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Política

Brasil se perfila como potencia energética global

La dependencia energética es un peligro para cualquier país, máxime para naciones en desarrollo que tienen una mayor demanda energética. La futura potencia es Brasil que apuesta por los combustibles ecológicos.

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Lula y Chávez se disputan la hegemonía latinoamericana.


Un encuentro de especialistas deliberó en la Universidad de Colonia sobre los riesgos y oportunidades que representan las energías renovables para América Latina. El peligro que supone el cambio climático, así como la preocupación global en torno a la seguridad energética, hacen buscar febrilmente alternativas a los combustibles fósiles. En este contexto Brasil destaca como país pionero en la conformación de un nuevo modelo energético. La nación del Cono Sur no sólo cubre un 40% de su demanda energética con una mezcla de bio-combustibles y etanol a base de caña de azúcar, sino que asume un papel ejemplar al regalar la tecnología a otros países latinoamericanos para que desarrollen sus propios bio-combustibles y reduzcan el riesgo de la dependencia energética.

Brasil vs. Venezuela

Lula präsentiert Sicherheitsprogramm für Brasilien

Lula da Silva, sabe como lograr la seguridad energética.

La investigadora alemana Christina Stolte, del Instituto alemán para Estudios Globales y Regionales (GIGA), con sede en Hamburgo, sostiene que en América Latina, Brasil y Venezuela se disputan una hegemonía regional basada en los energéticos.

“Chávez ha reconocido la poderosa estrategia detrás del discurso a favor de los bio-combustibles y el etanol de Lula y se ha posicionado como un férreo crítico de estas fuentes de energía. Pero a largo plazo Brasil tendrá más éxito con su estrategia basada en el etanol frente a Venezuela, cuya riqueza petrolera le permite venderlo barato a otros países y de paso fomentar en ellos una dependencia hacia Venezuela”, afirma Stolte.

La investigadora añade que los países latinoamericanos que han mostrado el mayor ritmo de crecimiento tendrán una gran demanda energética en los próximos años. “Incluso el petróleo barato de Chávez, tiene un costo, así que el cultivo de maíz o caña de azúcar para su uso como fuente de energías renovables, el modelo brasileño, es más redituable que el modelo venezolano”, afirma.

Ölplattform der Petrobras in Rio de Janeiro

Plataforma petrolera de Petrobras, en Río de Janeiro.

Nuevos Yacimientos

La semana pasada el gobierno de Lula y la estatal Petrobras anunciaron el descubrimiento de un nuevo yacimiento de crudo de una capacidad de entre 5.000 y 8.000 millones de barriles. Se encuentra en las profundidades de la llamada Cuenca de Santos, en el litoral sureste del país. Según las autoridades, es una fracción de un yacimiento gigantesco que colocará a Brasil entre los 10 mayores productores y exportadores del mundo.

El mayor campo petrolero descubierto en la historia del país motivó ya la promulgación de una nueva Ley de Hidrocarburos para que el gobierno asegure su control sobre esta riqueza. Pero el gobierno de Lula sigue firme en su estrategia basada en la producción de biocombustibles y etanol como fuente de energía alternativa, ambientalmente sana y socialmente sustentable.

Cuotas en países industrializados

USA Lagerhalle mit Rohzucker für Ethanol Produktion

Toneladas de azúcar sin refinar para la producción de etanol en EEUU.

“Estados Unidos quiere cubrir, en los próximos diez años, un 15% de su demanda de combustibles a través de fuentes ecológicas, la Unión Europea impuso una cuota del 10% hasta el año 2020. Estas cuotas hay que cubrirlas y en los países industrializados europeos hay poca superficie cultivable por lo que no pueden cubrir sus necesidades de combustible con su propia producción. Por ello los europeos tienen un enorme interés en producir en el extranjero etanol y diesel ecológico para poder cubrir su propia demanda. No se quiere continuar la dependencia respecto a los combustibles fósiles. Algunos productores como Rusia y Venezuela utilizan estos recursos como medio de presión política, además, se sabe que estos recursos se agotarán algún día”, sostiene.

En el encuentro económico de Davos, Lula propuso a países industrializados que financien la producción de biocombustibles en países en desarrollo haciéndoles ver que el beneficio es doble: ayudarán efectivamente a combatir la pobreza y a que dichas naciones contribuyan por su parte a la reducción de gases de efecto invernadero. Esta postura coloca a Brasil como interlocutor estratégico ante países industrializados y en desarrollo.

La investigadora afirma que la política energética brasileña ha ayudado a posicionar al país en el contexto internacional. A nivel regional ha impedido una hegemonía de Venezuela y le ha permitido aumentar su área de influencia más allá de sus países vecinos.

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