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América Latina

Colombia: construir juntos pueblos para lograr la paz

Colombia: paz, posconflicto, reconciliación: ¿eso cómo se logra ? "Trabajando mancomunadamente", responde a DW Tobias Merckle, quien preside la fundación Hoffnungsträger. Ésta ha creado "Pueblos de la Reconciliación".

Cárcel de Bellavista, en Medellín, Colombia.

Cárcel de Bellavista, en Medellín, Colombia.

DW: La situación en las prisiones se toma como indicador del respeto a los derechos humanos. Usted conoce Colombia desde muchos años, ¿cómo ha evolucionado este indicador?

Tobias Merckle: La situación en las prisiones sigue siendo muy crítica. La sobrepoblación es muy alta. La prisión de Bellavista, en Medellín, por ejemplo, fue construida para 600 prisioneros y en ella se encuentran cerca de 6.600. Es fácil imaginar lo que sucede entonces en esa prisión. Siempre vuelve a leerse en la prensa acerca de asesinatos dentro de las cárceles. Si bien es cierto que han mejorado, todavía hay mucho por hacer.

¿Qué ha mejorado concretamente?

En Bellavista, hace 15 años, había entre 40 y 60 muertes al mes. Ahora se registran unas pocas muertes al año. Esto sigue siendo demasiado, no obstante es una mejora ostensible.

¿Cómo se ha reflejado el conflicto armado en la composición de la población de las cárceles?

Entrega de armas en la cárcel de Bellavista.

Entrega de armas en la cárcel de Bellavista.

En las cárceles hay miembros de todos los grupos integrantes del conflicto. Hay problemas entre ellos. Ahí es muy importante el trabajo a favor de la reconciliación. En Medellín, en Bellavista, el gobierno nos ha encomendado una prisión con 440 presos. Hay una sección con guerrilleros, una con paramilitares y una con criminales comunes. 

¿Existen porcentajes? ¿Hay más guerrilleros, más paramilitares o más criminales comunes?

Los datos varían según la prisión y la región.

Usted preside la fundación alemana Hoffnungsträger. ¿Cómo trabaja esta fundación en Colombia?

Colaboramos con nuestro socio Prison Fellowship en Colombia. Éste trabaja desde hace más de 30 años en las cárceles del país y colabora con el trabajo de reinserción del gobierno. También en el proceso de paz es muy activa. Tienen un programa en donde ponen en contacto a la víctima con su victimario para hablar sobre las consecuencias que han tenido los crímenes cometidos. Para la víctima, esto representa un paso muy grande en el procesamiento de lo sucedido. Sólo así puede haber reconciliación. Es fascinante cómo sucede. Fuera de las prisiones, Prison Fellowship trabaja en regiones donde exparamilitares y exguerrilleros apoyan a las víctimas en la reconstrucción de la infraestructura destruida de sus pueblos.

¿Cuán importante ha sido la experiencia de otros conflictos para este trabajo?

La experiencia en Ruanda nos ha aportado mucho. Allí también se han instalado "Pueblos de la Reconciliación", en donde después del genocidio los asesinos han vuelto a su pueblo, a vivir al lado de los familiares de las víctimas. La pregunta que se plantea es si el resto de su vida quieren vivir llenos de odio y con sed de venganza. La alternativa es dejar atrás el pasado y continuar, juntos. En Ruanda, los asesinos han construido casas para los deudos. Cuando éstas están terminadas, las víctimas ayudan a los victimarios a construir sus propias viviendas. 

Hemos adecuado esta experiencia al contexto específico de Colombia. Por eso, guerrilleros, paramilitares y víctimas trabajan juntos en la reconstrucción de escuelas, puentes, iglesias. El trabajo mancomunado, mirando hacia el futuro, los une y les permite dejar atrás el pasado.

¿Cuánto tiempo toma la reconciliación?

Por un lado, mucho tiempo. Por otro lado, el tiempo para reconciliarse es ahora. Si no aprovechamos la oportunidad que brindan los Acuerdos de Paz, es muy posible que se formen nuevas estructuras y vuelva a haber conflicto. 

La fundación Hoffnungsträger es una iniciativa del sector empresarial alemán. ¿Cuál es su objetivo final?

Tobias Merckle (centro) durante una jornada de trabajo en un Pueblo de la Reconciliación.

Tobias Merckle (centro) durante una jornada de trabajo en un "Pueblo de la Reconciliación".

El objetivo es ofrecerles una esperanza a los, supuestamente, desahuciados. Para que ellos sean multiplicadores. Queremos ayudar a personas a volver a  ganarse la vida, a construir su futuro, sean los prisioneros o sus hijos. En muchos países trabajamos con menores: ellos no tienen ninguna culpa de que sus padres estén en prisión, pero sufren las consecuencias. Muchas veces acaban en la calle. Con nuestro trabajo intentamos evitar que entren en el círculo vicioso y ellos mismos terminen en la cárcel. Facilitamos que asistan a una escuela, por ejemplo.

Desde hace años, muchas organizaciones internacionales están presentes en Colombia velando por los derechos humanos. ¿Su fundación coopera con la labor de otras, con la Unión Europea, con la ONU?

Prison Fellowship en Colombia colabora con las organizaciones gubernamentales que se ocupan de los desmovilizados, tanto de los paramilitares como de la guerrilla. Colaboramos estrechamente  también  en la selección de los que van a participar en "Pueblos de la Reconciliación".

Con el proceso de paz y en la etapa del posconflicto, ¿su labor va a cambiar?

Proyecto de la Fundación Hoffnungsträger, en Ciudad Bolívar.

Proyecto de la Fundación Hoffnungsträger, en Ciudad Bolívar.

El proceso de paz abre infinidad de posibilidades. Podemos imaginarnos ampliar nuestros proyectos, tanto en las cárceles como en la reconstrucción de pueblos. La experiencia que tenemos en Brasil –en donde nos encargamos de unas 50 cárceles que se autogestionan- podría también servir en Colombia. En programas especiales podríamos encargarnos de que los excombatientes se preparen para una vida sin violencia. Que aprendan un oficio. También podemos seguir trabajando en el campo de la reconciliación. En los acuerdos consta que los excombatientes deben hacer trabajo comunitario; esto cuadra bien con nuestra idea de los "Pueblos de la Reconciliación".

En las prisiones ustedes trabajan con líderes de guerrilleros, paramilitares y de delincuentes comunes. ¿Hay alguna característica diferente en cada uno de estos grupos y en su motivación para cooperar con el programa de su fundación? 

Efectivamente, cada sección tiene un líder. A cada uno de ellos le hemos preguntado si están dispuestos a dejar la violencia, las drogas, el narcotráfico. Todos, sin diferencia, afirman querer dejar atrás el pasado. Muchos de ellos hasta ahora han podido mantener a sus familias a través de negocios ilícitos. El desafío es ahora poder ofrecerles una perspectiva laboral, ingresos. Por supuesto también en todos los grupos hay quien no acepta nuestra propuesta. Por cierto, cabe mencionar que hemos hablado con líderes de las FARC y del ELN. Tienen gran interés en nuestro programa de reinserción, en el marco de los Acuerdos de Paz.

ELN es una palabra clave. En su opinión, ¿cuán importante es que el ELN llegue pronto a un acuerdo de paz con el gobierno colombiano?

Increíblemente importante. Sería una verdadera lástima que se desaprovechara esta oportunidad, pues la guerra continuaría en el país. Espero que ELN y gobierno colombiano comiencen pronto y, a la brevedad posible, consigan un acuerdo de paz.

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