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Global Ideas

Bosques comunitarios: la receta de Nepal para la biodiversidad y la calidad de vida

El cambio climático, la deforestación y el hurto de la tierra debilitan la biodiversidad de Nepal y ponen en peligro el bienestar de millones de nepalíes en el país. La gestión comunitaria de bosques podría ayudar.

Mujeres nepalíes recogiendo leña en el bosque.

Mujeres nepalíes recogiendo leña en el bosque.

El paisaje de Nepal es cualquier cosa menos monótono. Su gran riqueza comienza en las amplias praderas, se extiende sobre las cálidas y húmedas selvas tropicales y asciende hasta los bosques de pinos, cubiertos de nieve en la cima. El pequeño y montañoso país es desproporcionadamente rico en especies. No obstante, aquí también viven algunas de las personas más pobres del mundo.

La supervivencia de la mayoría de sus habitantes depende en gran medida del bienestar de las especies de plantas y animales del país. Sin embargo, esa premisa es difícil de mantener en una región dónde el cambio climático, la deforestación y la explotación de los valiosos recursos disponibles están en el orden del día. Las organizaciones ecologistas, conscientes de este problema, tratan de garantizar un cierto nivel de vida de la población, además de preservar la biodiversidad del país.

"Para ganar la batalla a favor de la biodiversidad, es necesario reducir la pobreza", dice Oliver Langrand, gerente del programa internacional Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF), que ofrece financiamiento para la conservación de ecosistemas. "Si no se hace, no cambiará la tendencia que estamos viendo ahora. La naturaleza seguirá desapareciendo y la pobreza aumentará. Con el tiempo se verá que ambos están estrechamente relacionados", explica.

Aunque la pobreza en Nepal ha disminuido ligeramente en los últimos años, el país se sitúa en las últimas posiciones de la mayoría de los rankings de desarrollo. Actualmente ocupa la posición 145 de 187, del índice de desarrollo humano (IDH) elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). A su vez, Nepal tiene uno de los productos internos brutos (PIB) per cápita más bajos del mundo.

Casi la mitad del país está cubierto de bosques y matorrales. Es por ello que la gran parte de la población rural depende de la selva y de las especies que la habitan. El bosque es, de este modo, fuente de subsistencia y de ingreso económico. Casi un 80 % de la población se emplea en la agricultura, la silvicultura y la pesca. Según fuentes oficiales, en 2014 estas actividades contribuyeron en un 35 % al PIB.

Los bosques comunitarios son fuente de alimentos, combustible y medicamentos.

Los bosques comunitarios son fuente de alimentos, combustible y medicamentos.

En el pasado, el gobierno de Nepal trabajó duro en un intento por compatibilizar la naturaleza con la sociedad. Así, la población era remunerada cuando realizaba actividades de protección de la tierra. Sin embargo, los ambientalistas destacan que todavía no se ha hecho lo suficiente.

Nepal allana el camino

A finales de los años 50, el gobierno nepalí fracasó en su intento de poner bajo custodia del Estado los bosques gestionados comunitariamente. Una de las razones para tal fracaso, fue la ignorancia de los sistemas de uso tradicionales de la población indígena. A diferencia de lo esperado, aumentó la tala de árboles como consecuencia de la nacionalización. Como resultado, hubo una degradación masiva de la tierra y devastadoras inundaciones. Así se desprende de las evaluaciones de Ghan Shyam Pandey, quien trabaja para la Alianza Global de Forestería Comunitaria (AGFC), una red de Nepal que representa a las sociedades de los bosques.

Fue en la década de 1970, cuando la dirección del país reconoció el importante papel que jugaba la población en la protección del medio ambiente. Como consecuencia, Nepal dio los primeros pasos hacia una gestión del bosque comunitaria. De este modo, se establecieron los denominados grupos de usuarios de los bosques comunitarios, cuyo objetivo era controlar el manejo del suelo y el uso sostenible de los recursos.

Los bosques de bambú de Nepal son el hogar del panda rojo, una especie amenazada.

Los bosques de bambú de Nepal son el hogar del panda rojo, una especie amenazada.

"Se han dado cuenta de que no se puede proteger el bosque y explotarlo al mismo tiempo, sin la participación de la población local", cuenta Pandey. "Nuestros bosques y la agricultura están estrechamente relacionados. Esta interacción ha mejorado considerablemente la calidad de vida. El bosque comunitario proporciona leña, madera y otros productos que son muy útiles para los locales."

