El acuerdo FARC-Colombia ″fue lo más importante, ahora queda lo más complicado″ | América Latina | DW | 12.10.2016
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Proceso de paz en Colombia

El acuerdo FARC-Colombia "fue lo más importante, ahora queda lo más complicado"

Para el coronel español encargado del seguimiento al proceso de paz en Colombia, hubiera sido posible una victoria militar sobre las FARC, pero eso hubiera dejado problemas remanentes en la sociedad colombiana.

El coronel Emilo Sánchez de Rojas Díaz es el responsable del área de Sudamérica del Instituto Español de Estudios Estratégicos, perteneciente al Ministerio de Defensa, y, como tal, es el encargado del seguimiento del proceso de paz en Colombia para esta institución. Según él, hubiera sido posible una victoria militar sobre las FARC, pero eso hubiera dejado problemas remanentes en la sociedad colombiana.

El mapa de Colombia es un mosaico de grupos insurgentes, delictivos, de autodefensa... ¿Qué medidas militares podrían propiciar un control efectivo y exhaustivo del territorio por parte del Ejército y las Fuerzas de Seguridad del Estado?

Las acciones que se han venido tomando desde el gobierno de Uribe han reducido la capacidad de muchos de estos grupos, en especial de los dos principales, el ELN y las FARC, y han propiciado que se iniciaran las negociaciones. Pero observando la orografía de Colombia uno se da cuenta de que es prácticamente imposible, por muy grandes que sean las Fuerzas Armadas, controlar tan grandes extensiones de territorio con tan poca población y tan dificultosas comunicaciones.

¿La anterior etapa de Santos, como ministro de Defensa, encabezando la "guerra contra las FARC" que propugnaba Uribe cuando era presidente... fue la que propició que la guerrilla se tuviera que sentar a negociar?

En Colombia el que tiene el peso no es el ministro de Defensa, es el presidente. No se puede entender este proceso de paz sin saber que ha habido otros cuatro previos y que ha habido un debilitamiento de las fuerzas de las FARC y el ELN, al mismo tiempo que se ha reducido cierto apoyo internacional que tenían de algunos países vecinos. Esto propició los primeros contactos en 2008, que dieron lugar dos años después a conversaciones más en firme. Es decir, esto no es un proceso de cuatro años.

¿Era posible una victoria militar sobre las FARC a corto o medio plazo o ambas partes se dieron cuenta que era una guerra que no se podía ganar y por eso optaron por negociar la paz?

El Ejército no firma la paz, la paz la firman los gobiernos y las decisiones las toma el gobierno. Y aquel se limita a cumplir sus órdenes. El Ejército podía haber derrotado a las FARC, aunque siempre hubiera quedado una parte remanente. El debilitamiento inflingido a la guerrilla es lo que las obligó a sentarse a negociar. ¿Qué ha propiciado esto? Una reducción enorme del número de víctimas y una reducción en el tiempo de un conflicto que duraba ya más de cincuenta años.

El ELN, más radicalizado ideológicamente que las FARC, se ha apresurado a negociar ahora también la paz.

Eso no es cierto: la conversaciones con las FARC y con el ELN comenzaron exactamente el mismo día. Otra cuestión es que por razones técnicas de la negociación se decidiera negociar primero con las FARC y no hacerlo simultáneamente con las dos. Es un escenario tan enormemente complejo que había que optar: y se optó por arreglar primero el problema mayor. No es que el ELN sea más radical. Están los dos igualmente radicalizados ideológicamente y, si acaso, más las FARC. Separar ambas negociaciones fue una buena decisión, porque permitió simplificar el número de actores. Sí es cierto que el ELN ha visto una buena oportunidad de sumarse al acuerdo, pero no a este acuerdo con las FARC, sino a 'su' propio acuerdo. Probablemente tratarán de conseguir alguna concesión más. El conflicto sigue estando ahí, se ha dado un paso de gigante para solucionar estas dos guerras, pero todavía no se ha resuelto.

Venezuela Kolumbianische Regierung und Rebellengruppe ELN nehmen Friedensverhandlungen auf (picture-alliance/EFE/C. Hernandez)

El Gobierno y el ELN anuncian el domingo el inicio de las conversaciones públicas.

¿Qué supondría que ambas guerrillas finalmente se disolvieran? ¿Supondría esto una paz definitiva para Colombia o todavía tendría frentes abiertos?

Quedan muchos frentes abiertos, quedan las bandas criminales, lo que llaman las "bacrim", que son auténticos ejércitos herederos de los antiguos paramilitares. El gran problema en Colombia es que los tráficos ilícitos, la extorsión, la droga, mueven muchísimo dinero y, por lo tanto, son difíciles de erradicar. Pero sí que es cierto que, si se quitan estos dos actores, las FARC y el ELN, podríamos decir que el mapa del conflicto cambia muchísimo. Normalmente se dice que lo contrario de la paz es la guerra, pero lo contrario de la paz es la violencia. Y la violencia no desaparece. Pero no significa que no nos debamos alegrar y debamos considerar que se ha dado un paso de gigante, cualitativa y cuantitativamente.

¿Qué es lo que más le llamó la atención del referéndum del 2 de octubre? ¿Se precipitó Santos al escenificar la firma del acuerdo en Cartagena con tanta pompa?

