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Economía

Compra de bonos: ¿una buena idea?

Los Gobiernos de Italia y Francia están satisfechos. En Bruselas, sin embargo, predomina el escepticismo con respecto a la decisión del Banco Central Europeo de comprar bonos soberanos de países de la eurozona.

­Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, prefiere callar: “Nunca comento las decisiones del Banco Central Europeo, por lo menos no en público. El BCE es el responsable de la política monetaria, no nosotros”. Francia e Italia, por el contrario, alabaron la planeada compra de bonos y obligaciones por unos 1,2 billones de euros hasta septiembre de 2016 por parte del Banco Central Europeo. Matteo Renzi, el primer ministro de Italia, habla de “una importante decisión para mi país”. Para François Hollande, el presidente de Francia, “la compra de bonos generará un importante flujo de dinero hacia la economía europea y la hará crecer”.

En su conferencia de prensa en Fráncfort del Meno, Mario Draghi hizo trizas, sin embargo, las esperanzas de muchos países en dificultades financieras de que fuera a adquirir directamente sus bonos soberanos. Draghi resaltó que los comprará en el mercado secundario, es decir, cuando ya hayan sido emitidos y se comercialicen en las bolsas. Agregó que el valor de los bonos debe ser estable y que deben gozar además de una buena calificación. Y que no tiene preferencias por los bonos de ningún país en especial.

Extendido escepticismo

En Bruselas, numerosos europarlamentarios y economistas ven con escepticismo el programa de compra de bonos. Ni siquiera el grupo parlamentario de “La Izquierda” está del todo conforme. “El Banco Central da dinero al sistema financiero y no a la economía real”, dice el diputado Fabio de Masi, portavoz de Finanzas del grupo. Agregó que el anuncio de Draghi de no comprar por ahora bonos griegos es una “extorsión” a un probable futuro Gobierno izquierdista de Syriza en Grecia.

Para Markus Ferber, eurodiputado conservador por Alemania, la decisión de Draghi es completamente equivocada: “Solo tendrá efectos a corto plazo. A largo plazo es negativa para la eurozona. El BCE se entromete en la política monetaria, lo que no es su tarea”. Ferber agrega que, con la medida, Draghi dice querer combatir la deflación, pero que esta no existe: “si extraemos de la tasa de inflación la baja de los precios del petróleo y el gas, no tenemos deflación en Europa”.

En el mejor de los casos, ningún efecto

Volker Trier, vicedirector de la Asociación Alemana de Cámaras de Industria y Comercio (DIHK), dijo por su parte que la medida de Draghi no debería ser entendida por los Gobiernos europeos como una forma de financiar sus presupuestos y puso énfasis en que “no es lo adecuado para aumentar la productividad en la eurozona”.

Tampoco Mario Draghi quiere que países en dificultades, como Italia y Francia, crean ahora que pueden posponer las necesarias reformas. “En ese caso me habrían entendido mal”, subraya el presidente del BCE. Para el economista Guntram Wolff, del think tank Bruegel, con sede en Bruselas, la compra de bonos soberanos en el mercado secundario no es necesaria actualmente: “En el mejor de los casos, el programa no tendrá efecto alguno. En el peor, empeorará la situación”.