Cascos azules impotentes ante guerra civil en Siria | Política | DW | 28.05.2012
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Política

Cascos azules impotentes ante guerra civil en Siria

El Plan de Annan se concibió para ponerle fin a la guerra civil en Siria. Pero la violencia continúa. Los observadores de las Naciones Unidas no pueden intervenir, aún siendo el plan la única alternativa realista.

Actualmente, 260 cascos azules están estacionados en Siria

Actualmente 260 cascos azules están estacionados en Siria

Las tropas del gobierno sirio siguen torturando, asesinando y vejando a los combatientes opositores. A diario llegan nuevos informes de balaceras, bombardeos y atentados. Las últimas agresiones son recientes: el pasado 25 y 26 de mayo murieron más de 100 personas, entre ellas por lo menos 32 niños, en un ataque con tanques a edificios de civiles en la ciudad siria de Al Hula al noroeste de la ciudad Horms, el centro de la resistencia opositora. Según declaraciones de activistas, las tropas del régimen de Assad abrieron fuego en el asentamiento de Taldo. Se estima que fueron disparados centenares de granadas y misiles.

Manifestación contra la masacre en Siria

Manifestación contra la masacre en Siria.

El armisticio que se negoció con el Plan Annan y que está en vigor desde abril, ya solo es letra muerta. Cada vez más opositores se están armando para la lucha. Mediante un comunicado, el Ejército de Siria Libre demandó a la ONU ponerle alto al conflicto, porque de otra forma se verían obligados a desligarse del armisticio. Ya antes de los recientes sucesos trágicos, una comisión de investigación de derechos humanos de la Naciones Unidas expresó su temor de que "aumentara la militarización" en el conflicto. El General de Brigada Robert Mood, jefe de la misión de observadores de las Naciones Unidas en Siria, se refirió a la peor masacre desde que comenzaron las protestas en Siria como "tragedia brutal".

300 observadores para todo el país

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Kofi Annan negoció el plan de paz.

Todavía a mediados de mayo se había mostrado optimista acerca de su misión, señalando que después de la llegada de los observadores "la situación se tranquilizó inmediatamente". Mientras tanto, ya se encuentran 260 observadores de la ONU en el país, y está planeado aumentar su número a 300. También Alemania quiere participar en la misión, enviando hasta diez militares. El objetivo de esta tropa de la ONU es supervisar el cumplimiento del plan de seis puntos de Kofi Annan, el enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe. El plan consiste en establecer un diálogo político, asegurar el acceso de las organizaciones humanitarias, liberar a presos políticos y garantizar la libertad de oficio a periodistas así como la libertad de manifestaciones y reuniones. Sin embargo, hasta ahora, el régimen no ha cumplido realmente los requisitos, afirma Corinna Hauswedell, Investigadora de Paz en el Centro Internacional para la Conversión de Bonn.

Al parecer, el presidente sirio Baschar al-Assad quiso ganar tiempo. Con su aprobación al Plan Annan, se redujo la presión internacional a su régimen. Para terminar realmente el conflicto, Assad tendría que dimitir o por lo menos entregar una parte del poder a la oposición. "Pero eso de seguro no figura en la agenda del régimen", dice Hauswedell. Al contrario, los tropas de Assad siguen atacando a opositores y manifestantes y además, como demuestra la masacre de Al Hula, con la misma intensidad de violencia.

Más presión sobre el régimen

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ONU condena la violencia en Siria.

También Rolf Mützenich, vocero de asuntos exteriores del grupo parlamentario socialdemócrata alemán, duda de las intenciones de compromiso de Assad. Por eso debería aumentar la presión: "Desearía que el consejo de seguridad de la ONU intentaría influir más en el régimen por medio de un nueva resolución." Pero el comité de la ONU está dividido. China y Rusia, dos países con derecho a veto, condenaron la masacre sin culpar a las fuerzas de Assad. Durante los últimos meses, estos países siempre han abogado en favor de Assad, impidiendo una operación más grande en Siria.

En vista de las dificultades para encontrar una mayoría en el Consejo de Seguridad de la ONU, opositores sirios demandan una intervención militar sin aprobación del organismo. Mützenich rechaza esto: "Operativos aislados sin legitimación, que no se llevan a cabo en concordancia con el derecho internacional, seguramente no van a solucionar la situación de ninguna forma." El gobierno alemán opina parecido. Como sea, actualmente no hay mucha disposición a nivel mundial de intervenir militarmente en Siria.

Nada de armas para la oposición

Igualmente, la investigadora Hauswedell rechaza el suministro de armas a la oposición: "Eso sería una política mortal, también en el sentido de un acuerdo pacífico." Ya desde ahora, países del Golfo como Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos apoyan financieramente a la oposición. Aparentemente, este dinero va destinado al sueldo de los rebeldes. Pero no se puede descartar que el dinero se use para financiar la compra de armas. Según Corinna Hauswedell, todavía es demasiado temprano para renunciar al Plan Annan: "Por el momento, no tenemos otra alternativa posible." Se tiene que seguir siendo realista, asegura también el político socialdemócrata Mützenich. "Por ahora, es el único plan en el que la comunidad internacional intenta seguir adelante en conjunto. Lamentablemente, tenemos que vivir con lo que es posible en el escenario político," afirma.

Se deberá esperar a ver cómo se desarrolla la situación, así Mützenich, cuando la misión haya alcanzado su fuerza completa con 300 observadores.

Pero según el General de Brigada Robert Mood, jefe de la misión de observación de la ONU, queda claro que "si los partidos opositores no aceptan el diálogo, los observadores, sin importar cuántos sean, no podrán detener la violencia de forma duradera".

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