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Venezuela

Embargo petrolero de Estados Unidos a Venezuela, ¿quién gana y quién pierde?

Estados Unidos presiona cada vez más al gobierno de Nicolás Maduro. Funcionarios del chavismo ya han sido sancionados en febrero, mayo y julio de este año.

En febrero de este año, el actual vicepresidente de la república, Tareck El Aissami, fue incluido en la llamada “lista Clinton” del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, por supuestamente participar en el tráfico internacional de drogas y lavado de dinero.

En mayo, la administración de Donald Trump sancionó a 8 miembros del Tribunal Supremo de Justicia venezolano, entre ellos su presidente, Maikel Moreno, por no actuar de acuerdo al marco legal. La imposición de la sanción sucedió luego de que el tribunal emitiera una resolución para asumir las funciones legislativas de la Asamblea Nacional.

Este miércoles (26.07.2017), Washington volvió a actuar en la materia. Esta vez sancionó a 13 funcionarios del gobierno venezolano, como una forma de presionar al presidente Nicolás Maduro para que desista de celebrar las elecciones de la Asamblea Constituyente convocadas para el próximo domingo 30 de julio. Igualmente fueron sancionadas varias figuras importantes del gobierno chavista, como el ministro de Educación y exvicepresidente de Venezuela, Elías Jaua; el ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol; el defensor del Pueblo, Tarek William Saab; y la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena.

Las sanciones incluyen en todos los casos el congelamiento de los bienes que estos funcionarios tienen en Estados Unidos y la prohibición a los ciudadanos estadounidenses e instituciones de hacer negocios con ellos. La oposición venezolana celebra las sanciones y estas representan una derrota para el gobierno de Nicolás Maduro.

El embargo podría aumentar la crisis socioeconómica 

Sin embargo, son sanciones individuales que no afectan al pueblo venezolano. Lo que sí preocupa es la posible pronta suspensión de la compra de petróleo venezolano por parte de Estados Unidos. La medida podría afectar a los ciudadanos y no solo a la élite política del país, ya sea de oposición o chavista, debido a que 95 % de los ingresos en moneda extranjera de Venezuela vienen de la venta de crudo. Además, Estados Unidos es uno de los pocos países que le paga a Venezuela en efectivo. El resto lo hace a través de convenios como Petrocaribe, o como pago de préstamos, como sucede con China, país al que Venezuela le envía casi 500 mil barriles diarios de petróleo.

Venezuela importa gran parte de los alimentos y medicinas que consume debido a varias razones y para esto necesita dólares. Por un lado, el gobierno ha preferido usar el dinero proveniente de la venta de petróleo para comprar alimentos en el extranjero y venderlos a precios más bajos a través de sus planes sociales de subsidio, conocidos como misiones. Por otro lado, el expresidente Hugo Chávez expropió muchas empresas agrícolas y ganaderas que no pudieron sostenerse con la gerencia estatal y ahora están inoperativas. Otra razón principal en el declive de la producción doméstica de alimentos es el control de precios fijado por el gobierno. 

Pero el embargo petrolero podría afectar al mismo Estados Unidos. Venezuela es su tercer proveedor de crudo y le exporta cerca de 800 mil barriles diarios. Si Washington decide imponer el embargo de petróleo a Venezuela, tendría que buscar alternativas para satisfacer su voraz consumo energético, uno de los más altos del mundo. Tal parece que en este escenario todos saldrían perdiendo.

 

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