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La prensa opina

Bombas racimo: perfidia de un arma y Estados que la producen y emplean

Sobre el Acuerdo de Oslo que firmaron más de 100 Estados comprometiéndose a eliminar las bombas racimo, un arma traicionera que no distingue a soldados de civiles, opinan hoy los comentaristas europeos.

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Víctimas de las bombas racimo unidas contra su producción y uso.

Luxemburger Wort, de Luxemburgo: ¿Qué tan alto tiene que ser el precio de los soldados propios?, ¿Qué tanto tiene que costar la política con otros medios?, ¿Cuánto cuesta el poder? Las bombas racimo son desde ayer, en todo caso, un precio humano demasiado alto para más de cien países.

El ministro de Exteriores Frank-Walter Steinmeier, un pragmático, considera este hecho como un eslabón en la historia del Derecho Internacional Humanitario. Y tiene razón. Porque, por primera vez, renuncian más de 100 países para siempre a esta indigna arma.

Pero los mayores productores y utilizadores de las bomba racimo no firmaron. Empezando por China, Rusia y los Estados Unidos de América. Que China no lo hiciera no es sorpresa, al fin y al cabo es la más grande dictadura del mundo. Lo que si sorprende es que Rusia siga queriendo utilizar bombas racimo cuando está en camino de ser una dictadura dirigida. Estados Unidos empero, no se puede dar el lujo de alejarse del pacto para eliminar esta arma.”

Una buena noticia

Märkische Oder Zeitung, de Fráncfort del Oder, Alemania: “Si más de cien países condenan esta arma traicionera esto ya es una buena noticia. Pero los mayores productores y utilizadores de estas bombas como Estados Unidos, Rusia, China, la India, Pakistán e Israel no quieren prescindir de esta arma.

Comprobado está que la ganancia militar de las bombas racimo tiende a ser nula. Pero en cambio 100.000 civiles han sido muertos o heridos con esta arma. Así que no puede ser más apremiante que estas armas desaparezcan de los arsenales militares de todos los países.”

Las condiciones de Berlín

Westfalen Post, de Hagen, Alemania: “Es de esperar que tras la estigmatización de las bombas racimo la ira contra su producción y uso de persista. Así subirá el precio político que significa. Pero hasta que eso ocurra seguirán explotando y matando a niños inocentes. Por eso el júbilo sobre el acuerdo parcial no debería ser mucho en Berlín. Justamente el Gobierno de Angela Merkel presionó para que se aprobaran ciertas condiciones: la munición sigue siendo permitida, además de que Berlín se reserva el derecho de una futura cooperación con Estados Unidos en la implementación de bombas racimo.”