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Colonia Dignidad

Berlín investiga si cajas de pensiones alemanas financiaron Colonia Dignidad

Entrada a la antigua y tristemente célebre Colonia Dignidad (picture-alliance/dpa/O. Schmid)

Entrada a la antigua y tristemente célebre Colonia Dignidad.

El Ministerio de Exteriores alemán investiga si el sistema de pensiones alemán financió durante años a la secta Colonia Dignidad en Chile, según reconocieron a la agencia de noticias dpa fuentes diplomáticas germanas.

Un reportaje del canal de televisión público alemán Südwestrundfunk (SWR), emitido el pasado lunes (14.11.2016), destapó que el asentamiento alemán recibió "varios millones de marcos" entre 1961 y 1989 procedentes de cajas de pensiones germanas.

Los diplomáticos alemanes 

El reportaje, titulado "Die Sekte der Folterer - Deutsche Diplomaten und die Verbrecher der Colonia Dignidad" (La secta de los torturadores - Diplomáticos alemanes y los crímenes de Colonia Dignidad), se basa en documentos oficiales desclasificados por el Ministerio de Exteriores germano.

Según el documental, esa financiación fue posible porque la embajada alemana en Chile nunca se preocupó por comprobar si los ciudadanos de la República Federal con derecho a esas pensiones recibían el dinero ni tampoco si seguían vivos. En lugar de obligar a los pensionistas a presentarse al menos una vez al año ante la delegación diplomática alemana en Chile, como establece el protocolo, la embajada solventaba el trámite con un procedimiento colectivo que pasaba por alto ese tipo de controles.

El dinero sirvió para financiar los crímenes de la secta, según denuncia la investigación. Los alrededor de 50 jubilados que vivían en Colonia Dignidad no recibieron nunca las pensiones a las que tenían derecho.

La secta 

El líder de Colonia Dignidad, el alemán Paul Schäfer, transformó al grupo en una secta pedófila durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990). El asentamiento operó como un centro de detención ilegal, torturas y desaparición de personas y reducto de trabajo infantil esclavo.

Schäfer fue condenado por la justicia chilena a 33 años de prisión y falleció en 2010. Hartmut Hopp, otro de los dirigentes de la secta, vive hoy en libertad en Alemania. En 2011, fue condenado por la justicia chilena a cinco años y un día de cárcel. Hopp huyó entonces a Alemania para evitar la condena. A día de hoy, Chile sigue esperando su extradición, que podría demorarse años, como reconoce la fiscalía germana.

Otra de las novedades que aporta el reportaje es que la llamada Colonia Dignidad fabricó armas y comerció con ellas. Así lo asegura ante las cámaras Winfried Schmidtke, excolaborador de Paul Schäfer: "Sí, fabricamos armas, durante años incluso. Esas armas eran luego vendidas. No sé a quién. Venían aviones y se llevaban cargamentos".

"Una de las grandes preguntas que quedan abiertas es dónde está todo el dinero sobrante procedente de las cajas de pensiones alemanas", declaró a la agencia alemana dpa el periodista alemán Klaus Weidmann, uno de los autores del reportaje, quien asegura que la investigación destapa sólo la "punta del iceberg" de lo que esconden las actas oficiales sobre Colonia Dignidad.

La desclasificación prematura

El pasado mes de abril, el Ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, anunció durante un acto con víctimas de la secta que Alemania anticiparía la desclasificación de archivos oficiales sobre Colonia Dignidad. En realidad, parte de esos documentos del llamado Archivo Político del Ministerio debían permanecer al menos diez años más bajo llave.

La desclasificación prematura fue interpretada como un gesto político por parte de Steinmeier. El ministro de Exteriores reconoció, no en vano, que los diplomáticos alemanes miraron hacia otro lado cuando algunas víctimas de la secta buscaron ayuda en la embajada germana en el país sudamericano.

Klaus Weidmann, coautor de la investigación, echa sin embargo en falta que el Ministerio de Exteriores no encargue a una comisión histórica el análisis y el archivo sistemático de las numerosas actas acumuladas desde 1966.

El pasado mes de julio, el presidente federal alemán, Joachim Gauck, prometió justicia para las víctimas de Colonia Dignidad durante una visita oficial a Chile. Sin embargo, descartó reparaciones económicas para aquellos que sufrieron violaciones en el seno de la secta.

En el reportaje, algunos de los entonces residentes del asentamiento piden, no obstante, reparaciones al Estado alemán. "Yo trabajé como un esclavo cuando tenía diez años", declara Joachim Zeitner, que denuncia ante las cámaras de SWR haber sufrido torturas en Colonia Dignidad y pide abiertamente ayuda a las instituciones alemanas (dpa, daserste.de).

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