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Deportes

El despilfarro del Super Bowl

El tándem deporte-televisión sigue rompiendo récords de audiencia. Anoche, la final del Super Bowl congregó a más de 180 millones de espectadores frente al televisor.

El 1 de febrero de 2015 será recordado por todos los aficionados al fútbol americano como el día en el que Tom Brady consiguió su cuarto Super Bowl. Con cuatro touchdowns y dos intercepciones, el quarterback de los New England Patriots comandó a su equipo a lograr una ajustada victoria por 28 a 24 ante unos Seattle Seahawks que buscaban revalidar el título logrado en 2014. Pero no sólo por lo deportivo será recordada esta 49ª edición del Super Bowl.

La final de la NFL fue retransmitida en 171 países a través de 53 canales distintos de televisión. Teniendo en cuenta que 114,5 millones de espectadores siguieron de media el Super Bowl 2014, y a falta de conocer las cifras oficiales, las estimaciones de la Federación Nacional de Comercios Minoristas de EE.UU. (NRF, por sus siglas en inglés) supondrían un nuevo récord en los casi cincuenta años de historia del evento: según el organismo, antes del partido se esperaba que el Super Bowl fuera seguido por más de 184 millones de espectadores.

Un negocio millonario

Ante un evento de tal magnitud, los negocios relacionados son, por supuesto, millonarios. Se calcula que la cadena encargada de retransmitir el encuentro en EE.UU., la NBC, habría ingresado en torno a 148 millones de dólares en concepto de publicidad. Algo nada descabellado teniendo en cuenta que anunciarse durante 30 segundos durante el intermedio cuesta 4,5 millones de dólares. Según la consultora Kantar Media, las tarifas publicitarias por bloque de 30 segundos en el Super Bowl han experimentado un incremento del 75% en los últimos diez años.

Y es que los doce minutos que dura el descanso del partido se han convertido en uno de los acontecimientos publicitarios más seguidos a nivel mundial. Sin ir más lejos, las actuaciones de Bruno Mars y Red Hot Chili Peppers reunieron a 113,5 millones de espectadores en 2014. Este año, Katy Perry y Lenny Kravitz han sido los encargados de entretener a unos espectadores que, según las previsiones, habrían gastado más de 14.000 millones de dólares en comida, bebida y merchandising.

Usain Bolt

178 millones de espectadores acompañaron a Usain Bolt durante los 9,69 segundos que duró la final de los 100m lisos en Pekín 2008.

Lejos de otros deportes

A pesar de lo que pueda parecer, el Super Bowl no es ni mucho menos el acontecimiento deportivo más seguido a nivel mundial. La razón es el escaso impacto mediático que el fútbol americano tiene lejos de las fronteras de los EE.UU. A lo largo y ancho del planeta hay otros deportes que resultan más atractivos a ojos de los espectadores y que, a pesar de no estar considerados como masivos, son capaces de congregar a millones de personas durante unos segundos.

Aunque ya han pasado casi siete años desde que Usain Bolt destrozara el récord de los 100 metros en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, los 9,69 segundos que duró su carrera fueron seguidos por más de 178 millones de espectadores. La ceremonia de apertura de dichos Juegos, sin embargo, reunió a más de 593 millones de personas de media frente al televisor. Otras, como las de los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010 o los de Londres 2010, alcanzaron cotas que superaron los 850 y 900 millones de telespectadores, respectivamente.

Fußball WM 2014 Deutsche Fußballnationalmannschaft Jubel Pokal

Se calcula que la final del Mundial de Brasil 2014 fue seguida por más de mil millones de telespectadores.

Fútbol, amo y señor de la televisión

Final del Mundial de Sudáfrica 2010. Las selecciones de España y Holanda se enfrentan en un partido que alcanzó la prórroga y del que fueron testigos, de media, 530,9 millones de personas. Según la FIFA, 909,6 millones de televidentes siguieron al menos un minuto de aquella final. Una cifra seguramente inferior a la real, puesto que no incluye a aquellos que siguieron el partido por internet o en lugares públicos. Asimismo, el máximo organismo futbolístico atribuyó un seguimiento medio de 188,4 millones de espectadores por partido. En lo que a los contratos se refiere, la FIFA calculó unos ingresos de 2.400 millones de dólares en licencias de retransmisión.

Pero si hay un evento que marcó un antes y un después en la historia de la televisión, ese fue el Mundial de Brasil 2014. Más de mil millones de personas sintonizaron en algún momento la final que enfrentó a Alemania y Argentina, y que terminó con victoria por la mínima para la selección dirigida por Joachim Löw.