El hambre de electricidad de las ciudades | Global Ideas | DW | 24.05.2011
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Global Ideas

El hambre de electricidad de las ciudades

La Humanidad tiende a vivir en grandes ciudades. Éstas afrontan un aumento del consumo de energía, con efectos para el clima. La energía "verde" comienza a asumir más protagonismo, también en las barriadas más pobres.

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Ducharse con agua caliente ecológica: con instalaciones termosolares en el tejado.

Todo crece: la población mundial, las ciudades, la demanda de energía. Las grandes metrópolis son el punto neurálgico de la vida política y económica, y tienen hambre de energía. En la actualidad, consumen el 80% del total de energía que se genera en el mundo, y son responsables del 85% de emisiones de gases de efecto invernadero. Así lo constata el estudio "Megaciudades: focos del desarrollo global".

El Instituto de Crédito para la Reconstrucción (KfW, por las siglas en alemán) ha calculado, además, que en 2015 alrededor de dos de cada tres ciudades con más de cinco millones de habitantes se ubicarán en países en vías de desarrollo. Precisamente allí donde la población crece de forma especialmente rápida. Cada vez más personas emigran hacia las grandes urbes, donde el espacio habitable se vuelve escaso y caro. Las barriadas pobres en el extrarradio de las ciudades surgen, la mayoría de las veces, sin orden ninguno. El resultado, unas infraestructuras caóticas.

Slum Dharavi in Mumbai Indien Flash-Galerie

Dharavi, en Mumbai, está considerada la mayor barriada pobre de Asia.

Edificación salvaje sin infraestructuras

Las barriadas han sido construidas de forma ilegal, sus habitantes son pobres y no pagan impuestos. "Especialmente en los suburbios de las grandes metrópolis de la India o del África subsahariana, no existen las infraestructuras mínimas, como agua, electricidad o recogida de basura", explica Eberhard Rothfuß, geógrafo urbano de la Universidad de Bonn. En su lugar, son los propios habitantes los que se organizan tendiendo cables y conducciones o produciendo electricidad, por ejemplo, a través de generadores diésel. Éstos, sin embargo, liberan mucho CO2 contaminante a la atmósfera.

Las barriadas pobres se diferencian entre sí dentro de una misma ciudad y de un país a otro. "Las barriadas pobres ubicadas dentro de la ciudad están, a menudo, mejor equipadas que las situadas en los suburbios", afirma Rothfuß. En la India, por ejemplo, es habitual que no dispongan de ningún tipo de infraestructura. Según datos de la organización estadounidense de ayuda al desarrollo USAID, tan sólo el 15% de los hogares de las barriadas pobres disponen de agua potable, electricidad e instalaciones sanitarias. Es por ello que las organizaciones no gubernamentales intentan desde hace tiempo mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, por ejemplo, a través de la instalación de redes eléctricas. El programa "Misión Nacional de Renovación Urbana" del gobierno indio, en marcha desde 2005, comparte esos objetivos: garantizar una infraestructura elemental en los barrios pobres, incluyendo agua limpia, sistemas de desagüe y viviendas.

Viejos barrios marginales mejor desarrollados

Generatoren für den Hausstrom eines kleinen Haushalts

Generadores para la producción de electricidad de un pequeño hogar.

En Brasil, los barrios marginales -conocidos como favelas-, disponen en parte de tomas de agua y electricidad. A menudo, sin embargo, conectadas ilegalmente. El robo de electricidad y el mal estado de las conducciones provoca la "desaparición" de entre el 20% y el 30% de la energía. Pero, por otro lado, también es habitual que muchos de los habitantes de las favelas sí paguen por la electricidad que consumen. "Brasil comenzó de forma considerablemente temprana el proceso de urbanización. La favela más antigua se encuentra en Río de Janeiro y surgió a finales del siglo XIX", explica Rothfuß. En la actualidad, aproximadamente el 80% de los brasileños viven en las ciudades. Mientras las nuevas favelas de las afueras a menudo no disponen de infraestructura alguna, las viejas barriadas ubicadas en el interior de las ciudades tienen agua y electricidad.

Aunque sus habitantes no disponen de muchos aparatos eléctricos: tan sólo una televisión o un frigorífico. La mayoría de las veces, sin embargo, se trata de aparatos muy viejos que consumen una gran cantidad de electricidad. "Es por ello que los hogares pobres acaban destinando una gran parte de sus ingresos a pagar la energía", explica el experto en energía de la Sociedad de Cooperación Internacional (GIZ, por las siglas en alemán), Bernhard Boesl. Pero nuevas iniciativas empiezan a cambiar esta realidad. Como, por ejemplo, un proyecto en marcha desde 2008 y que sustituye gratuitamente los viejos frigoríficos por nuevos aparatos de bajo consumo. Las neveras desechadas son recicladas de forma respetuosa con el medio ambiente.

auf den Straßen in Rochina

Entramado de cables y conexiones ilegales en las favelas.

Energía solar para el agua de uso doméstico

Otra posibilidad pasa por la utilización de instalaciones solares térmicas para calentar el agua de uso doméstico. Porque todavía hoy, muchos hogares brasileños siguen utilizando cabezales -o alcachofas- de ducha eléctricos para calentar el agua. Susanne Bodach, experta en energías renovables, ha calculado que una familia de cuatro miembros con una ducha eléctrica gasta unos 53 reales -23 euros- al mes, mientras que un colector solar supone 15 reales -6 euros- mensuales. Aunque las instalaciones solares son substancialmente más caras que las duchas eléctricas, la inversión se amortiza en cuatro o cinco años. Al mismo tiempo, se protege el medio ambiente, dado que se necesita producir mucha menos energía.

En Brasil y México, las instalaciones termosolares se integran a menudo en proyectos de vivienda de protección social. El geógrafo urbano Rothfuß duda, sin embargo, que dichos proyectos contribuyan también al desarrollo social y económico. "El Estado intenta actuar como cooperante de ayuda al desarrollo a través de determinados proyectos. Pero la mayoría no son sostenibles y, por tanto, no sirven para reducir las desigualdades sociales". Además, los habitantes de las barriadas pobres son tan sólo responsables de una pequeña parte del total del consumo de energía: "los ricos achacan a los pobres la culpa del derroche de energía, cuando una familia de clase media consume mucha más electricidad."

Autor: Michaela Führer
Redacción: Emili Vinagre

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