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Economía

El dracma, ¿una verdadera alternativa?

Hay economistas que promueven una vuelta de Grecia al dracma, pero eso podría hacer que la distribución de la riqueza en ese país fuera la más injusta desde el tránsito hacia el capitalismo en la ex Unión Soviética.

La salida de Grecia de la zona euro, el llamado “grexit”, se torna cada vez más probable y se tratará, supuestamente, solo de un default técnico y bastante poco espectacular en un principio. Si Grecia entrase en bancarrota, los bonos estatales que retienen los bancos griegos perderían su valor. Hasta ese momento, esos bonos eran una garantía para poder obtener dinero fresco, y si dejan de tener valor, el Banco Central Europeo (BCE) también deberá cortar la liquidez a través de una línea de asistencia de liquidez de emergencia (ELA) a los bancos griegos, prolongada luego de una conferencia telefónica del Consejo del BCE el pasado domingo, ya que el BCE no puede mantener vigente un sistema bancario que ya no es solvente. De ese modo, Grecia quedaría fuera de la liquidez del euro y, con eso, se habría retirado fácticamente de la zona euro.

¿Devaluar y exportar?

Para evitar la salida del euro, Grecia podría intentar reintroducir el dracma. Algunos expertos piensan que una devaluación de cerca de un 50 por ciento sería la mejor alternativa para restablecer la competitividad de la economía helena. Así se podrían exportar productos a bajo precio, lo que podría impulsar la economía. Pero los productos y servicios que Grecia importara serían mucho más caros, y eso se haría notar rápidamente en un país que importa poco menos de la mitad de sus alimentos y un 80 por ciento de sus recursos energéticos.

La crisis afecta ya la infraestructura de salud de Grecia.

La crisis afecta ya la infraestructura de salud de Grecia.

El economista y gran conocedor de Grecia, Hans Werner Sinn, jefe del Instituto de Investigación Económica Ifo, de Múnich, afirma desde el comienzo de la crisis helena que la única solución sería una vuelta de Grecia al dracma: “Ya luego de un lapso de uno a tres años la crisis se revertiría y bajaría el desempleo”. Con ayuda del dracma barato, Grecia podría “ofrecer productos a precios baratos y sin competencia al mercado europeo, atrayendo así a inversionistas y a turistas”.

Sin embargo, el nuevo dracma traería consigo problemas serios, ya que, pase lo que pase, la deuda griega no se anularía, sino que seguiría pendiente, y además en euros. A eso se suma que esa deuda en euros aumentaría notablemente debido a la devaluación de la nueva (antigua) moneda. A los acreedores no se les devolvería su dinero y eso sería una catástrofe para los bancos griegos.

En cuanto al aspecto social, los griegos tendrían que enfrentar tiempos aún más duros. El gobierno tendría que hacer muchos esfuerzos por mantener el sistema social y seguir pagándoles a los empleados estatales y a los jubilados, al principio, con una moneda alternativa. Pero los recortes también se harían sentir en la infraestructura, en los hospitales, en la red de transporte público, en la recolección de residuos y en el sistema educativo.

El dracma no es una buena idea

Si se la analiza en detalle, una vuelta de Grecia al dracma no es una verdadera opción, ya que es más que incierto que Grecia logre obtener enormes sumas de la exportación. Los productos griegos más importantes son las aceitunas y el cemento, y ninguno de ellos son demasiado importantes para el mercado global. Según el experto Jens Bastian, “el regreso a un dracma inflacionario haría que una capa de la población que está socialmente golpeada quede a merced de un sector de la población que tiene acceso al euro y que compraría literalmente el país, empezando por los inmuebles aptos para el turismo. El resultado sería la distribución de riquezas más injusta desde el inicio del capitalismo en la ex Unión Soviética”.

Entretanto, el gobierno alemán considera, por su parte, que una salida de Grecia de la eurozona no causaría grandes perjuicios a la unión monetaria, sobre todo porque las economías de otros países en crisis, como España, Portugal e Irlanda ya están en vías de recuperación. Además, la Unión Europea y el Banco Central Europeo han tomado medidas para evitar un contagio de la crisis griega a otros países de la zona euro. Entre ellas, el Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera, que puede respaldar a los países en crisis con hasta 500.000 millones de euros.

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