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América Latina

Brasil dejó de ser un ejemplo en América Latina

Mientras Rousseff responde a la guerra jurídica con maniobras políticas, la figura de Brasil como miembro ejemplar de la familia latinoamericana se hace trizas. Ahora hay un virtual vacío de liderazgo en América Latina.

Brasil no le pertenece al Partido de los Trabajadores, dice esta pancarta de protesta en Brasilia.

"Brasil no le pertenece al Partido de los Trabajadores", dice esta pancarta de protesta en Brasilia.

“La crisis de Brasil radica, en primera medida, en las deficiencias estructurales de su sistema político, que no representa la diversidad de su sociedad y permite un vínculo entre economía y política, propiciador permanente de la corrupción”, dice a DW Sérgio Costa, profesor de Sociología Latinoamericana de la Universidad Libre de Berlín. Según Costa, “la economía se sirve de la política y viceversa, generando una dependencia mutua que permite la financiación de campañas políticas por parte de empresas y grupos nacionales y extranjeros, que luego esperan favores en retribución al apoyo económico”.

La otra causa de la actual crisis es, según Costa, “la incapacidad de la presidenta Dilma Rousseff de lograr un Gobierno estable, con la ayuda del conservador Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB)”. Una estabilidad que Lula logró, gracias a su espíritu conciliador. En este sentido, se trata de la crónica de una crisis anunciada, toda vez que “Rousseff ganó la reelección por un mínimo margen, resultando en su débil mandato, que hoy tambalea”.

Si no lo logra Brasil, ¿quién más en América Latina?

Para Sérgio Costa “el escenario que ofrece Brasil es muy triste para América Latina: después del auge económico de Brasil, que permitió una pequeña pero importante mejora en la redistribución de los ingresos y las condiciones de vida de los más pobres, se esperaba que se convirtiera en un ejemplo para los demás países de la región”. Pero el éxito de Brasil se basaba en la inestabilidad: la masiva exportación de productos agrícolas y materias primas a clientes como China, que no aguantó más su crecimiento y redujo fuertemente la demanda. “Una equivocada estrategia de crecimiento que es también un retrato de algunos países de América Latina”, acota el profesor Costa, también economista de la Universidad de Minas Gerais.

Es más, la crisis de Brasil, cree Costa, se parece cada vez más a una réplica de la debilidad institucional que cunde en otros países latinoamericanos, “porque está poniendo en jaque la capacidad de la democracia brasileña de soportar un tiempo de dificultades”. Por lo demás, todo parece que la Justicia está haciendo lo que debe hacer: investigar, juzgar y condenar a los corruptos de las altas esferas. “Solo que no se puede negar que las investigaciones se han centrado en los funcionarios del Partido de los Trabajadores mientras otros partidos, igual de corruptos, no son tocados”, es la impresión de Sérgio Costa, aunque advierte que hoy por hoy "no se puede decir que la Justicia solo persigue a los pobres”.

¿Se busca líder regional?

En definitiva, insiste Costa, "América Latina se ve afectada por la crisis brasileña en el sentido en que el liderazgo regional de izquierda que abanderaba Brasil ha perdido legitimidad, porque el respeto cosechado se basaba en que se creía honesto, libre de corrupción, diferente a los partidos y gobiernos de todas las pelambres que se han servido de las arcas públicas indiferentes a la pobreza de las mayorías". El estruendoso fracaso de Brasil es, realmente, una tragedia para todos aquellos que luchan, con o sin afiliación política, contra la injusticia social en la región con la mayor desigualdad del mundo.

En América Latina, aparte de los efectos políticos también deben tenerse en cuenta los efectos económicos de la crisis, toda vez que Brasil es una potencia regional. Ya la desaceleración económica está teniendo efectos en Brasil y los países vecinos que dependen de su comercio. Efectos que Costa enumera: “La pérdida de empleo masivo en Brasil que dinamizaba la demanda está ya golpeando a los países más dependientes de su comercio como Bolivia, Ecuador y Argentina”.

México, en cambio, aunque sea la segunda gran economía de América Latina, después de Brasil, no se ve afectado porque este país se orienta hacia América del Norte, mientras Brasil ha reorientado su economía hacia Asia, principalmente.

Como oferta de solución Sérgio Costa propone hacer las tareas domésticas que valen para toda América Latina: “Menos euforia y más inversión en educación, que es, a la larga, la base de la innovación”. En todo caso, concluye el analista, “después de la sobreestimación del peso real de Brasil, y a pesar de la seriedad y estabilidad de países como Chile, Colombia o Perú, en América Latina el cargo de líder regional ha quedado vacante”.

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