grueso de sus acusaciones en las declaraciones de Sindicic, que actualmente reside cerca de Milán.

A pesar de todo, los familiares de las víctimas depositan sus esperanzas en el proceso de Múnich, así como en que se esclarezcan otros casos. En total, en Alemania se están realizando pesquisas sobre más de 10 atentados perpetrados contra yugoslavos. El violento fin de la Yugoslavia socialista en la Guerra de los Balcanes, en los años 90, relegó a un segundo plano este capítulo de la historia del país. Los nuevos indicios presentados por Croacia, actual miembro de la Unión Europea, han allanado el camino para retomar las investigaciones. En Alemania, los homicidios no prescriben.

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