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Política

Conferencia contra racismo prosigue intentando evitar un fracaso

Tras las incendiarias declaraciones del presidente iraní, el encuentro de la ONU en Ginebra continúa con las negociaciones para alcanzar una resolución final. El acuerdo es posible, pero sólo con un texto de mínimos.

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Ahmadineyad calificó a Israel de "racista".

La Conferencia de la ONU contra el Racismo prosigue este martes (21.04.2009) en Ginebra tras la tempestad desatada por el discurso del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, quien calificó de "racista" al Gobierno de Israel en la sesión inaugural del encuentro. Unas incendiarias proclamas que generaron duras críticas desde el seno de la misma ONU y que provocaron el plante de los representantes de la Unión Europea (UE), que abandonaron la sala en protesta por el discurso de Ahmadineyad.

Cuatro días para restañar heridas

Las palabras del presidente iraní se unen a las ausencias de países como Estados Unidos, Italia, Australia o la misma Alemania. Unas circunstancias que ponen en duda el éxito de la conferencia y, por ende, del proceso iniciado en Durban en 2001, cuando unos 170 países se comprometieron a luchar de forma global contra la discriminación. Tras el tempestuoso inicio del encuentro de Ginebra, las delegaciones del centenar de países presentes se concentran ahora en la negociación de una resolución final.

BdT Proteste Ahmadinejad Antirassismus Konferenz in Genf

Manifestantes protestaron contra el discurso del presidente iraní.

Demasiados son, sin embargo, los obstáculos a superar de aquí al viernes, cuando concluye la conferencia. De entrada, la ausencia de destacados países, que pueden poner en entredicho la validez de la declaración final. Además, pese a los llamamientos a olvidar las incendiarias declaraciones de Ahmadineyad, la polémica planea sobre los trabajos de las delegaciones y puede dejar en un segundo plano el objetivo central de la reunión, la lucha contra el racismo y la xenofobia.

¿Otro fracaso?

Por último, lo sucedido hasta ahora en Ginebra recuerda en exceso lo acaecido en Durban hace ocho años. Ya entonces, las acusaciones de racismo a Israel por parte de los países árabes provocaron que el Gobierno hebreo y también Estados Unidos abandonaran la cumbre. La declaración final de 2001 expresaba la "preocupación" de los firmantes por la "difícil situación del pueblo palestino bajo la ocupación extranjera". El primer párrafo del borrador de la Conferencia de Ginebra se reafirmaba en la declaración y el programa de acción de Durban "tal como fue adoptado".

¿Significa esto que la reunión de Ginebra está condenada al fracaso? No necesariamente. Según los analistas, existen grandes posibilidades de que la cumbre se cierre con un acuerdo de mínimos. Eso sí, suavizando al máximo el borrador inicial para no herir sensibilidades. De momento, el nuevo documento habla ya de "lucha contra toda forma de racismo y xenofobia, incluida la que sufren todos aquellos bajo dominación extranjera". No hay, pues, referencias a Israel ni a Palestina.

Críticas unánimes a Ahmadineyad

Antirassismus Konferenz in Genf

Muchos asientos vacíos en la Conferencia de Ginebra.

A falta de negociar un consenso para que la cumbre culmine de forma positiva, donde sí que hay unanimidad es en las reacciones al discurso del presidente iraní en la sesión inaugural de la conferencia. Desde Estados Unidos, por ejemplo, se calificó su intervención de "vil y cargada de odio". "Sus comentarios alimentan el odio racial", aseguró el portavoz del Departamento de Estado, Robert Wood. También desde Naciones Unidas se cargó duramente contra Ahmadineyad. Su secretario general, Ban Ki Moon, acusó al mandatario iraní de "haber abusado del foro de Ginebra" y de haber "transgredido las reglas de Naciones Unidas".

Críticas a las que sumó también el presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Pöttering, quien condenó el discurso y lo calificó de "inaceptable". Desde Israel, el presidente Shimon Peres hizo extensivas sus críticas a la Conferencia de la ONU, a la que acusó de "aceptar el racismo antes que combatirlo". Desde el Vaticano, un portavoz de la Santa Sede calificó el discurso de Ahmadineyad de "extremista e inaceptable". Finalmente, desde Latinoamérica, el gobierno argentino expresó su "rechazo categórico" a las controvertidas declaraciones del presidente iraní y calificó de "inaceptable" la negación del Holocausto.

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