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La prensa opina

De salvador a enterrador

La prensa europea de hoy demanda cordura al presidente de Kenia, país que se hunde en el caos y la violencia.

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Cartel de campaña del presidente Kibaki, en Nairobi.

El Frankfurter Rundschau analiza las opciones políticas del presidente de Kenia ante la grave situación que se vive en ese país africano: „¿Realmente necesitaba este hombre tales complicaciones? Mwai Kibaki tiene 76 años de edad, es considerado el personaje más rico de Kenia y, luego de resultar derrotado en elecciones limpias, pasaría como jefe de Estado ejemplar a los anales del país esteafricano. A lo largo de un lustro, Kibaki gobernó Kenia mucho mejor de lo que lo habían hecho sus dos antecesores. Si, en cambio, no quiere inscribirse en la historia como el enterrador de una nación en pleno auge turístico, sólo le queda una salida: en vez de comportarse como un maquiavélico inamovible, debe sentarse a dialogar con el opositor Odinga. Sólo la intervención de éste puede poner un alto a los sangrientos disturbios.”

Como una estrella

A su vez, el tageszeitung de Berlín habla sobre el trasfondo de esta crisis : "Cuando los kenianos eligieron a Mwai Kibaki, hace cinco años, éste prometió acabar con la corrupción y la anarquía gubernamental, y por ello fue celebrado como si se tratara de una estrella del pop. Hoy no podría siquiera pisar la calle. No se puede condenar a los kenianos por sentirse defraudados. Fortalecida por la experiencia que significó la elección de Kibaki, la sociedad se aprestó a quitar la corona a su presidente. Pero no pudo hacerlo. La frustración corre sobre todo a cargo de la juventud, a la cual le fue arrebatado el último rastro de esperanza. No puede verse con buenos ojos lo que ha sucedido, pero la reacción es comprensible.”

Sanciones necesarias

Desde Londres, el Financial Times comenta los sucesos kenianos de la siguiente manera: “Debe hacerse entender a Kibaki que su gobierno es ilegítimo. Si se niega, los programas occidentales de ayuda al desarrollo para ese país deben ser congelados y ese dinero, en cambio, debe ir a parar a programas de emergencia así como a la decidida intervención de la Unión Africana. No sólo los servidores públicos corruptos, sino Kibaki y su equipo de gobierno por entero, deben ser rechazados al pedir visas para el extranjero. Y si el opositor Odinga y sus seguidores también son pillados promoviendo la violencia, deben enfrentarse a las mismas sanciones. Pase lo que pase, el mundo debe prepararse para lo peor en Kenia; al mismo tiempo, debe hacer todo lo que esté de su parte para que ambas partes vuelvan a la cordura.”

Conflicto generacional

Der Standard, periódico editado en Viena, ve en el conflicto actual un choque de generaciones en la sociedad de Kenia: “Kibaki, que se presentó en 2002 como un luchador por la democracia, se ha quitado el velo. Ha demostrado que guarda mayor lealtad hacia los miembros de la llamada ‘mafia del Monte Kenia' que a la población de su país. El antiguo ministro de Finanzas y vicepresidente figura desde hace una eternidad en la política. Ahora busca obstaculizar el retiro de su propia generación, que desde la independencia en 1963 se ha anclado en la economía y la administración públicas. Pero eso es exactamente lo que quieren los kenianos, conforme a todas las encuestas preelectorales. La crítica abierta a Kibaki mostró un nuevo grado de confianza en una sociedad cuya economía crece al cinco por ciento anual, y en la que existe libertad de prensa.”

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