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Internet, un instrumento del capitalismo

Jörg Brunsmann
15 de diciembre de 2017

Hasta ahora, todos los datos debían ser transportados con igual velocidad en Internet. En EE.UU. eso ha de cambiar pronto. Una evolución lógica, según Jörg Brunsmann. Solo que los políticos olvidaron hacer política.

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Symbolbild Netzneutralität
Imagen: Fotolia/vschlichting

Puedo entender a los proveedores de Internet. Desde hace casi un cuarto de siglo construyen y cuidan autopistas de datos, creando toda una infraestructura, y ven con envidia cómo sus clientes se enriquecen a destajo. Y eso, pese a que con una Internet de distintas velocidades ellos mismos podrían ganar mucho dinero de forma rápida y fácil.

Que los proveedores presionen para obtener una porción del suculento pastel de Google, Amazon, Apple y otros, no me parece bien, pero puedo comprenderlo. Internet, que ha enriquecido mucho a unos pocos, y muy rápidamente, también despierta la ambición.

La noticia: EE.UU. suprime la garantía de neutralidad de internet

Licencia para hacer dinero

Lo que no entiendo es cómo el Gobierno de Estados Unidos vende esa tajada tan barata. Acabar con la neutralidad de Internet es una licencia para imprimir dinero para los proveedores. Ganarán miles de millones adicionales, sin tener que trabajar verdaderamente por ello. Para la esfera política habría sido una gran oportunidad de intervenir  y plasmar el futuro. En lugar de eso, deja que las cosas sigan libremente su curso, y eso no puede salir bien para nosotros, los clientes.

Jörg Brunsmann
Jörg BrunsmannImagen: DW/Christel Becker-Rau

¿Conducirá el fin de la neutralidad de Internet a que las redes se amplíen y se vuelvan mejores y más rápidas? No, porque una "Internet Premium”  solo funciona si hay en la red diferencias perceptibles de velocidades. Solo el atascamiento en la autopista de datos hace atractivo el carril de alta velocidad pagado. A los políticos les habría correspondido establecer estándares en este punto.

En fin de la Internet que conocemos

¿Puede un proveedor frenar incluso determinados flujos, solo para demostrarle al cliente premium que realmente recibe un servicio mejor? ¿Y qué hay de la neutralidad con respecto a nosotros, los clientes? Resulta imaginable que en el futuro haya conexiones especialmente baratas a Internet, auspiciadas por Amazon, Facebook y otros, que solo brinden acceso a los datos de esas empresas. Ningún portal de compras, salvo Amazon; ninguna página de información al margen de Facebook.

También en este terreno deberían intervenir los políticos, si quieren rescatar un poquito del viejo ideal de Internet: que fuera una red mundial, en la que todos pudieran comunicarse e intercambiar conocimientos  en igualdad de condiciones.

¡Adiós, Internet ideal!

Resulta difícil imaginar que el gobierno estadounidense, presidido por Donald Trump, piense en ese ideal y actúe en consecuencia. Trump les hizo un favor a sus amigos empresarios y, además, ha impuesto una decisión que su antecesor, Barack Obama, quiso evitar. Ya eso debe haber valido la pena para él. Pero Internet actuará como instrumento del capitalismo. Y se alejará cada vez más de la forma en que fue concebida.

Jörg Brunsmann (ERS/VT)