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El Mundo

El Supremo de EEUU, dividido sobre el matrimonio homosexual

La opinión pública está en vilo ante las deliberaciones que lleva a cabo el Tribunal Supremo de EEUU en torno a la legalización del matrimonio homosexual. Los resultados se sabrán en junio.

La audiencia estuvo marcada por las protestas dentro y fuera de la corte. Los resultados de las deliberaciones no se conocerán hasta junio y mantienen en vilo a la opinión pública. Predicadores, activistas con banderas de arco iris y travestis se congregaron hoy (28.04.2015) en el exterior del Supremo, en el centro de Washington, mientras dentro nueve jueces que podrían hacer historia debatían sobre la cuestión.

Los magistrados formularon preguntas a partidarios de la legalización y a defensores del poder de los estados sobre el Gobierno federal para legislar sobre el tema. "Todas las definiciones que he visto, desde hace docenas de años, definen el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Obviamente, si ustedes tienen éxito, esa definición no estaría vigente nunca más", dijo el presidente del alto tribunal, John Roberts, durante la audiencia, que se extendió alrededor de dos horas y media.

Con estas palabras, el magistrado puso de relieve la importancia social del matrimonio, que esgrimen los detractores de la legalización para defender las prohibiciones de los estados y no reconocer estas uniones entre las personas del mismo sexo. "No se trata de cambiar la definición del matrimonio", contestó la veterana defensora de los derechos de los homosexuales Mary Bonauto, que defendió que las parejas gais tienen el mismo derecho que el resto a casarse, tal y como establece la Decimocuarta Enmienda a la Constitución, en la que se procura "igual protección ante las leyes" a todos los ciudadanos.

A favor y en contra

Este es precisamente el lema que preside la fachada oeste de la máxima instancia judicial del país, ante la que se concentraron durante todo el día grupos a favor y en contra del matrimonio gay, con enormes banderas del arco iris, biblias y sotanas, poniendo rostro a la división que despierta el tema en la sociedad estadounidense. "¡La homosexualidad es una abominación!" gritó un hombre, de avanzada edad, que, de repente, se levantó durante la audiencia y empezó a protestar, hasta que varios guardias de seguridad lo sacaron de la sala.

La interrupción fue "algo refrescante", bromeó el juez Antonin Scalia, considerado uno de los más conservadores del tribunal, que puso en tela de juicio su capacidad y la de los otro ocho magistrados de la Corte Suprema para decidir sobre el asunto. Por su parte, el juez Anthony Kennedy, cuyo voto se considera decisivo para un eventual desempate entre los nueve magistrados, dijo que la unión entre un hombre y una mujer ha estado presente en la sociedad desde hace "milenios" y es "muy difícil" para los jueces creer que pueden redefinir esa institución.

En el otro lado, se situó la magistrada Sonia Sotomayor, la primera hispana del Supremo, que durante las preguntas a los detractores del matrimonio homosexual afirmó que el tribunal no vulneraría la libertad religiosa de nadie si fallara a favor de los demandantes. "Nadie -argumentó Sotomayor- le está quitando nada a nadie. Cada individuo en esta sociedad elige, si puede, su orientación sexual ycon quién se casa". Hasta junio no se conocerá la decisión del Supremo, que podría legalizar el matrimonio gay en todo el país o devolver el caso a los estados, continuando con la eterna pugna entre autoridades estatales y federales, que, al igual que la lucha por los derechos de los homosexuales, tiene años de historia.

MS (efe/rtrla)