La falta de conocimiento absoluto de lo que opinaban los colombianos por parte de los medios internacionales, que convertían lo que ellos querían que pasara en la realidad. Allí los resultados no sorprendieron tanto como fuera. Yo acababa de estar en Colombia, me invitaron una serie de universidades a dar unas conferencias durante las jornadas de apoyo a la paz, obviamente yo estoy muy a favor el proceso de paz porque creo que es lo mejor que le puede pasar a Colombia. Y durante esas jornadas me di cuenta de que no había tanto apoyo al sí. Aunque eso no quiere decir que no vaya a haber paz. Sí que la va a haber y, probablemente, haya otro eventual referéndum.

Kolumbien Präsident Juan Manuel Santos (imago/ZUMAPress/C. Rubio)

Para el coronel Sánchez de Rojas, el fiasco del Premio Nobel de Paz a Obama ("porque al año siguiente ya estaba metido en una guerra") hizo a la diplomacia noruega estudiar bien los tiempos en el proceso de paz colombiano.

¿No sorprende también la alta abstención?

Superar el 50% de participación no es tan frecuente en Colombia. Sólo ha pasado un par de veces en los últimos años. Probablemente haya habido un porcentaje de gente que no fue a votar porque no quería votar que "no", aunque era lo que el cuerpo le pedía. También el papel tan protagonista que ha tenido el presidente Santos, con vistas a que le dieran el Premio Nobel de la Paz, tampoco ha sentado bien en algunos sectores. Y tampoco está tan claro que hayan votado "no" en las zonas en las que no había conflicto. Zonas como Santander y Norte de Santander han votado que no a pesar de haber sufrido mucho el conflicto. Pero la diferencia ha sido tan pequeña que se va a alcanzar un acuerdo. Y se ha producido un acuerdo ya entre Santos y Uribe (qué pena que no se produjo antes) que va a propiciar ese acuerdo. ¿Que tendrá que ceder algo más la guerrilla? De acuerdo: la guerrilla había conseguido un acuerdo muy favorable, así que aunque cedan un poco seguirán interesados en negociar.

¿Se precipitó Santos al firmar con tanta presencia internacional el acuerdo?

No, esto formaba parte del plan. Los tiempos estaban estudiados. Hay que ver qué actores intervenían: los dos países que apoyaban las conversaciones eran Cuba y Noruega. Curiosamente este último es el que otorga el Nobel de la Paz. Y los tiempos se habían estudiado para hacerlo coincidir con el premio. Por otro lado, Santos se ha ganado con su trabajo ese Premio Nobel de la Paz.

Timochenko dijo que las pasadas de la aviación colombiana durante su discurso fueron una provocación, ¿lo entiende usted así? (Es un poco sorprendente que no le avisaran, con lo que se pudo llevar un buen susto, y que no se calculara bien el tiempo, de forma que se interrumpió su discurso).

El coronel Sánchez de Rojas fotografiado en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional de Madrid en julio de 2015. (Copyright: Javi Sanvega)

El coronel Sánchez de Rojas fotografiado en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional de Madrid en julio de 2015.

No. Puede haber sido dentro de la misión de aseguramiento de la zona. Si hubiera sido una provocación, si hubieran querido mandar un mensaje, no hubieran sido tan delicados y hubieran mandado una señal más contundente. Y posteriormente Timochenko matizó sus propias declaraciones. El control de las Fuerzas Armadas ha sido desde el principio una prioridad de Santos y se ha asegurado de que se las trata como el pueblo colombiano quiere que las trate. Porque si el acuerdo hubiera ido en contra del Ejército el 'no' hubiera sido mucho más rotundo, ya que los colombianos consideran que sus Fuerzas Armadas han dado la vida, en un número muy importante, por los propios colombianos. No se deja sentir en el Ejército oposición alguna al acuerdo de paz, y menos después de la negociación con el uribismo.

Donde sí que hay oposición es dentro de las propias FARC. El Frente Uno, el más radical, no acepta los acuerdos de paz. ¿Cómo van a conseguir las FARC que acepten lo acordado? ¿Se avecina una guerra interna en la guerrilla?

De momento no va a haber una guerra interna en la guerrilla. Lo que sí es cierto que el Frente Uno, uno de los importantes ya que es un "frente madre" (los encargados de reclutar miembros) y algunos otros no han querido sumarse al acuerdo. El Frente Uno está en una zona de producción de droga situado próximo a la frontera con Brasil y con Venezuela. Y mueve mucho dinero. Y poder. Muchos se integrarán en el ELN. Así como muchas zonas serán tomadas por las bandas criminales y por los otros grupos. Si las conversaciones con el ELN son rápidas, algo posible porque ya hay una base amplia sobre la que negociar, este se disolvería y los disidentes entrarían a formar parte de una banda criminal más. Pero lo primero que hizo las FARC fue expulsar a los disidentes y nombrar nuevos jefes, aunque sin efectos prácticos. Son problemas que irán quedando y que habrá que abordar.

¿Qué va a pasar ahora en Colombia?

Es un conflicto de más de cincuenta años que la firma de un acuerdo no cierra del todo. Inicialmente las cosas no van a cambiar tanto en las zonas donde había presencia de la guerrilla. Pero sí que va a haber una gran inyección económica en esas áreas, que eran zonas muy deprimidas, lo cual significa que probablemente se empiecen a atajar algunos de los problemas estructurales. En cualquier caso, con independencia de la implementación de lo acordado, quedan unos procesos de integración social de la guerrilla y de reparación a las víctimas que van a ser complicados. En otras palabras: se ha terminado con lo más importante, pero lo más complejo empieza ahora.