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Opinión

El G20 en Hamburgo: un parque de atracciones

Durante semanas, la discusión en torno a las manifestaciones contra el G20 fue subiendo de tono hasta convertirse casi en una histeria. En opinión de Bernd Riegert, en esta feria política hay algo para todos los gustos.

Los extremistas de izquierda entre los manifestantes que protestan contra la cumbre del G20, que comienza este viernes (05.07.2017) en Hamburgo, aspiran a una revolución mundial y al fin del sistema capitalista. No lograrán ninguna de las dos cosas en Hamburgo.

En general, las protestas contra la globalización tienen tanto sentido como las protestas contra el transcurrir del tiempo. Sin embargo, mientras los manifestantes sean pacíficos, deberían poder seguir sus rituales, que presenciamos en el marco de cada cumbre organizada en países democráticos. No obstante, las protestas planeadas no son más que un carnaval político.

Más información:

-Lo que los miembros del G20 esperan de la cumbre

-El G20 y la Constitución alemana

Tendría mucho más sentido organizar manifestaciones concretas contra, por ejemplo, violaciones de derechos humanos en China, Rusia, Turquía o Arabia Saudita. También deberían anunciarse protestas contra la política de comercio o el despreciable neonacionalismo del presidente Donald Trump. En cambio, los mítines y la resistencia contra el sistema político liberal en Alemania, que hace posible las reuniones y manifestaciones, deben ser rechazados enérgicamente.

La violencia no debe ser usada como herramienta en las disputas políticas. Y está bien que la Policía no tolere las agresiones. No se les debe dar un foro a los agitadores del bloque negro, que, al igual que los hooligans en el fútbol, solo buscan pelearse con el poder del Estado. Desde luego, también hubo muchas exageraciones previo al G20. En ambos lados hay gente que azuza el pánico. Pero una cosa está clara: los opositores a la cumbre podrán seguir manifestándose libremente. Sin embargo, no existe un derecho fundamental a acampar en los parques hamburgueses, una de las exigencias folclóricas de los manifestantes.          

Debe ser posible realizar cumbres en las ciudades

Bernd Riegert es corresponsal de DW en el G20.

Bernd Riegert es corresponsal de DW en el G20.

Se equivocan aquellos que critican que una cumbre de política mundial se realice en el centro de una urbe en la que extremistas y radicales de izquierda dominan barrios enteros. La libertad de reunión también vale para los representantes de los 19 Estados y de la Unión Europea. Deben tener la posibilidad de reunirse e intercambiar opiniones, incluso si no acuerdan nada.

El gran despliegue de seguridad es necesario para proteger a los participantes de la cumbre pero, sobre todo, para garantizar manifestaciones pacíficas. Mientras más protestas se anuncien, mayores serán las medidas de seguridad. Mientras más presencia policial haya, mayores serán las marchas.

No obstante, debe ser posible organizar una cumbre en una ciudad alemana. En el pasado también se criticó el hecho de que las cumbres del G8 y del G7 se hayan celebrado en pueblos como Heiligendamm (2007) o Elmau (2014), donde los poderosos se habrían aislado y los manifestantes no hubieran podido hacerse escuchar.

Bienvenidos al próximo show de Trump

Muchos se preguntan si este tipo de cumbres son realmente necesarias. La respuesta es: sí. Los jefes de Estado y de Gobierno más importantes del mundo deben poder hablar entre ellos. Del silencio surgen malentendidos. La posibilidad de poder reunirse personalmente reemplaza muchos documentos y análisis. En Hamburgo, por ejemplo, el inexperto presidente estadounidense, Donald Trump, se juntará por primera vez con el experimentado presidente ruso, Vladímir Putin. No cabe duda que ese será el evento más importante en Hamburgo. En caso de que ambos no se caigan bien, esto solo puede traer consecuencias negativas para Europa y el resto del mundo. 

Además, el mundo podrá enterarse de cuál es la postura del mandatario norteamericano respecto al comercio global y Corea del Norte. Hamburgo presenciará un verdadero show de Trump. Los temas originales del G20, que fue creado para superar crisis financieras e impulsar el desarrollo económico, pasarán a un segundo plano. ¿El clima, el comercio, la inmigración? El mensaje desde Hamburgo probablemente será: Trump contra el resto del mundo. Eso de por sí ya es muy triste y, por ende, no necesitamos fotos adicionales de manifestaciones violentas.

Un pequeño consuelo: la próxima cumbre del G20 en Alemania probablemente no se celebrará antes del año 2037.

Autor: Bernd Riegert (VT/ELM)         

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