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Europa

Dinamarca opta por una mujer y por el cambio

Una amplia coalición de centro-izquierda tomará el poder en Copenhague. Una década marcada por una derecha poco europeísta llega a su fin. Con todo, el equilibrio político en Dinamarca se prevé delicado.

Helle Thorning-Schmidt tras conocerse los resultados.

Helle Thorning-Schmidt tras conocerse los resultados.

Dinamarca ha optado por el cambio. Diez años de gobierno conservador-liberal tolerado por los populistas de derecha han llegado a su fin. Con todo, el triunfo de la socialdemócrata Helle Thorning-Schmidt -la primera mujer que llevará las riendas del gobierno en Copenhague- no es del todo una victoria. 

La noche de la apretada victoria.

La noche de la apretada victoria.

Su partido ha obtenido el peor resultado electoral en 100 años, lo que significa que el frente logrado entre socialistas, social-liberales y socialdemócratas se asienta sobre un frágil fundamento, aunque estos últimos sean la segunda fuerza política del país. Las concesiones que tendrá que hacer a los liberales están casi cantadas y las luchas de poder dentro de la coalición se ven venir. 

Como fuere, al parecer en la alegría por este triunfo pesa menos que Thorning-Schmidt sea la primera mujer en llegar a ese cargo que el hecho de que se ponga fin a una década de centro-derecha.  Y el hilo conductor de la noche electoral fue “hemos logrado el cambio”. 

El poder de los populistas

El hasta ahora primer ministro, Lars Lökke Rasmussen.

El hasta ahora primer ministro, Lars Lökke Rasmussen.

Y el cambio es que el gobierno no será más rehén de la voluntad de los populistas del Partido Popular Danés (DVP,) con cuyo apoyo pudo mantenerse sucesivamente las coaliciones de Anders Fogh Rasmussen y  de Lars Løkke Rasmussen. 

Un ejemplo: fueron los populistas dirigidos por Pia Kjaersgaard quienes promovieron reintroducir el cierre de fronteras dentro del ámbito Schengen, debido al “peligro que significan  las bandas del oeste y la corriente de inmigrantes ilegales del Norte del África”. Y aunque el DVP no formaba parte del Gobierno, consiguió que se reintrodujeran controles fronterizos, contraviniendo los acuerdos europeos. Bruselas protestó; Berlín también, porque era sobre todo la población del norte de Alemania la que veía afectada su vida cotidiana por esta medida. 

Alivio en Bruselas

“Usaremos otro tono”, prometió Thorning-Schmidt refiriéndose a las relaciones de Copenhague con los socios europeos. Por lo pronto está claro que se archivarán los planes del gobierno anterior de someter a referéndum asuntos europeos como el espacio libre común y la cooperación en asuntos de justicia y política. 

“Me complace escuchar que Dinamarca tendrá por primera vez una primera ministra. Como ex colega de esta casa, espero que logre para su coalición un socio pro-europeista y me alegro de colaborar con su gobierno”, declaró el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, haciendo alusión a sus cinco años como europarlamentaria. 

Helle Thorning-Schmidt vota.

Helle Thorning-Schmidt vota.

Delicado equilibrio

Como fuere, los resultados de la jornada electoral danesa dejan claro que los populistas tienen un electorado fiel, aunque esta vez hayan tenido que afrontar su primer retroceso (12,3 en vez de 13 puntos) en 16 años. Por su parte, los conservadores de la coalición gubernamental perdieron 6 puntos y los socialdemócratas bajaron 0,3 con relación a las elecciones de 2007. Verdaderos ganadores, en términos de porcentajes, han resultado la Lista Única de Izquierda que ha subido 4,5 puntos y el partido de Rasmussen (+0,4).

Así, Dinamarca se orienta hacia la centroizquierda, pero mantiene como mayor fuerza política a los liberales del saliente primer ministro. Éste sale tan con la cabeza en alto que al felicitar a su contrincante declaró que sólo le prestaba las llaves de la cancillería. 

Autores: Elmar Jung/Mirra Banchón
Editora: Emilia Rojas

 

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