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América Latina

Ecuador: entre "correísmo" y "leninismo"

Las luchas en Alianza País (AP) en Ecuador han escrito un nuevo capítulo. ¿Supone un Lenín Moreno destituido inestabilidad para el país? ¿Qué opciones tiene? ¿Y si Rafael Correa vuelve al país?

Unos ven venir un choque de trenes. Otros prevén una desestabilización tal - aumentada y quizás provocada por la eventual inminente vuelta a Ecuador del ex presidente Rafael Correa- que los mecanismos constitucionales previstos permitan una convocatoria a elecciones; esta situación, como fantasma, surge de sufridas décadas anteriores.  

Para unos ya desde la camisa blanca y no verde de Lenín Moreno cuando lo lanzaron como presidente, se veía venir que el "delfín” de Correa iba a escoger colores propios; para otros, es apenas la publicación de las "verdaderas cifras” de la situación económica y el "permitir” que Jorge Glas, vicepresidente y mano derecha del ex mandatario, sea investigado y encarcelado por acusaciones de peculado, lo que marcó la frontera.

El ping pong poco elegante que han jugado ambos los últimos meses en medios y redes sociales parece haber sido sólo decorado. No obstante, "con ello Lenín Moreno le ha dado, sin necesidad, demasiado protagonismo al ex presidente. Más allá de marcar una distancia que ya era notoria desde el principio, ha seguido en esta tensión permanente con Correa. Creo que eso al final a quien más beneficia es al propio Correa”, explica a DW Santiago Basabe, politólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

Queda por ver si la destitución de Lenín Moreno como  líder de Alianza País  –poniendo al frente al ex canciller Ricardo Patiño, leal a Correa- va a ser efectiva o no; al parecer, unos cuarenta de 73 asambleístas de AP  ha sacado su pancarta "leninista”. ¿Cuántos quedan en la bancada correísta? "No los suficientes como para tener la fuerza ni para pedir el fin del mandato del presidente desde la Asamblea, ni tampoco para bloquear los proyectos de ley que podría emitir el Ejecutivo”, dice Basabe. 

"La próxima semana -cuando partidos de la oposición presenten la petición de juicio político al vicepresidente Glas- se podrá ver de forma clara la división de al menos dos grupos dentro de AP”, vaticina Basabe. 

¿Poco margen de maniobra?

En este sentido, según Martín Carbonell, analista y portavoz de la organización Yasunidos –opositores al extractivismo desaforado de la década correísta- "la lucha por el control del Estado es una guerra de posiciones entre facciones rivales al interior de un partido que más parece una mafia que un partido de izquierda”. 

En su opinión, el poco margen de maniobra de Lenín Moreno, ante la presión social por los escándalos de corrupción, la crisis económica y el descontento de una (buena) parte de la población, "le hizo tender la mano a grupos declarados enemigos de Correa, entre ellos una parte de la izquierda, como los ecologistas y la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE)”, afirma Carbonell. "De la misma manera, el gobierno comenzó diálogos con los grandes empresarios y la banca”, añade.

En este contexto, el gobierno de Lenín Moreno lanzó el proyecto de consulta popular. Si bien son siete cuestiones las que están sobre la mesa –la ausencia de extracción minera en zonas protegidas, por ejemplo- hay una que es la sal sobre la herida: si el votante está de acuerdo con eliminar la reelección indefinida, una enmienda a la Constitución aprobada –también por consulta popular- durante el gobierno de Rafael Correa. El plan oculto del ex presidente, así el secreto a voces, era no presentarse a las elecciones de 2017. Pero volver, con mejores precios del petróleo, en 2021.

Con un 48,84% de la población que votó en contra de una continuación de la Revolución Ciudadana, ¿la pregunta sobre la reelección es un guiño a la oposición?  

"Sí”, responde Basabe. "El tema es que Correa no vuelva a la presidencia. Es un guiño a la oposición. Y aunque en este momento Lenín Moreno vive una luna de miel con actores sociales y políticos, esto se extinguirá al día siguiente de la consulta donde es muy probable que el sí gane. Cuando los líderes de oposición hayan conseguido "sacarse de encima” a un rival electoral muy fuerte, seguramente van a diseñar sus propias estrategias que no necesariamente son las mismas de Moreno”.

Entonces, ¿Rafael Correa –en presencia o en ausencia- no supondrá un choque de trenes? Según Basabe, al parecer, no. "Desactivar a un candidato fuerte como Correa a corto plazo es la meta. Y es muy posible que lo logren. Pero existe la posibilidad de nuevas reformas institucionales, la posibilidad de una alcaldía”, analiza Basabe, que no cree que Correa –con su aceptación popular, su relativa juventud y su humano amor por el poder quede definitivamente fuera de la arena electoral. Más que una desestabilización del actual gobierno, Basabe ve en la próxima presencia del ex mandatario en el país un reposicionamiento de AP.

¿Y Lenín? "Lo dicho, pasada la consulta va a tener que asumir una posición política seria de mediano plazo: ¿con qué sectores se va aliar para los tres años que le restan de gobierno? El problema es que las opciones que tiene no son de izquierda como AP dice ser. Le quedan actores de centro, ahora no tan importantes como la Izquierda Democrática, el centro y centro derecha de CREO y los Socialcristianos.”.

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