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América Latina

El poder de maniobra de Lugo

Fernando Lugo, ex sacerdote y flamante presidente paraguayo, llama la atención en el Viejo Continente. Se especula acerca de su posible alineación; la probabilidad de lograr su cometido motiva algunos análisis.

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Las intenciones son buenas. ¿Tendrá posibilidades de realizarlas?

"Con el aura de un salvador“, titula el Süddeutsche Zeitung el reportaje que desde Asunción, presenta a Fernando Lugo justo el día en que asume la presidencia de Paraguay. “El siguiente izquierdista”, titula por su parte Stern en su versión digital.

Ésas son las dos vertientes del eco que tiene este histórico cambio de poder en Paraguay: se hace hincapie en la singular proveniencia del flamante presidente y se resalta sus sandalias, su barba y su apostolado. O, en su defecto, se especula con su alineación con uno o varios de los actuales gobiernos de izquierda de América Latina. Impresión causa también en la prensa europea el anuncio del líder de la Alianza Patriótica por el Cambio en sentido de que renunciará a su sueldo como presidente.

La cuestión de la alineación

“¿Se alineará con Hugo Chávez?”, se preguntaba la prensa alemana cuando se conocieron los resultados electorales que, al darle la victoria, ponían fin a 61 años de hegemonía del partido Colorado. A esta latente preocupación, responde Gottfried Stein, corresponsal de la emisora Bayerischer Rundfunk: “El presidente brasileño Lula Da Silva le es más cercano que el populista venezolano Hugo Chávez”. “Se parece a Lula”, advierte por su parte Toni Keppeler en Stern, aduciendo: “la base política de ambos es semejante: el presidente brasileño se labró un nombre como sindicalista y tuvo luego un aliado en los movimientos campesinos de los sin tierra. A la coalición que ha llevado a Lugo a la presidencia pertenecen aparte de nueve partidos, algunos sindicatos y movimientos campesinos radicales”.

Sí tiene poder de maniobra

Un estudio del Instituto Alemán de Estudios Globales (GIGA) se pregunta, por el contrario, acerca del significado de este triunfo singular, de sus desafíos y su campo de maniobra. Marcello Lachi, politólogo de la Universidad de Sienna en Italia, y Thomas Otter, economista de la Universidad Georg August de Gotinga, le conceden a su mandato una probabilidad de real de reestructuración del país.

A pesar del amplio apoyo de la población, el Parlamento, dominado por los partidos tradicionales, podría convertirse en su mayor obstáculo, advierten expertos conocedores de las estructuras paraguayas. Sin embargo, dado que Lugo aglutina en su alianza no sólo fuerzas reformistas sino también actores tradicionalmente conservadores y liberales, “su poder de acción no es de subestimar”, aseveran los analistas del GIGA. “Si bien los partidos tradicionales de Paraguay no han perdido poder, este cambio los desafía a tomar en serio la crisis social del país y a decidirse a aportar a la una política social sostenible”, añaden.

Fernando Lugo

'"Ya no volveremos hacia atrás, ya nada será igual como antes".

Arzobispo de los pobres

Para el “arzobispo de los pobres” el mayor desafío será, sin duda, la pobreza de su país. Aunque, según los analistas del GIGA, la coyuntura económica actual podría ponerle a disposición los medios para lograr cambios sociales, éstos tendrán que vérselas primero con “estructuras políticas clientelistas, burocráticas y, en buena parte, corruptas”. Sólo horadándolas vaticinan “las clases más bajas y los desempleados podrán acceder al crecimiento económico del Paraguay”.

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