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Salud

¡Cuidado con la comida hecha!

Los platos congelados son prácticos, pero no muy saludable: contiene pocas fibras, demasiada sal y las grasas equivocadas, tal como se constató en un estudio de la UE.

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Comprando comida congelada en el supermercado: mucho que mejorar.

La vida moderna depara algunas comodidades. Una de las más apreciadas sea quizás no tener que cocinar, por lo menos no siempre. Uno va al supermercado, compra una comida congelada y no tiene más que calentarla en el microondas. La Unión Europea quiso saber hasta qué punto esa comida es saludable y encargó un estudio a un grupo de especialista en Viena.

Los primeros resultados ya están sobre la mesa. De acuerdo con el análisis de los vieneses, que acaban de ser presentado en Bonn, los platos comprados hechos tienen, por lo menos en los supermercados europeos, varias deficiencias: el contenido de fibras es demasiado reducido, las comidas contienen demasiada sal y las grasas no son las mejores.

Fertiggericht und Supermikrowelle auf der Domtechnika

Comida hecha en el microondas: cuidado con las grasas.

Todos los productos analizados contenían una porción de carne o pescado, una salsa, en algunos casos verdura y un glucógeno, ya fueran papas, arroz o fideos. Sobre todo el análisis del contenido de sal arrojó un resultado muy parejo: todas las comidas hechas contenían demasiado cloruro de sodio, mucho más que lo recomendado por los nutricionistas.

¿La sal de la vida?

Abundante sal en la comida aumenta la percepción sensorial de los sabores, pero, y eso es lo decisivo, es un factor que aumenta el riesgo de alta presión y en consecuencia de enfermedades cardiacas y vasculares. Hoy por lo general se come todo demasiado salado. Sería importante entonces que por lo menos en la producción industrial de comida se pusiera atención a ese aspecto, concluyen los investigadores.

Otro déficit de la comida hecha es la falta de fibras. Las partes indigeribles contenidas en los alimentos facilitan el funcionamiento del estómago y ayudan a mover los intestinos. Y, como en tantas cosas, el movimiento le hace bien al organismo. No mucho cuidado han puesto los fabricantes de comida hecha en ese factor: sus platos contienen definitivamente muy pocas fibras.

Bild3- Denis Leger-Tafelspitz

No hay como una comida hecha en casa.

Objeto de crítica de los investigadores es también el contenido de grasas de la mayor parte de la comida hecha. El problema no es tanto el volumen, sino la calidad de las grasas: en los platos hechos priman los ácidos grasos saturados. Ese tipo de lípidos se encuentra principalmente en las grasas animales, pero también en los aceites de coco y palma. A diferencia de las grasas insaturadas, las saturadas aumentan el colesterol y provocan problemas cardiovasculares.

Ideas no faltan, sólo hay que llevarlas a la práctica

Los investigadores no dan por terminado su trabajo con el análisis de la comida. También publicarán próximamente recomendaciones para mejorar la comida hecha y llevar los consejos a la práctica en cooperación con la industria del sector. No se trata aquí de rechazar por completo los platos congelados. A menudo basta con algunas pequeñas modificaciones.

Ideas para una optimización alimentaria de la comida hecha no les faltan a los expertos. Por ejemplo aumentar los componentes de pescado, sobre todo de agua salada, que contiene más ácidos grasos omega 3. Esos ácidos grasos poliinsaturados reducen las enfermedades cardiovasculares, mejoran la actividad cerebral y ayudan a reducir las depresiones.

A la comida hecha tampoco le vendría mal una mayor proporción de verdura y arroz integral en lugar de pulido. También cuando se trata de platos con pasta, son preferibles los fideos hechos con harina integral en lugar de blanca. Pronto podría suceder que los fabricantes pusieran en el envase de sus productos: plato optimizado en el marco de un estudio de la Unión Europa. En ese caso sí, ¡buen provecho!

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