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Europa

Brexit: Los británicos no se aclaran un año después

Un año después del referéndum, los británicos se sienten frustrados por la falta tanto de progresos como de claridad en el proceso. Y el plazo de dos años impuesto por el Artículo 50 va pasando.

Esta semana se cumple un año desde que Gran Bretaña votó por el brexit. El referéndum del 23 de junio de 2016 inició un convulso período político. Theresa May asumió el cargo de primera ministra, activó el Artículo 50, convocó elecciones y perdió su mayoría. Y todavía no está claro lo que significará el brexit.

"El brexit se ha demorado en primer lugar por las elecciones, pero también por los debates sobre cuál debe ser la agenda británica para el brexit", dice Matthew Cole, profesor de historia en la Universidad de Birmingham. "Theresa May hizo un honorable intento de cerrar este debate en enero con su discurso sobre la salida del mercado único, dejando la unión aduanera y tomando el control de la inmigración, pero las elecciones generales han ampliado considerablemente ese debate".

El reloj para la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea está marchando: el Artículo 50 establece un plazo de dos años. Tendría que estar acordado en marzo de 2019, pero aún no han comenzado las negociaciones en serio. El referéndum reveló profundas divisiones en Gran Bretaña. Un 52% votó a favor de dejar la UE, frente a un 48% que votó por la permanencia. ¿Cómo se sienten los británicos un año después?

Opiniones divididas

"No creo que mi opinión haya cambiado desde la votación, creo que es una idea terrible y nadie ha presentado convincentemente un argumento sobre por qué debemos seguir adelante", dice Oliver Zanetti, investigador asociado de la Open University. "Nadie tiene la valentía o la inteligencia de decir que no hay coherencia en esto, no lo estamos haciendo por una razón, lo estamos haciendo porque nadie nos va a decir que no lo hagamos… es absolutamente descorazonador".

Cuando May llamó a las elecciones generales de este mes, esperaba arrasar. De hecho, perdió su mayoría debido a una campaña desastrosa del partido Conservador y un resurgir inesperado del Laborista. Durante la campaña, la cuestión del brexit quedó en un segundo plano respecto a las demandas contra la austeridad presupuestaria de los laboristas.

"En muchos casos, el enojo de la gente hacia la UE no es propiamente contra la UE. Se convirtió en un voto de protesta contra las estructuras políticas en general; estructuras que han marginado a la gente", dice la escritora Rosa Rankin-Gee, que vive entre Londres y París. "Parecía que el pueblo británico dijo 'basta' e inició una revolución, para mí al menos, la equivocada".

Seguir hacia adelante

Aunque el 48% votó a favor de seguir en la UE, encuestas más recientes sugieren que una proporción significativa de esos votantes ahora creen que es el deber del gobierno perseverar en el brexit. Sin embargo, la vaguedad sobre lo que esto quiere decir para Gran Bretaña es frustrante, incluso para aquellos que querían irse.

"El debate político y mediático es muy pobre. Sí, el brexit es complicado, pero un año después no hemos ni siquiera superado las discusiones más básicas sobre lo que realmente significa y los costos que implica", dice Paul Gabriel, un profesor que apoya salir de la UE. "Creo que muchos políticos y periodistas no entienden realmente los problemas, por lo que siguen repitiendo los eslóganes. Y quienes sí lo entienden no son del todo honestos, por ejemplo, sobre el hecho de que casi seguro que necesitaremos un periodo de transición".

Tras la sacudida del resultado electoral, se han hecho algunos llamamientos por la colaboración transversal entre los partidos para conducir el brexit, una cuestión muy partidista hasta ahora. "En las impredecibles circunstancias actuales, el calendario del Artículo 50 es poco realista y por lo tanto parece que brexit va a dominar la política británica durante algún tiempo", dice Cole. "Lo mejor para evitarlo es algún tipo de posición de consenso. Los políticos experimentados ya lo comentan en privado y, hasta cierto punto, en público. Esto está siendo tratado casi como una guerra, donde hay una necesidad de confrontación dicotómica".

Samira Shackle (LGC/JCG)

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