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América Latina

El mayor cultivo de marihuana de Latinoamérica está en Chile

Las plantas de cáñamo ocupan una hectárea. En marzo serán cosechadas para realizar estudios clínicos en pacientes con cáncer, epilepsia refractaria y dolor crónico no oncológico.

El 2013 Uruguay apareció en los diarios de todo el mundo gracias a la despenalización de la cannabis y a la creación de un mercado regulado de la misma. Sin ebargo, y a pesar de lo avanzada que está la legislación sobre la marihuana allí, es Chile el que cuenta con el mayor cultivo de plantas de cáñamo, ocupando una hectárea en la localidad de Colbún, Séptima Región del país.

Las seis mil 900 semillas que se plantaron inicialmente en un invernadero llevan más de un mes recibiendo la luz del sol y el calor del verano chileno. Se espera que a fines de marzo y comienzos de abril se realice la cosecha, que será destinada íntegramente a fines medicinales, esto es, la producción de un fitofármaco desarrollado por Laboratorios Knop y que será utilizado en diversos estudios clínicos.

La encargada del proyecto es la Fundación Daya, una organización sin fines de lucro que busca investigar a fondo los efectos medicinales de la marihuana para convertirla en un bien público de bajo costo. “Este es el segundo proyecto de estudio clínico que realizamos y contempla la realización de tres investigaciones, una orientada al cáncer a cargo del Instituto Nacional del Cáncer, otra a la epilepsia refractaria que está en manos del hospital San Borja Arriarán y el tercero es para el dolor crónico no oncológico, que lo realizará el hospital Las Higueras de Talcahuano”, cuenta a DW la actriz Ana María Gazmuri (en la foto principal), directora ejecutiva de Fundación Daya.

Pocos estudios

La exploración en personas con dolor crónico no oncológico es una de las áreas más interesantes que se desarrollará gracias al enorme cultivo de marihuana. Esto, porque este tipo de pacientes son los que más requieren tratamientos alternativos. Según la doctora Patricia Sánchez, directora del hospital Las Higueras de Talcahuano, “hay pocas publicaciones respecto al uso del cannabis en estos pacientes. Se van a tratar patologías como esclerosis múltiple, fibromialgia refractaria y sida, es decir, aquel que tiene dolor somático neuropático y no responde a la terapia habitual, recibirá dosis orales de cannabis. Con esto ayudaremos a desmitificar el uso del cannabinoide en el dolor y beneficiaremos a quienes más requieren este tipo de tratamientos”.

Una hectárea tiene la plantación ubicada en Colbún, Chile.

Una hectárea tiene la plantación ubicada en Colbún, Chile.

Nunca se planteó como objetivo tener la mayor plantación de cannabis de América Latina, pero la cantidad de plantas necesarias para tratar a los cuatro mil pacientes que participarán en los estudios clínicos obligaron a que fuera el más grande de la zona, lo que resulta contradictorio en un país donde aún no se aprueba en forma definitiva el proyecto de ley que busca permitir el consumo y cultivo de marihuana con fines recreativos, espirituales y sin límites para fines medicinales. Esa discusión se retomará en marzo en el Congreso chileno.

Cannabis: un producto económico sustentable

La base de este megacultivo de cáñamo se sustenta en un modelo de ayuda mutua que permite bajar los costos de producción. Son 20 los municipios chilenos que participan en el proyecto entregando financiamiento, a cambio de lo cual 200 habitantes de sus municipios recibirán tratamiento gratuito con cannabis en el marco de las investigaciones médicas a realizar por los distintos hospitales chilenos. “Gracias a que tenemos una plataforma colaborativa, es posible que diversos actores aporten con algo y así el costo de producción no se traspase al producto final. En números puedo decir que estamos produciendo a menos de un dólar el gramo de marihuana”, agrega Gazmuri.

Como la calidad también es un punto que está en juego, el predio de marihuana chileno se abastece con semillas del banco holandés Paradise Seed, que entregó a la Fundación Daya distintas cepas para trabajar cumpliendo con toda la certificación requerida. Además, se garantiza que la producción es ciento por ciento orgánica, aprovechando las condiciones climáticas y geográficas que ofrece la zona donde se emplaza la plantación.

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