Contra la crisis, ″invertir y crear empleo″ | Economía | DW | 01.05.2013
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Economía

Contra la crisis, "invertir y crear empleo"

¿Cómo mejorar la situación de los trabajadores en la Unión Europea? Invirtiendo, no ahorrando. Esa es la receta que aconseja el vicepresidente de la Confederación Europea de Sindicatos, Patrick Itschert.

Deutsche Welle: Sr. Itschert, ¿cuál es su mensaje a los trabajadoresen el Día Internacional del Trabajo?

Patrick Itschert, vicepresidente de la Confederación Europea de Sindicatos.

Patrick Itschert, vicepresidente de la Confederación Europea de Sindicatos.

Patrick Itschert: Nuestro mensaje es, en lo que respecta a la Unión Europea, que se necesita urgente un cambio de rumbo, y que el objetivo principal de la economía y de las políticas financieras debe ser crear empleo y crecimiento económico, en lugar de seguir aplicando ciegamente esta política de ahorro y de competitividad que apunta únicamente a los salarios.

¿En qué etapa de la crisis se encuentra Europa en este momento? ¿Se podrá ver pronto una luz al final del túnel, o nos esperan tiempos peores?

La Comisión Europea y el Consejo de la UE anunciaron que pronto veremos una luz al final del túnel. Sin embargo, si se toman en cuenta los pronósticos coyunturales más recientes, es decir, de finales del 2012 y comienzos del 2013, la situación no mejorará. Lamentablemente, todavía no salimos del tramo más difícil.

En Europa hay opiniones divergentes sobre cómo resolver la crisis económica. Algunos gobiernos, como el de Alemania, opinan que tienen que seguir reduciendo el déficit fiscal, reformar el mercado laboral y aumentar la competitividad. Y el éxito económico de Alemania en ese sentido parece corroborar ese punto de vista. Por el otro lado, gobiernos como el de Francia, por ejemplo, aseguran que esa política no da resultado, al menos no en los países del sur de Europa, donde el desempleo y la recesión han aumentado. ¿Quién de los dos tiene razón?

El panorama europeo es diverso. En Alemania las cosas marchan bien, sin duda. Y debo decir que aquí la política de austeridad es importante. Pero Europa no es una isla. Es decir, que tenemos que seguir siendo competitivos.También hay que agregar que el éxito de Alemania se debe a que exporta bienes a sus países vecinos, algo que hasta ahora solo fue posible porque este país contaba con clientes y consumidores en dichos países. Pero si todos los miembros de la UE hicieran lo mismo que Alemania, si todos rebajaran los salarios, entonces caería la demanda en todo el mercado europeo.

Usted es partidario de reblandecer las medidas de ahorro, pero ¿eso no desembocaría en un mayor aumento del endeudamiento público, y haría, en consecuencia, que la gente sufra durante más tiempo como resultado de la crisis?

No, eso no es cierto. La política de ajuste demuestra que sucede justamente lo contrario. Esa política no ayuda a controlar el endeudamiento. Si comparamos el déficit de 2009 y 2012, en Portugal, por ejemplo, la deuda se incrementó en ese lapso de un 84 a un 124 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI). En España, de un 56 a un 84 por ciento del PBI, y en Grecia, de un 133 a un 157 del PBI. Es decir, que es exactamente lo contrario. En Bélgica, mi país, teníamos en 1995 un déficit del 135 por ciento del PBI, y logramos reducirlo en un período de 15 años, y sin dramas sociales, en un tercio, es decir, a un 90 por ciento. Por lo tanto, se necesita disciplina fiscal, pero no durante una recesión, ya que eso es perjudicial. En segundo lugar, Confederación Europea de Sindicatos aboga por un plan de inversiones en diversas áreas: en proyectos ecológicos sustentables, por ejemplo. Nuestros sindicatos alemanes lo llaman “Plan Marshall”. Ese programa de inversiones es necesario para alcanzar un crecimiento económico sustentable y combatir el desempleo. Y no debería ser financiado solo a nivel nacional, sino a nivel europeo.

¿Cómo evalúa usted el peligro que representa la división económica entre el norte y el sur de Europa?

Esa división es sumamente peligrosa, y está siendo fomentada por la política actual. Incluso la presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christiane Lagarde, opina que esa brecha es peligrosa para el desarrollo económico. Hemos llegado a un punto en el que hasta el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, señaló que las consecuencias sociales y económicas de la crisis ya llegaron al límite. Tengo la sensación de que hay gente que se da cuenta de lo que está pasando.

Las divergencias actuales entre las economías del sur y del norte de Europa también tienen que ver, creo, con las diferencias culturales y los distintos trasfondos históricos. Los trabajadores finlandeses tal vez piensen distinto de los griegos, y los polacos de los británicos. La Confederación Europea de Sindicatos representa a todos los trabajadores en Europa. ¿Se puede lograr representar a todos verdaderamente? ¿Tienen los europeos intereses en común?

Europa es como una familia, y el movimiento sindical europeo es una gran familia. Como en toda familia que se precie de serlo, hay ciertas reglas, y también ciertas diferencias de opinión, pero también hay solidaridad entre sus miembros. Y en tiempos de crisis, la solidaridad es fundamental.

Entrevista: Christoph Hasselbach (CP)

Editor: José Ospina Valencia

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