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La prensa opina

El futuro del mundo

La Nochebuena es ocasión propicia para que los editorialistas alemanes reflexionen sobre la niñez en Alemania y en el mundo entero.

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Las circunstancias sociales y emocionales marcan a los pequeños.

El Rhein-Zeitung, de Koblenz, aborda la reflexión navideña desde una perspectiva sombría: “Económicamente, el mundo es nuestra casa. Pero muchos han perdido a una patria espiritual que los reconforte con el mensaje: ‘nada te pasará'. El temor de no encontrar siquiera un granero en la búsqueda de refugio se ha extendido hasta el núcleo mismo de la clase media. Sí, nos va bien. ¿Pero por cuánto tiempo? Nuestra sociedad parece abierta a un solo rumbo, cuesta abajo en regiones que se dejan describir con términos como ‘ayuda social' o ‘clase baja'”.

Palabras lejanas

Un punto de vista similar es el manifestado por el Thüringer Allgemeine, editado en Erfurt, al comentar los mensajes navideños tanto del presidente alemán como de la canciller Angela Merkel: “Para muchos, estos mensajes son vistos como algo muy lejano a su circunstancia. Poco es lo que alcanzan a percibir de tales buenos augurios. Igualmente vaga es para ellos la palabra del presidente Köhler, quien llama a poner más atención en los ancianos. Al usar como ejemplo a músicos de iglesia, o a maestros que ya jubilados ayudan a los niños a hacer sus tareas, nada comunican a quien ha sido despedido prematuramente, o a quien con trabajos alcanza la edad de jubilación y entonces se enfrenta a los constantes recortes en las prestaciones. La batalla sobre quién carga los costos sociales es cada vez más cruenta. Y ello hace que el futuro nos preocupe."

Reto social

Desde Berlín, el Tagesspiegel se refiere a otro reto social para Alemania: la protección social de familias y niños: “Aunque 2007 fue un año que en muchos sentidos resulta relevante para la política familiar, en los pasados doce meses apenas presenciamos los primeros pasos. La toma de conciencia hacia una sociedad orientada a satisfacer las necesidades reales de la niñez está más cerca que antes, pero aún se encuentra muy lejos de las metas a alcanzar. El hijo preferido de los alemanes sigue siendo el automóvil. En algunas partes de Berlín se hace más en favor del perro que del vecino. Las quejas del profesorado berlinés en cuanto a que no hay instalaciones adecuadas ni suficiente personal, no se tornaron más silenciosas. Sólo un pequeño extraordinario como en Niño Jesús podría cambiar el rumbo del mundo. Pero, a su modo, cada niño transforma un poco al mundo. Y sin niños no hay futuro.”

Valor emocional

El Süddeutsche Zeitung, editado en Múnich, reflexiona también acerca de quienes encarnan este futuro: "La sociedad tiende, como hace cien años, a pensar que la negligencia hacia los niños es un problema moral individual, y a ignorar las circunstancias sociales de las llamadas ‘madres sin entrañas'. El lema parece ser: un niño es un lastre demasiado pesado para quien de por sí está en desventaja social. La cifra de los niños que viven de la ayuda social de sus padres crece y crece. La pobreza se transforma así en una prisión para los pequeños. El debate acerca de los salarios mínimos tiene algo que ver con la infancia. No se trata solamente de ver en qué condiciones materiales crecen los niños, sino también cuáles son sus condiciones emocionales. El grado de satisfacción de los padres marca a sus hijos para siempre."

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