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América Latina

El Salvador: histórica propuesta crea controversia

Al pedir diálogo al Gobierno y proponer su propia desarticulación, la pandilla MS-13 abrió un debate público sobre estos grupos. Ahora, otra mara se suma y deja al Gobierno en una situación complicada.

Una semana después de que la Mara Salvatrucha-13 (MS-13) pidiera  un diálogo al Gobierno salvadoreño, el debate público y político sobre la propuesta está apenas empezando.  Aunque el propio presidente Salvador Sánchez Cerén aún no se ha pronunciado al respecto, altos funcionarios de su partido ya han descartado cualquier tipo de negociación con la pandilla.

El 9 de enero de 2017, el medio investigativo El Faro hizo pública la propuesta. En ella, voceros de la MS-13, una de las tres pandillas principales del país, piden la creación de una mesa de diálogo pública, incluyendo a todos los partidos políticos, el Gobierno, organizaciones de DDHH y los líderes de las tres pandillas principales del país. La propuesta incluye dos puntos inéditos: la posibilidad de crear procesos de reinserción que permitan a los miembros activos salirse de la pandilla y la posibilidad de discutir incluso su desarticulación.

Supuesta debilidad de la MS-13

La propuesta salió a la luz pocos días antes de las conmemoraciones del 25 aniversario del Acuerdo de Paz en El Salvador, y durante uno de los períodos más violentos que ha vivido el país en la época de posguerra. A principios de 2015, el Gobierno declaró la guerra a las pandillas, lo que ha llevado a fuertes medidas de represión contra estos grupos, llegando incluso  a ejecuciones sumarias, según dice Marco Pérez de la Fundación Heinrich Böll en El Salvador. "Las estrategias son de emboscada, no son tiroteos como dicen las noticias o la policía”, afirma el experto en temas de seguridad. "Muchos casos terminan abiertos y no se resuelven, es un problema muy serio de violaciones de DDHH.”

Por lo tanto, la propuesta de negociación de la MS-13 se podría interpretar como una señal de debilidad, ya que la pandilla ha sufrido un gran desgaste causado por los enfrentamientos con la policía y las fuerzas armadas. En entrevista con El Faro, los voceros pandilleriles lo niegan. Según ellos, uno de sus intereses es desmentir que la pandilla haya decidido asesinar de forma sistemática a policías o militares en respuesta al endurecimiento de las condiciones de reclusión de pandilleros a partir del último año. 

Otra pandilla se suma

Una semana después de su publicación inicial, la propuesta de la MS-13 toma más fuerza, ya que Barrio 18 Sureños, otra de las principales pandillas del país, la retoma, añadiendo dos ofertas más: acabar con las extorsiones y localizar a personas desaparecidas por la pandilla.  La nueva propuesta evoca recuerdos de un proceso conocido como "la Tregua” que, a partir del 2012, llevó a una drástica reducción de homicidios en el país antes de que se rompiera. Sin embargo, Marco Pérez hace hincapié en que no se compara con la nueva propuesta. "La tregua se dio entre las pandillas, nunca fue entre el Gobierno y las pandillas”, subraya el experto en seguridad.

Uno de los puntos clave de la nueva propuesta es la reinserción de pandilleros en la sociedad. Hasta la fecha, la gran mayoría de sus miembros sale de la pandilla por muerte. Con el nuevo planteamiento de la MS-13, eso podría cambiar. Sin embargo, es una cuestión que conlleva muchos retos. "La gran pregunta es qué se le puede ofrecer a esta gente”, dice Joachim Schlütter, representante de la Fundación Friedrich Ebert en El Salvador. "Son decenas de miles de jóvenes que necesitarían un empleo, algo que no hay en este país.”

Difícil decisión

Ahora, el Gobierno del FMLN se encuentra ante una decisión difícil: "Si decide negociar, está negociando con un grupo que la Corte Suprema califica como 'terrorista', y eso puede ser utilizado por la oposición para fines electorales”, opina Marco Pérez. "Pero, si no negocia, puede haber también un recrudecimiento de la violencia, causando más muertos.” En los últimos días han sido representantes del FMLN los que han rechazado de forma rotunda cualquier diálogo con las pandillas, mientras que algunos representantes de ARENA, el principal partido de la oposición que en el pasado fue asociado con políticas de mano dura, se han mostrado más abiertos ante la propuesta. El medio El Faro ha evidenciado que, antes de las últimas elecciones presidenciales en 2014, ARENA y el FMLN tuvieron conversaciones secretas con líderes pandilleriles. Para obtener su respaldo electoral, el FMLN les ofreció créditos para microempresas y retomar el diálogo, algo que nunca se llevó a la práctica.

Aunque la tasa de homicidios en El Salvador sigue siendo una de las más altas del mundo, a finales del año pasado, el Gobierno del FMLN celebró el descenso de asesinatos en 2016 como resultado de sus políticas de represión. Por lo tanto, entablar un diálogo con las pandillas sería un cambio muy drástico en su política de seguridad. A raíz de esta situación, Pérez plantea como tercera opción "que el Gobierno pase la batuta a la sociedad civil y que sea ella junto con organizaciones de DDHH, ONGs y entidades internacionales la que empiece a negociar la propuesta.” Representantes de diferentes sectores como, por ejemplo, Bernhard Garside, el embajador de Gran Bretaña, o Gregorio Rosa Chávez, el obispo auxiliar de San Salvador, ya han mostrado su apoyo a un posible proceso de diálogo. Pero, para que algo así tenga éxito, hay que romper con paradigmas muy enraizados en el país. "Se necesita que la gente esté consciente que la pandilla viene desde su mismo barrio”, dice Marco Pérez. "Al final es un mismo país, y la pandilla viene de la misma cuna, aunque se quiera negar.”

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