En los grupos de usuarios forestales están organizados cerca de un 35 % de los casi 28 millones de nepalíes. Entre todos logran gestionar un total de cerca de dos millones de hectáreas de bosque.

Trabajo comunitario para la protección de los bosques

Cada grupo desarrolla su propio plan sobre cómo quiere desarrollar y utilizar su parte del bosque de forma sostenible. Las decisiones sobre qué productos trabajar, como por ejemplo la madera para construir o las plantas medicinales, se toman por la comunidad. Según Pandey, a menudo, estas decisiones se derivan de las tradiciones y los conocimientos transmitidos, en función del principio de mejores prácticas.

El cambio de rumbo se refleja en la disminución de la deforestación en el país. La extensión de los bosques incluso ha aumentado en algunas zonas. Asimismo, la caza furtiva ha disminuido desde que ha aumentado la participación de las comunidades locales. Marzo de 2014 marcó un hito para Nepal. En todo un año el país no registró ninguna presa de rinoceronte, elefante o tigre cazada furtivamente.

Un informe publicado por el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) señala que no existe un estudio exhaustivo sobre el impacto que tienen los bosques de manejo comunitario sobre la pobreza en esa región, no obstante, han contribuido a los medios de vida locales mediante la provisión de recursos y productos forestales para la población y la silvicultura. A su vez, el ecoturismo también ha contribuido a su desarrollo. Entre 2009 y 2012, los ingresos procedentes del turismo aumentaron un 91 %. Según cifras del gobierno, los lugareños recibieron entre un 30 y un 50 % de estos ingresos.

Soluciones para la conservación

La directora de CEPF, Nina Marshall, ha visitado proyectos en algunas de las regiones más remotas de Nepal, como por ejemplo en la región de Kanchenjunga, en la frontera con China. Según cuenta, la introducción de la agricultura orgánica, así como de nuevas y eficientes cocinas, que son, además, producidas y comercializadas por los propios lugareños, han contribuido en gran medida a la estabilización de la protección medioambiental, de los ingresos económicos y de la salud pública.

"Apoyamos, por ejemplo, a la Sociedad Etnobotánica de Nepal, que ha enseñado a cultivar plantas medicinales o aromáticas a 714 familias ", cuenta Marshall. "Estas familias tienen ahora un mejor acceso a los medicamentos que de otra forma se verían obligados a comprar. Ahora pueden venderlos ellos mismos."

Sin embargo, el aislamiento puede ser un problema para algunos grupos. "La zona es pobre, apenas hay desarrollo", cuenta Marshall. "Cuando visité nuestros proyectos, no había carreteras." El que no haya carreteras, también representa un problema en la actualidad para el la eco-turismo. Asimismo, impide que los lugareños puedan comercializar sus productos de forma rápida y sencilla. Aún queda mucho por hacer para promover la comercialización de productos locales, añade Pandey de AGFC. "Si las comunidades producen especialidades locales, o productos, lo tienen más difícil para consolidarse en los mercados regionales o más grandes. Aquí dominan las grandes empresas", afirma.

Aprovechando al máximo la silvicultura común

Hornillos mejorados necesitan menos leña.

Hornillos mejorados necesitan menos leña.

Sin embargo, muchas comunidades aún no aprovechan todo el potencial de sus bosques para generar ingresos estables. Aún faltan medidas concretas para vincular la conservación con la generación de ingresos, según un estudio de AGFC. El informe añade que, incluso habiéndose extendido las áreas forestales "el sustento de los pobres y las desventajas no han mejorado como se esperaba".

Pandey, que trabaja en los bosques de Nepal desde hace más de 20 años, reclama una ampliación del concepto de bosque comunitario, también para los bosques que están bajo custodia estatal. Según Pandey estos bosques se caracterizan por una mala gestión y una alta deforestación. Hoy en día, un 58 % de los paisajes forestales siguen perteneciendo al gobierno.

Según Pandey muchas comunidades gestionan sus bosques desde hace generaciones y esto está estrechamente vinculado a la cultura y a la identidad. Él mismo es uno de los gestores de los bosques. "Yo soy un agricultor," dice. "Vengo de la cuenca y los bosques siempre han sido parte de mi vida."

Autora: Jennifer Collins (AR/EL)

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