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Salud

Desastrosa alimentación en clínicas alemanas

Pacientes en clínicas y asilos para ancianos son a menudo mal alimentados, sufren de desnutrición, tardan más en recuperarse y mueren más a menudo.

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Médicos y paciente en una clínica: una alimentación adecuada es esencial.

La medicina actual recurre cada vez más a refinadas técnicas, aparatos y medios de diagnóstico. Pero olvida algo esencial y muy fácil de llevar a la práctica: una alimentación balanceada y adecuada a las necesidades del paciente.

Tal el preocupante resultado del estudio “Nutrition Day”, en cuyo marco se analizó la alimentación de ancianos en asilos y pacientes de hospital en Alemania y otros países europeos.

06.06.2008 DW-TV Projekt Zukunft Essen

Comida de hospital: no siempre la mejor.

El informe fue presentado por Cornel Sieber, catedrático de Geriatría en la Universidad de Núremberg y uno de los iniciadores del estudio, en el Congreso Anual 2008 de las Sociedades de Medicina Alimentaria de Alemania, Suiza y Austria, llevado a cabo en Hamburgo.

Nada menos que el 20 por ciento de los 6.000 pacientes que participaron en el estudio sufría de desnutrición. Pero Sieber estima que el porcentaje de pacientes subalimentados y mal alimentados es mucho mayor. Como la participación de las instituciones analizadas fue voluntaria, debe partirse que se trata de una selección de las mejores, dice Sieber.

Personal mal preparado

Los cuidados proporcionados a los pacientes en esas instituciones eran en general satisfactorios. No obstante, se constató que en muchos casos el personal no estaba en condiciones de reconocer un estado de desnutrición.

Hacer comer lo suficiente, sobre todo a personas mayores, no es, sin embargo, nada fácil. Pues a menudo los pacientes sufren de enfermedades y dolencias tales como demencia, Parkinson o parálisis faciales, que dificultan la ingestión de alimentos.

En el estudio se constató que la mitad de los pacientes en los hogares de ancianos analizados no podían comer solos. Una mala alimentación hace aumentar la mortalidad y conlleva el peligro de que el paciente no pueda volver a levantarse de la cama después de una infección o una operación.

Por ello, también personas mayores vigorosas deben cuidar de no perder mucho peso, dice Sieber. Pues en ese caso se reduce la masa muscular y, a diferencia de las personas jóvenes, generalmente no puede recuperarse. Cuanto menor es la masa muscular, mayor es la posibilidad de fracturas óseas, lo que genera un círculo vicioso de pérdida de músculos y decrepitud.

Excesivamente o demasiado poco

También en los hospitales y clínicas se tiene muy poco en cuenta que un buen estado alimentario de los pacientes evita complicaciones, acorta la convalecencia y mejora considerablemente las posibilidades de supervivencia.

En los centros de tratamiento intensivo (CTI) se han cometido en los últimos años muchos errores al respecto, dice el Dr. Georg Kreymann, de la Clínica de Medicina Intensiva de la Universidad de Hamburgo-Eppendorf. Hace algunos años se alimentó a los pacientes de CTI excesivamente y luego demasiado poco, con consecuencias igualmente negativas.

Una alimentación adecuada reduce considerablemente la mortalidad en la medicina intensiva. Por ello, el Dr. Arvid Weimann, de la Clínica de Cirugía General y Visceral de la Clínica St. Georg, de Leipzig, califica de preocupante el resultado de una encuesta realizada en varios hospitales alemanes: uno de cuatro pacientes analizados estaba mal alimentado, sobre todo personas mayores, enfermos de cáncer y pacientes con enfermedades del estómago y los intestinos.

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