1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Salud

Cura para el mal de comprar

¿500 pares de zapatos y 80 chaquetas? Síntoma de oniomanía, el mal del comprador compulsivo. Especialistas de Erlangen han probado, con éxito, un método que si bien no erradica sus causas, lo interrumpe.

default

¿Sale a comprar todos los días?

¿Compro, luego existo? O quizás, ¿compro más, soy más? Algo de esto hay probablemente en el fondo de esas sicologías que conducen a una espiral de consumo en cuyo fondo hay noches en vela, deudas, depresiones, angustia, desórdenes en la alimentación…. Un modelo probado en el contexto de un estudio de la Universidad de Erlangen asegura que puede sacar durante una terapia de doce sesiones a los compradores patológicos de su oniomanía, no a través de una imposible abstinencia, sino reforzándolos en el control de egresos y, básicamente, en su autocontrol.

“Esta patología es un exceso muchas veces oculto por años”, informan Astrid Müller y Martina de Zwaan del Departamento para Psicoterapia y Psicosomática de la Clínica Universitaria de Erlangen. Un exceso que provoca en la persona afectada y en su entorno un sufrimiento enorme. Entre un 6 y un 8 por ciento de la población alemana se ve afectada por este mal cuyos síntomas tienen un amplio espectro: ganas locas de salir a comprar; la adquisición repetida del mismo artículo, de cosas inútiles o de objetos que poco después son regalados a las personas más cercanas.

Lo que los mueve es, por lo general, el gusto por el acto de comprar; minutos después de “perpetrado”, el remordimiento aparece. “Una de las cosas más placenteras durante la compra”, informa Müller, “es el contacto con los vendedores”. Si bien más los jóvenes que los mayores, más las mujeres que los hombres tienden a la oniomanía, todos –sin importar estrato o clase social- estamos amenazados.

Bazares privados

Una de las personas que se puso en manos de las especialistas de Erlangen es una secretaria de 52 años, vive con su hija de 13. Las cosas coloridas y alegres le llaman mucho la atención. Cuando sale de su casa, cuenta, su única intención es salir a pasear. En el camino, sin embargo, encuentra algo bonito y muchas veces baratito, y tiene que llevárselo consigo. Lo malo es que esto sucede casi todos los días. Entretanto, 170 chaquetas, 200 pantalones y 500 pares de zapatos hay en su casa. Su deuda asciende a 50.000 euros.

Martina de Zwaan

Dr. Martina de Zwaan

Astrid Müller

Dr. Astrid Müller

Otra -una asistente de médico de 55 años, casada, con cuatro hijos y varios nietos- siguió comprando dos veces a la semana a pesar de que su deuda rozaba los 35.000 euros. Cosas exclusivas y caras adquiría, para el marido, los hijos, los nietos… la mayoría de las prendas nadie las utiliza.

¿Una nueva cura para un viejo mal? ¡Siga leyendo!

DW recomienda